Abrazo de Árbol: Queñoa de altura: Polylepis tarapacana.

* Por CRA.

“Para ti mi Goyito, que a pesar de la ausencia física, estás en compañía y complicidad amorosa, amor, amore, donde viajo, vuelvo y viajo hasta aquellas tardes los dos, escondidos en el clóset, conversando de todo y nada.Te quiero y extraño siempre”

Aquí estamos en este 2020, un año más que particular que fue llenándose de dignidad y en el que no queremos dejar de lado a la sección de “abrazo de árbol”, que nuestrx colaboradorx CRA, aporta cada tanto.

Pensemos nada más en los incendios que dejaron a tantísimas familias sin sus casas en diciembre pasado, en Valparaíso y que sabemos que esos fueron intencionales y es que sin corta fuegos, sin nociones, medidas de riego para evitar la sequedad absoluta y sin mediar una vivienda digna a las personas que construyen el hábitat donde bien pueden, seguirán sucediéndose estas tragedias.

Y es que además de la tragedia de las personas que perdieron sus casas, está la de quedarse sin kilómetros de hectáreas de áreas verdes. Ya les he comentado que el verde, que te quiero verde, no solo sirve para adornar, embellecer, si no que aquella sabrosa brisa que de tanto en tanto llega, solo podrás sentirla si árboles tienes. Porque ellos son los encargados de limpiar el aire de la contaminación, proveernos de sombra fresca, de hermosuras para las calles, veredas. Un sin fin de bondades que estos árbolitos sean de raza europea, asiática,Latinoaméricana, nativas, es decir, nuestras, poseen. Qué decir de los que dan frutas, flores, aromas, todo, todo, para hacer de nuestro paso por el mundo algo más simbólico y valioso.

Así fue como el año pasado inicié una revisión de la flora nativa, dígase de los árboles de Chile y comencé yéndome bien al norte, nortino. Por lo que he decidido que en este 2020 continuaré la senda, mucho norte me queda todavía por recorrer  y contarles historias y de a poco, lentamente ir bajando hacia el sure del país.

De nortes.

Revisando árboles nativos encontré un millar de ellos, hermosos, nuestros, de troncos sólidos, colores particulares, personales, todos de hojas perenes, de su flora. Porque como les conté que los árboles que traen a Chile del extranjero, si bien son hermosos todos, tienen el detallito no menor, que no cooperan con la idiosincracia local climática y de regiones, sucediendo primero que nada la pérdida de sus hojas que después nadie querrá recoger y las canaletas, veredas, desagües se taparán y las inhundaciones serán pan de cada invierno.

Siendo que éstas hermosas especies afuerinas o propias, son tan nobles, silenciosos, que con el vaivén de sus ramas hojadas, van llamándonos a la paz, tranquilidad, a contemplar su belleza, cubrirnos en su sombra, refrescarnos con lo que el viento hace con sus ramas.

Por tanta poesía arbórea nacional es que en esta ocasión les hablaré del Polylepis tarapacana Phil o mejor conocida como Queñoa de altura, keñua, queñoa del altiplano.

De orígenes.
Nombre científico: Polylepis tarapacana Phil Nombre común: Queñoa de altura, keñua, queñoa del altiplano, queñoa de Tarapacá, kewiña o kiwuña.

Descripción.
Árbol siempreverde, de copa alargada y abierta. Mide entre 3 y 7 metros de altura. Su tronco llega a medir hasta 60 cm de diámetro y, al igual que las ramas, se caracteriza por su forma torcida. La corteza es de color rojizo y se desprende en placas laminares muy delgadas.

Distribución.
En Chile se encuentra en el altiplano de las provincias de Parinacota, Tamarugal y El Loa, entre los 4.000 y 4.800 metros de altitud. También crece en el sur de Perú y Bolivia.

Conservación.
Las poblaciones de queñoa de altura han estado sometidas a una intensa explotación al ser una de las pocas especies arbóreas altiplánicas, siendo utilizadas como leña o material para la construcción. Requerida como planta medicinal, ha sido afectada, además, por incendios con el objeto de preparar terrenos para el pastoreo, lo cual ha determinado una fuerte reducción de sus poblaciones, en especial, de aquellas cercanas a poblados. A principios del siglo XX, sufrió una importante pérdida y degradación de su hábitat, debido a que durante un período de intensa actividad minera del azufre, se requirió de considerables volúmenes de leña para combustible. En 2008, su estado de conservación a nivel nacional fue oficializado como Vulnerable. Se encuentra protegida en los parques nacionales Lauca y Alto Loa, y en la Reserva Nacional Las Vicuñas.

Anecdotario.
Es el árbol que crece a mayor altitud en el mundo. En Bolivia se ha registrado hasta los 5.200 metros de altitud. Existirían individuos con una edad superior a los 200 años. La corteza se toma como té y su infusión es utilizada como remedio para el corazón, tos, bronquios y males urinarios. Con las raíces se tallan diversas piezas artesanales.

Datología
Qué: Abrazo de Árbol: Queñoa de altura.
*Quién: CRA. Amante de los arboles.

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