Familia de revolucionarios.

* Por Gonzalo Magliano – Fotos Paloma García – Gonzalo Magliano.

Aurora Sánchez es heredera de una estirpe de militantes que lucharon en momentos cruciales del siglo XX, desde la Guerra Civil española a la Nicaragua sandinista de los 80. En 1989, su hermano Roberto y su sobrino Iván participaron, con un final trágico, del asalto a La Tablada por el Movimiento Todos por la Patria (MTP).
Treinta años después, un documental reconstruye fragmentos de la historia de esta familia y con ella, la búsqueda de justicia de Aurora para sus Indalos.

Aurora Sánchez Nadal y Nora Cortiñas.
Foto: Paloma García

Tres décadas después, el intento de copamiento del cuartel de La Tablada sigue conmoviendo y generando debates. Mucho se ha dicho sobre la acción del 23 de enero de 1989 del Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderado por Enrique Gorriarán Merlo. Poco se ha reparado en las historias de quienes pelearon aquel día fatídico donde el Ejército reprimió como en la dictadura: con torturas, fusilamientos y desapariciones.

Este año se estrenó el documental Los Indalos de Gato Martínez Cantó, Santiago Nacif Cabrera y Roberto Persano, que salda parte de esta deuda. Allí se rescata la historia conmovedora de una familia de revolucionarixs que luchó en distintos momentos cruciales del siglo XX, como en la Guerra Civil española (1936-1939) o en la Nicaragua sandinista de los años 80. Dos miembros de esta familia, Roberto Sánchez y su sobrino Iván Ruiz, combatieron en el país centroamericano y participaron, con un final trágico, del asalto a La Tablada. Roberto murió allí e Iván continúa desaparecido. Hay pruebas de que había sido detenido por el Ejército.

La película se estructura a partir del testimonio de Aurora Sánchez Nadal, “la cachorra”, quien es la mamá de Iván y hermana de Roberto. Ella es militante, fotógrafa y escritora. La idea del documental nació cuando la entrevistaron para el documental Nicaragua…el sueño de una generación (2012). Allí descubrieron una historia familiar única, pero que podría representar la vida de miles de militantes revolucionarixs del siglo pasado.

“Mis indalos, que son mi hermano Roberto y mi hijo Iván, son los que me protegen ahora. Son los que fueron capaz de dar su vida por lo que creían justo”, cuenta Aurora en el documental. Allí explica que el indalo es un símbolo de la era neolítica que fue encontrado en Mojácar, España. Las personas que viven allí sostienen que esta figura te protege de las personas que tienen mal ángel. Es por eso que Aurora tiene uno dibujado en la puerta de su casa y lleva otro colgado en su cuello.

Uno de los valores agregados del documental son los escenarios donde se desarrolla. Las cámaras acompañan a Aurora en su visita a los diferentes países donde vivió, luchó o sufrió su familia. Con tomas cuidadas y de una belleza impactante podemos conocer el exilio de su padre y su madre en Barrán, Francia, o el de ella y su hermano en París. También viajan a Argentina y a Nicaragua. Esto permite darnos cuenta de la magnitud de la historia de esta familia que cruzó océanos y continentes en busca de una vida mejor o detrás de una causa.

“Mis padres eran refugiados de la Guerra Civil Española. Se conocen en un campo de refugiados en Francia en el ’39. Pero él se escapa y después en el ’42 o ’43 él se mete con la resistencia francesa, con el maquis, para sabotear los camiones de los nazis. Yo nací en el ’43. Y entonces termina la guerra en el ’45, van a Marsella. Ahí nace mi hermano, y después en el ’50 nos vinimos acá (Argentina). Acá nos criamos”, cuenta Aurora.

Al comienzo del film, Aurora viaja junto a su hija Mayra a Barrán, la tierra donde nació. Es un pueblo pequeño de casas antiguas y techos de tejas ubicado en la región de Mediodía-Pirineos al sur del país, cerca de la frontera con España. Recorren sus calles en busca de aquellos rincones donde creció. Luego se dirigen a la playa de Argelès-sur-Mer, junto al Mediterráneo, donde se instaló el campo de refugiados republicanos. Allí encuentran, junto al mar, un cartel que cuenta la historia de ese lugar y una piedra escrita en memoria de los 100 mil republicanos y republicanas que estuvieron allí. Es el mismo sitio donde se conocieron y enamoraron su padre y su madre. Aurora se quiebra en llanto y necesita sentarse en el piso. Después de recomponerse un poco mira a cámara y dice:

– Acá es como el eje de mi vida. Imagínate. Lo que dice ahí ¿no? – y señala a la piedra-. Que eran hombres que perseguían la libertad.

En ese mismo viaje visitan París. Allí tuvieron que marchar al exilio con su hermano y la familia de ambos. Roberto militaba en el ERP y cae preso en 1975, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Allí sufrió torturas y maltratos de todo tipo. Cuando Roberto recupera la libertad, en plena dictadura, tienen que partir hacia hacia la ciudad de las luces. En esas mismas calles, junto al río Sena y con la torre Eiffel de fondo, Aurora y su hija Mayra recuerdan lo duro que fueron esos tiempos. “Como decía el Yayo -el padre de Aurora-, lo triste no es que te vayas. Lo triste es que te echen”, le dice a su hija durante el documental.

Datología
Qué: Articulo revista Haroldo Conti: “Familia de revolucionarios”.

* Quiénes: Gonzalo Magliano.  Periodista argentino

Fotos:  Paloma García – Gonzalo Magliano.

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