Comentario serie tv paga: “Gentleman Jack”.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Husmeando canales y programas di con “Gentleman Jack”. La vi en título y no me pareció interesante, hasta que me topé con la sinopsis y la encontré bastante veíble ¿Por qué? Porque estamos hablando de una serie ambientada en el siglo XIX, en la comarca de Hallifax, en donde la protagonista es una mujer, Freddie, fuertona de carácter, de vestimenta más que particular y que es lesbiana. Que a pesar de los tiempos que corren y la soberana invisibilidad de la mujer, ésta luce una apariencia, pinta, muy masculina, elegante, con mucho gusto, sofisticada, en tono negro total, pulcra, estilizada pero siempre masculina.

Freddie, es una mujer de rostro hermoso, nariz larga, ojos grandes, pelo bien negro y nada más, porque en esos tiempos vaya que era difícil ser mujer y transportar cual carreta, tanta vestimenta y ella que intenta lucir masculina, pareciera que sufre más la carga porque el faldón tipo pantalón hasta el suelo, la blusa con el ultimo botón abrochado, la chaqueta, la corbata en moño, todo, todo, y además en negro, pareciera que pesa más aún.

Llama la atención no sé si será por la época o un rasgo de ella, lo marimacha que es. Porque digamos que en términos de las supuestas minorías sexuales, aquello de los roles en la pareja, que las lesbianas tengan que ser dos marimachas y los gays dos señoritas es un cliché de ignorancia absoluta. Y sin embargo, Freddie, el personaje y la interpretación calza totalmente con esa característica, quizás para el siglo XXI hubiera transitado a tener un cuerpo de hombre en toda la extensión de la palabra, mientras tanto, actúa como uno, con gestos, apariencia física e intentos de caminar y moverse como si las piernas tuvieran que alejarse una de la otra, porque le ha salido una protuberancia y de paso, para hacer equilibrio, nada mejor que caminar con los brazos arqueados, cual mono que acaba de caer de la rama.

Y sin embargo además de ser la comidilla del pueblo, comarca, familia, empleados, todxs la admiran y vuelven a revivir o salir del pasmo campestre, a través de las ocurrencias, energéticas de Freddie. Un poco y sutilmente dejan entrever que tanto hombres como mujeres, no todxs pero bastantes, están perdidamente enamorados platónicamente de ella o su fuerza, energía, amabilidad, los eclipsa. Obviamente que las excepciones que hay en ambos sexos, estamos en el siglo XIX así que no estoy discriminando, la miran como un monstruo, sin saber por qué, no saben ni remotamente que es lesbiana, sí de su poder, fuerza, vigor para enfrentar la vida. Y es así como se da de bruces con los machistas masculinos y femeninos, porque piensan que además de insoportable es un monstruo por algún misterioso motivo y que en realidad debería estar callada, sentada, bordando y nada más.

Por todos esos motivos encontré que Gentleman Jack era particular y valía la pena echarle el ojo y la atención. Esta serie es trasmitida por la señal de cable vtr, en el canal MAX número 472, los días martes, donde repiten el capítulo de la semana anterior a las 22 y el capítulo nuevo a las 23 horas. Y realmente no deberían dejarla pasar, sobre todo las consumidoras fervientes de material feminista.

En lo personal, diré que no es esa vertiente la que me llevó a verla, no soy una feminista activa y fanática, de aquellas que respiran, viven, comen en modo pañuelo violeta-verde, soy mujer y exijo mis derechos, pero tengo más matices en la vida y en ellos diversos gustos, pasiones, amores, razones para existir. Como en el caso serie, que sea de época, disfrutar, observar y vigilar que sea lo más fidedigna y representativa del siglo XIX y el lugar que la mujer ocupaba y cómo entonces Gentleman Jack, encaja en este entorno.

Cosa curiosa, odio elegir y comprar ropa, por mi que existiera la posibilidad de dar con un buen pantalón, blusa, polera, camisa y que me los vendieran por serie, en los colores que me gustan, unos seis de cada uno y no ver tiendas, vitrinas y probadores en un año. Y en cambio en las películas, creo que de las cosas en las que me fijo son los zapatos, ropa, atuendos, sombreros, listones, corbatas y más si las series o películas son de época, como que la calidad y belleza, se la juega a vida o muerte. En materia de ropas de mujeres en épocas tan antiguas como el siglo antes pasado, es algo que me llama mucho la atención y doy gracias de haber nacido en el XX, porque qué horror estar tapada hasta el cuello, recubierta de telas hasta la punta de los pies, apretada en fajas, lo primero que pienso cuando veo esas vestimentas es ¿Cómo le hacen para ir al baño? ¿Para tener sexo? Serán mis preocupaciones fundamentales jajaja. Good save de pantalón y quien lo creo para que las mujeres tuviéramos el derecho a usarlo y así no preocuparse más que la falda se sube, corta o larga, que si las piernitas cruzadas, que si los calzones o el poto está siendo visto por quien no querías, puras latas que el pantalón soluciona en un santiamén.

De la serie.
Y esta mujer Freddie –  Ane Lister, ha vuelto a Hallifax, la tierra de su familia, donde viven su papá, su hermana, una tía. Por cosas de la vida el tío, marido de la señora al morir, la heredó por completo a Freddie, dejándola al mando del dinero, terrenos, acciones y decisiones, el pero es que ella no lleva bien vivir en Halifax, porque claro lo encuentra muy soso y pueblerin, debido obviamente al rechazo que causaría si ella viviera como le da la gana, como sí lo hace cuando viaja a América (debe ser Estados Unidos) o Italia, Alemania. Sumado además que las relaciones con su padre y hermana, no son precisamente miel sobre hojuelas, como sí sucede con su tía y seguramente con el occiso, quienes la entendían y hasta me adelanto a pensar que lo sabían. Y es justamente esa tía la que hace que de tanto en tanto Freddie, decida volver al rancho de Halifax, no solo para hacerse cargo de la economía y poner al derecho las finanzas, si no para estar y verla a ella, que es como su madre.

Entonces creo, imagino y no adelanto, a pensar que en esta estadía en Halifax, que comienza junto con la serie y que obviamente le da carne al asunto, Freddie, conocerá una mujer de la cual enamorarse o al menos, distraer sus energías sexuales, además de expandir horizontes financieros. Porque esta mujer es increíble, sabe de finanzas, de medicina, de hecho le hace la competencia al doctor del condado, un hombre que en su profesión tiene que vérselas con humanos y animales, que para el caso son bien parecidos, solo que unos andan con dos patas y los demás, los hermosos, con cuatro. En el área de conocimientos financieros, Freddie debe ver el tema de los que arriendan sus tierras y las trabajan, ha escuchado en sus viajes por Europa que lo ideal, lógicamente, es mantener a gente joven, con fuerza y energía en esas tierras para que las trabajen y saquen el jugo, así que con su regreso a casa, despedirá o rescindirá el contrato a todos los que pasan de los 60 años. Lo que iniciará el cúmulo de personas que la detestan. Después al enterarse que el contador de la familia está enfermo, agónico para ser más exactos, decidirá tomar las riendas del asunto hasta encontrar un nuevo suplente, el que llegará raudo a contarle que lo que la lleva es la industria y explotación del carbón, y que como su familia tiene las mejores minas, lo ideal es que en vez de dársela en arriendo a nadie, es contratar trabajadores para la explotación.

Así es como la serie va demostrando y mostrando, que Freddie, se las trae, que obviamente no es lo mismo ser una mujer viajada, con educación, capacidad de reflexión, observación y con una fuerte opinión en variados temas, gracias a poseer o provenir de una familia adinerada, que ser lo mismo pero en modo pobre. La primera, es decir Freddie, tiene el poder de su lado y más allá de todo el odio que genera en hombres y mujeres, conservadores, por su comportamiento y acción, no pueden decir nada, deben tragarse la mierda, porque ella es de familia terrateniente y en Halifax, casi que es la dueña y señora. Otro gallo en este caso gallina, canta para el caso de las mujeres de ese mismo lugar o cualquier otra parte de Inglaterra, que quisieran hacer valer sus derechos, intentar hacer entender a otros y otras que los tienen y defenderlos. O las matan o les dan una paliza que las deja bien cerca de la muerte.

De comentarios.
Podría escribir la palabra “me gusta” la serie y por eso la comparto, pero hace unas semanas atrás vi la entrevista en “plano por plano”, del cineasta, guionista, director y productor, argentino, Daniel Burman, a quien admiro profundamente, quien decía detestar los comentarios y comentaristas, con ínfulas de críticos, que resumían todo en un me gusta. Me cagó aunque no tengo ínfulas de crítica, soy criticona y me gusta despellejar todo lo que está a mi alcance, soy una destripadora profesional, de las que no deja títere con cabeza, pero es algo que hago por placer, está en mi naturaleza, es de familia, no lo hago con finalidades comerciales, menos profesionales. Sería tan sencillo y fácil vivir así, que me pagaran por lo que hago mejor, pero sabemos que la vida no es así. Entonces asunto es que con el comentario de Burman, remitiré mi bla, bla, escritural en un “hallazgo” de tanto husmear canales y tras dar con Gentleman Jack, que lo encontré “particular”, pensé en compartirlo con mi ausente publico cautivo. Ojala que particular no sea un me gusta de baja monta para Burman.

De sinopsis.
Anne Lister regresa a Halifax, West Yorkshire en 1832, decidida a transformar el destino de su descolorida casa ancestral Shibden Hall.

De protagonistas.
Susanne Jones.
Sarah Anne Akers, más conocida como Suranne Jones, es una actriz y productora inglesa. Saltó a la fama como Karen McDonald en Coronation Street entre 2000 y 2004. Al irse, avanzó en su carrera televisiva en series dramáticas como Vincent, Strictly Confidential y Harley Street.

De elenco.
Otro dato antes de marcharme es hablar del elenco y en él del tiempo que transcurre sin piedad. Ocurre que dejando fuera a la protagonista de la serie, que sé la conozco de alguna parte pero no logro encontrar el dónde, el resto del elenco son los grandes, enormes, maravillosos, buenos y buenas actores y actrices, que uno gusta y gustaba de ver en las series y películas inglesas. Tanto por el tono de la voz, como porque vas a la segura en actuaciones y sucede que con esta serie en particular, me he llevado la de sorpresas descubriendo a grandes hombres y mujeres, que ya están más que canosos y no puedo dejar de pensar que un día, más pronto que lejano, ellxs ya no estarán, como en su momento a mi también me sucederá, pero con la diferencia que no soy actriz y no me gozo tanto, como sí con sus actuaciones. En fin la vida a veces, es una mierda.

En fin si la particularidad comentada nunca criticada, ni despellejada les parece óptima, demuéstrelo sintonizando el canal, buscando información al respecto y viéndola.

Datología
Qué: Comentario serie tv paga: “Gentleman Jack”.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez, periodista y transcriptora.
Dónde: Canal cable vtr MAX número 472, martes 11 de la noche.

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