Comentario de cine: “Jojo Rabbit”.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Esta semana volví a mis paseos con L, H y V. Desde antes del estallido y hasta ahora que no lo hacía, porque por más amor que sienta por mis queridas amigas, las pulsaciones estaban dirigidas a estar presente, en otros lugares.
Asunto es que esta semana volví a mis salidas de tarde a Costanera, comenzar con el almuerzo, seguir con una película, motivo que me trae hasta ustedes y después acompañar a comprar lo que necesiten las tres chicas en este cohete del consumismo, que en versión mexicana, solo puedo pensar que parece un enorme pico de Orizaba, que para el país azteca es un volcán y para mi, en todas las lenguas posibles, será el levantamiento con emoción del tercer dedo de la mano y el sugerente significado que implica.

No les contaré lo que cada una de las chiquillas compraron, sí en cambio la maravillosa decisión de V, al sugerirnos “Jojo Rabbit”. Ese día, no había una mierda decente para ver, o más bien, las cuatro nos lo habíamos echado por los ojos casi todo y la que quedaba, era nada menos que la que fue la mejor decisión. Confieso ahora y si me lee V, pues lo sabrá, intenté aparecer como que no le tenía tanta fe, porque había comprometido verla con mi sisterna Manucita y me sentía en pecado, así que intenté poner cara de no me gusta, para persuadir al público. Como verán tengo cero poder de convocatoria jajaja y la verdad, me alegro. Me alegro de no ser trendin topic y sí que V, nos convenciera no teniendo otra opción, a verla. Porque realmente es de las películas más buenas, lindas y entretenidas que he visto en lo que va del año 2020.

De maravilla de película.
Tal fue el éxito de esta cinta y que además soy una persona que cumple su palabra, que dos días después de verla con V, L y H, volví hacerlo en compañía de mi sisterna y una amiga suya. En otro tiempo hubiera dicho “milagro, milagro” porque supuestamente el pechito dueño de los dedos que teclean, no ve dos veces película alguna y menos si le ha gustado mucho. Pero no sé si serán los años o qué, pero creo que mi argumento ahora tendrá que ser: “no cualquier película puedo verla más veces”, porque tengo un prontuario, que cualquier abogado echaría sobre mis narices. No por nada existió una oportunidad que vi “Terciopelo Azul” de Lynch, ocho veces con mi padre y otra vez más con mis compañeros de colegio. Después llegaría el turno de “Rumble Fish”, que he visto como 20 veces. A continuación aunque restaré el título de la cinta, porque pertenece a un compromiso / promesa, que implica a un otre con quien la he visto más de 30 veces. Y por último en versión contemporánea, “Llámame por tu nombre”, que he visto 17 veces. Cada que me la encuentro en el cable, sea la parte que sea, sigo pa delante con ella, o más bien con Thimoteé Chalamet, a quien amo platónica y enamoradamente por siempre.

Asunto es que ver por segunda vez y en la misma semana, a “Jojo Rabbit”, fue además de una poesía en movimiento, una desición molto acertada. Porque ocurrió eso que tanto mi papá, un novio culto que tuve y mi hermano Antonio, comentaban sobre los beneficios de ver muchas veces una película o leer un libro. Porque descubres detalles, diálogos, escenas, acciones en las escenas, que en la primera ocasión, pasaron de largo. Bueno, también debo decir que el plus que movió esta decisión, es que la historia estaba tan bien contada, además de protagonizada por un niño tan encantador, que sentí a la legua, que verla de nuevo no sería un suplicio de forma alguna.

De sinopsis.
Para no dejarlos en vela esperando saber qué tanto tiene esta movió maravillosa, aquí les dejo el resumen. Jojo “Rabbit” Betzler (Roman Griffin Davis) es un solitario niño alemán perteneciente a las Juventudes Hitlerianas que ve su mundo puesto patas arriba cuando descubre que su joven madre Rosie (Scarlett Johansson) esconde en su ático a una niña judía (Thomasin McKenzie). Con la única ayuda de su mejor amigo imaginario, el mismísimo Adolf Hitler (Taika Waititi), Jojo deberá afrontar su ciego nacionalismo con las contradicciones de una guerra absurda.
De Jojo Rabbit.

Volviendo al comentario, les diré que mientras la veía -en ambas ocasiones-, pensé en otras películas sobre niños y las guerras, la IIº Guerra Mundial y lo bueno de “Jojo Rabbit” volvía a surgir. Justamente porque tenía esa particularidad maravillosa, como la vida, en que hay momentos buenos, buenísimos y algo sucede que todo se va al carajo, pero no con ánimo de picar cebolla finamente. Odio esos guiones de películas que se transforman en puro picar cebolla, melodramáticas, donde espectadores y protagonistas, en este caso niñes, viven de lágrima en lágrima y de tragedias en tragedias, tipo La vida es bella. Si vamos a sufrir hagámoslo con dignidad, con realismo, como sucedía en “El tambor de hojalata”, “El Imperio del Sol” y tantas otras.

Jojo Rabbit, es aquello del cliché “una historia redonda” o un Storyboard, que cuando te das la chance de verla otra vez, descubres que la construyeron en base a varias viñetas o recuadros, en donde en cada una de ellas de manera perfectamente redonda, cuentan un pasaje en la vida de Jojo Betzler, en el que interactúa con otres personajes, escenografía, vestuario, cielo, muros, aire libre, árboles.

Cuando la vi por segunda vez, me ocurrió que en los primeros minutos, dudé y pensé: “uhh todavía falta que pase esto y aquello” y sentí un dolor de estomago o un ají clavándoseme en el culo queriendo hacerme saltar para hacer otras cosas. Pero tras dejarme llevar por la banda sonora y la cara de Jojo, la historia fue seduciéndome como si fuera aquel hombre a quien uno desea y cuando volví a caer en cuentas, descubrí que no faltaba nada para que saliera The End y me dije: “pucha que se pasó rápido” jajaja las contradicciones humanas.

De actuaciones.
Las actuaciones todas, todas, son increíbles, incluida Scarlett Johansson, que no ha sido nunca santa de mi devoción y en cambio, siempre he catalogado más de una coneja risueña, que de gran actriz. Pero debo reconocer que en esta ocasión hizo un gran esfuerzo en su rol de madre guapa, maternal, cariñosa, protectora pero no asfixiante y con su toque de la coneja risueña que es, que le otorga un piquín de simpatía y comicidad a los tiempos cruentos que corren en la historia.

El personaje del amigo secreto de Jojo, dígase Hitler, interpretado por el director y guionista, Taika Waititi, es realmente poético. Las dos veces que vi la cinta, pensé que Waititi, debió tener abuelos o quizás sus padres, implicados en alguna guerra, como la de los maorís, grupo étnico al cual pertenece y siente mucho orgullo, porque más allá que la cinta es la adaptación a un libro, el guión es un acierto por donde lo mires. Desde el hecho no menor de este chico solitario, que tiene un amigo real, Yorki y el otro, que es Hitler y el vínculo tan simpático y tan de niños que hay entre ellos. Sumado al lazo con Yorki y ese detalle hermoso, que cada que se encuentran, se abrazan es de una ternura, que ya quisiéramos muches poder verlo entre hijes, sobrines, amigues. El ingenio de Jojo para enfrentarse al mundo, la manera como va dándose cuenta que las guerras todas son malas, que Hitler no era un pan de dios, que los judíos (de antes) eran personas igual que todes, sin escamas en el cuerpo, sin colmillos y aunque urracas sí, eso no justificaba el exterminarlos. Sumado a esa particularidad de algunes hombres que gustan de la guerra, las armas, el poder, disparar, caer heridos, correr, lanzar bombas, portar cuchillos, que no entiendo, pero que sucede y que en Jojo Rabbit, es manejado con tal dulzura, delicadeza, en donde ni el protagonista, menos su amigo, toman un arma, tampoco la vida los enfrenta a tener que matar a nadie.…. Son detalles del guión que se agradecen más que mucho.

También hay que destacar y hacer una reverencia, a la encantadora actriz (Thomasin McKenzie), que hace de la niña judía que Rosie, la mamá de Jojo a escondido en el ático. Obviamente que es una alusión muy delicada a Ana Frank y a todos los judíos que tuvieron que vivir en esas circunstancias. Tocar el tema de la solidaridad entre seres humanos, en este caso alemanes antinazi, antiguerra, antimuertes, intentaron ayudar a los Jew.

Gracias a los conocimientos de mi amiga V, me enteré de la existencia de Raquel Wilson, una actriz cómica australiana, que hace un papel muy fuerte pero como es comedia, esta tratado con mucha sutileza y humor. Y qué decir de Sam Rockwell y Alfie Allen, que interpretan al General K y a su subordinado. Y aquí vamos mentando el hecho de la homosexualidad de Hitler, siempre oculto y que en K y el subordinado, no lo ven los ciegos nada más. Y tiene puntadas (detalles), en modo “gay” demasiado buenas, como el diseño de los nuevos uniformes para los militares nazis, con harta pluma en los cascos y tiritas hilvanadas en la cola de los abrigos y mangas, por supuesto de colores llamativos como rojo o rosado. Realmente de sacarse el sombrero por ambos.

Final de cuentas ¿qué mas decir? Amé a Jojo, a Yorki su amigo. Me encantan las películas en donde los protagonistas son niñes, como también que tengan como condición, sumar (tener) unos buenazos, buenos amigues, no sé si será que adolezco mucho de elles o qué, pero me encanta contemplar aquella magia que produce al tener amigos para siempre, contigo pan y cebolla, si te matan voy contigo, si necesitas un hombro, dinero, oído, ahí estaré para ti y todas esas palabras que al menos en mi vida real, más bien se las ha llevado el viento. Pero esto no es diván, si no magnificar y no dejar de alabar a Jojo Rabbit.

Otro detalle no menor que tiene la película es la banda sonora, de hecho, ahora mientras os escribo estoy escuchándola, es buenísima será porque no es como lo habitual, que también me gusta, que un director compuso expresamente para la historia, si no que tomando temas que nos han seguido por siempre jamás, vas poniendo sentido, sensación, emoción, aromas casi, a cada parte de la historia. Échenle más que un vistazo, búsquenla y descárguenla, cómprenla y escúchenla muchas veces porque de verdad, que son sonidos que alegran el alma.
Lo otro que tengo que contarle a V, a menos que esté leyéndome, es que su hermano J, no estaba tan equivocado con lo que la cinta era europea, no solo porque fue hecha, para abaratar costos en Checoslovaquia, sino porque Jojo es inglés, junto con su amigo Yorki, así como también el subordinado y pololo del General K. La chica que hace de niña judía es neozelandesa como en versión masculina el director y guionista del film y la actriz cómica Rachel Wilson, es australiana. Es decir, que USA solo aportó con el General K y Scarlett Johansson. Eso.

No dejen de verla!!!

Datología
Qué: Comentario de cine “Jojo Rabbit”.
*Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista, transcriptora y editora del portal.
Dónde: Cine arte Normandie, Cineplanet, Cinemark.

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