Gusto Vietnam: un viaje a través de su gastronomía.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Ubicado en Bilbao al llegar a Manuel Montt, se encuentra “Gusto Vietnam”. Con un frontis que no dice nada, que si no eres observadore pasas de largo, a lo más te llamará la atención el manique que hay a un costado de la puerta, pero podrías pensar que es una tienda de ropa, una peluquería extraña. Pero solamente si te aventuras a ingresar, a lo más, mirar por la ventana puerta, sabrás que dentro te espera un mundo de sabores, aromas y sobre todo, calidez en quienes te atenderán, que quedaras por lo menos prendade.

Así nos pasó a mi sisterna Manucita, a Diego y a mí. Caminando en días de paseos lo descubrimos, nos pareció curioso el manequi sin pelo, pero vaya que lindo traje lucia, pensamos que era una tienda hindú jajaja, que vendían esos ropajes hermosos, que en lo personal, se me quedarían atascados en uno de los muslos. Entonces fue que mirones que somos nos asomamos por la ventana puerta y entre el altar a la buena fortuna, el canasto con mangos, los colores y al mismo tiempo el minimalismo de los muros, nos llamó tanto la atención que empujando con nuestras caras de ojos metiches, abrimos la puerta e intentando no caer de bruces nos vimos adentro. A lo cual salió a recibirnos una mujer de estatura más bien pequeña, muy amable, relajada sobre todo, con una sonrisa enorme, que saludándonos nos pregunto si queríamos entrar. Le dijimos que ya estábamos dentro pero que no entendíamos restaurante de qué era. Entonces ella, sin dejar de reírse nos dijo “comida vietnamita pero solo probándola podrán saber de qué se trata”. Y como si fuera la bruja buena de un cuento, nos hechizo de tal forma que obedientes nos acomodamos en las sillas alrededor de una mesa, nos pasó la carta y fuimos preguntando y preguntando qué es esto, como se llama este, a qué sabe, es grande.

Después ocurrió que quedamos prendados de Patricia, la mujer relajada y sonriente, que nos contó de su vida, de Vietnam, de Hồ Chí Minh, de los platillos típicos de allá, de las ropas, de las costumbres. También nos contó que en la década del 60 ella y muchos, muchos otros jóvenes y jóvenas marcharon por la paz en Vietnam. Una marcha que partió en Santiago y llego hasta Valparaíso. Entonces sentimos que éramos todos del mismo lugar, lado de la tierra, aquella simpatía, alegría, sencillez, relax de Patricia nos atrajo como cada uno de los platillos que comimos ese día, la sopa, las entradas Nems. Nos explico que los Nems hechos en base a masa de arroz, se sirven generalmente fríos, que hay otras zonas de Vietnam donde los dan fritos, nos contó de los acompañamientos. Hablamos largo, largo rato de Hồ Chí Minh, de cómo nos gustaba su filosofía de vida, que era como un José Martí pero de por allá. Le contamos que una prima nuestra asistió al homenaje que hicieron para Hồ Chí Minh en Cuba, hace ya muchas décadas atrás y que armándole un escenario de flores, sus flores predilectas, se enteraron que había muerto.

Fue una velada particular, de esas que no se olvidan jamás y de esas también, que aunque sean en tono comentario gastronómico, no puedes escribir, como que no logras juntas las palabras, porque tendría que hacer una declaratoria hacia Hồ Chí Minh y quizás muchos no sabrán si se come o se bebe.

Asunto es que después de muchos meses me animo a escribir y compartir y sobre todo, esperar que mis letras evoquen lo suficiente como para que asistan a este lugar hermoso, cálido, donde preparan comidas deliciosas y donde la atención es poética. Sumado a la forma en que presentan los platos, todo es orientalmente delicado, minucioso, hermoso. Imagínense que el cocinero chef, en sus ningún ratos de ocio se dedica a hacer adornos con las zanahorias y los pepinos ¿Qué formas? De mariposas, de pajaritos que podrían ser colibríes. Estos adornos se llaman Muki mono y van sobre las lechugas en el plato de Nems, o en los de las comidas calientes. Hay quienes ni los miran y se los comen como quien se mete una bola de masa, otros como nosotros, intentamos apartarlo de la comida para que no se manche, tomarlo apenas, tocarlo qué decir. Aunque confesaré que mis intenciones ante tantos cuidados, también iban orientados en el querer meterlo en mi cartera jajaja. Pero antes de intentar alargar la mano, el mesero tiernamente te quita el plato y para lejos, lejos, otros cielos fueron a parar mariposa, flores y pajarito.

De menú.
Para comenzar desde el principio, pueden ir a degustar puras entradas. Las más deliciosas y conocidas son los “Nem”, que los encuentras en versión fría o frita. Y de verdad puedes alimentarte de ellos y quedar saciado, porque como les dije en otros comentarios de éstas lides, la comida vietnamita es bastante llenadora. Es decir, con un plato o compartiendo entre dos otro más, quedarás más que bien. Y así en otras visitas podrás ir hincando el diente a la amplia carta del menú.

Los Nems, consisten en rollos hechos con masa de arroz, rellenos con verduras, carne de cerdo, camarón, pepino. Todo junto, muy bien acomodado y de hecho es como vitrinear lo que te vas a comer, porque todo está a la vista, ya que la masa de arroz tiene una delgadez tal, que ves lo que hay dentro y por supuesto, eso fue hecho con intención porque si bien igual te lo comerás, da una poca de penita porque todo se ve tan recontra hermoso.

En la versión Nems ha noi, que son los fritos no pasa así obviamente, pero son igual de deliciosos y ambas versiones, vienen acompañados de salsas agridulces y poquito picantes para combinar.

En materia de platillos de fondo, puedo contarte que está la Sopa Pho, que es lo que se dice la oda a Vietnam, a mi sisterna Manucita y a mi amado Diego, les encanta. En el tema sopa, la verdad me declaro admiradora de Mafalda, las como, no le hago el saque a comida alguna, pero no son mis preferidas. Lo que no quita que me encanta cucharear el plato del vecino y así es como lo hice con la de mi Diego y los sabores variados mezcla de lonjas de vacuno, jengibre, camarones, fideos de arroz y lemon grass, es decir, aromática lo que le sigue, tenía al paladar un festín de poesías.

Otro plato recurrente en “Gusto Vietnam”, es el Mi Xao Bo, que consiste en un plato de fideos de arroz con huevo salteado, carne y verduras. En versión nada que ver pero un aprox, podríamos decir que es un Shapsui, pero a la vietnamita, es delicioso, por no decir que siempre lo pido o si no en versión arroz.

De más platillos.
El  Bum bo tron, es otro de los platos imperdibles y que se sirve frio. Se trata de un boul con fideos de arroz, delgadas lonjas de carne de vacuno y vegetales como zanahoria y cebollín por ejemplo, más una imperdible salsa de maní que le aporta un delicioso toque “crunchy”.

Como se habrán dado cuenta el arroz es un elemento más que vital en este restaurante y si no lo saben, les cuento que en todo Vietnam. De hecho, como anécdota histórica, les contaré que los vietnamitas les ganaron la guerra a los gringos de mierda, además porque son un pueblo guerrero, porque los soldados eran alimentados a punta de arroz, el que llevaban en unos sacos alargados y delgados, enrollados en el cuerpo. Entonces cada que tenían hambre, comían de este arroz. Que no semeja nada, de nada, con el que uno prepara en casa, porque el de ellos es como el verdadero de los japoneses y chinos, que sal no lleva porque le echan, al servilo, soja y que es blanco, blanco, pero no masacote si no que graneado. Una delicia.

Otra observación a por la causa vietnamita y su distinguida gastronomía, es que un gran porcentaje de ella tiene una tendencia natural hacia lo vegetariano, sin que por ello le vayamos hacer el feo a los animalitos de la tierra y qué decir los del mar. Porque en “Gusto Vietnam”, encontrarán una oda de platillos con camarón, calamares, pescado y qué decir carne de res y de cerdo. En materia de mares y sus derivados, no nos olvidemos que el vietcong tiene mar y aguas, por todo su derredor.  No sé ustedes pero a mi me dicen Vietnam y al tiro busco en mi baúl de imágenes y encuentro a Hồ Chí Minh, a continuación a hombres, mujeres y niñes, con sus sombreros de paja, en forma de triangulo, ropas sueltas y de telas delgadas, por aquello de las altas temperaturas y con su caña de pescar al hombro ¿Qué no? Y generalmente andando en barcas o cosechando arroz en espacios más que acuosos.

Entonces por eso en la carta encontraras, los Tôm xào cần tỏi, que son camarones salteados, bocadillos de pescado, calamares fritos, salteados Muc chien gion sot chua ngot.

Mi papá siempre decía que algún día nos iríamos a vivir a Vietnam, ya que era el país del arroz y pues nosotros lo amamos y si bien nunca nos fuimos para allá, en honor a ellos, comemos arroz en todas sus presentaciones. Y en “Gusto Vietnam”, encontrarás las versiones de arroz frito con carne de vacuno, huevo, zanahoria, guisante, choclo y otros condimentos, así como el arroz frito graneado con cerdo y también lleva huevo, zanahoria, guisante, choclo y otros condimentos.

De postres.

A mi como verán me gusta comer, le hago a todo, no le saco a nada y menos a los postres. En materias de este hermoso país, hay que decir que la gama de postres no es muy amplia, será también porque más que prepararlos mejor es comerse como tales, las deliciosas y exóticas, diversas, desconocidas para nosotros, frutas que poseen. Pero igual existen postres…

Como por ejemplo el Chep nop cam, que es una especie de arroz con leche, pero en esta ocasión no tiene arroz, si no que unas bolitas hechas en base a coco y violeta y por tal, son de ese color. Obvio que además tienen azúcar y una pizca de vainilla y aunque de aspecto puede que el chilenx más bien tradicional, le haga una mueca, es delicioso, dulce agradable y tras cucharearlo, terminas adicte. Eso sí como pertenecientes a los pueblos sabios, se sirve tibio.

Otro postre es el Bánh rán, que consiste en buñuelos de ¿qué? De arroz y con el adjetivo “glutinoso”, que uno dice ¿hellow? Pues es un suplente del glúten o trigo, que lo que hacen es que suman, juntan, a todos los ingredientes para poder dar forma a la masa a su antojo. En España y México por ejemplo, los buñuelos tienen forma de ruedas de carreta, si los hicieran de arroz sin glutinante, pues Cristóbal Colón todavía estaría intentando darle forma de tal y Moctezuma estaría en las mismas. Pero final de cuentas lo que importa es el sabor, además de la presentación que es hermosa. Y en este caso los buñuelos vietnamitas, tienen forma de bolitas jajaja las cuales fueron pasadas con cariño por sésamo y coco rallado, así que imagínese nomás los sabores al paladar.

Así que ya sabe, si lo tenté demuéstrelo acudiendo a “Gusto Vietnam” y saludando de mi parte a la encantadora Patricia.

Datología
Qué: Gusto Vietnam: un viaje a través de su gastronomía.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista y transcriptora.
Dónde: Bilbao 1315, Providencia.
Horario: De martes a domingo de 12 a 23 horas.

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