Comentario de cine: “Nada en la Nevera” / Álvaro Fernández Amero.

*Por Colomba Orrego Sánchez.

Hace unas tardes atrás encontré la película española, noventera “Nada en la nevera”. El motivo por el que decidí verla se llama Coque Malla. Sí, un hombre jajaja y no cualquiera, sino que alguien que definiré como una soberana monada. Supe de su existencia, en los noventa, por eso señaló la fecha porque a pesar de no conocerlo personalmente, siento que el fin del siglo XX, marcó nuestro platónico encuentro. En aquellos tiempos fue gracias a las cintas “Todo es mentira” y “Efecto mariposa”. Y después sería para siempre jamás, gracias a sus aullidos en “Los Ronaldos”, pero eso es paja de otro costal, que ya les contaré.

Stop, antes de avanzar tengo que advertirles que si están esperando el comentario de una obra maestra, dejen de leerme y váyanse. Si bien la inclinación a por la cinta se llama Coque “la monada”, a quien sigo en cada una de las pelis que ha hecho, todas son de factura o género romántico comedia, que no por ello estemos ante bodrios ni cosa parecida, pero ninguna obra maestra, completa ¿eh? Cintas pensadas para sobrevivir en un rato agradable.

Para España esta película a finales de los `90 causó gran fama y supongo que fortuna, ya que reunía a mi amado Coque y a la protagonista, la también actriz española María Esteve, que así dicho simplemente solo sus seguidorxs sabrán quién es y para lxs otrxs, como yo, maní. Pues como la miré con mi sisterna Manucita, que realmente a veces me impresiona el almanaque de datos ambulantes que es, me contó que la chica en cuestión, es nada menos que hija de mi ídola de oldies películas españolas vistas en mis doce años de estadía en México: Marisol. Evidentemente no heredó sus gracias y menos las del papá que es el papacito de Antonio Gades. Así pasa, a veces los genes no te dan ni bola.

Y bueno, exceptuando a la coprotagonista, que es difícil hacerlo porque como tal aparece en toda la historia, ésta versa sobre el amor, la carencia de éste, la estupidez y lentitud con la que algunxs se enteran, que son amados o deben amar y qué decir en materia de obsesiones que los amantes carentes de producen. Y tales faltas son expresadas en los ecos que escuchas cada que abres la nevera /refrigerador. Es decir, el que ama mucho, le aman, amor, amore, amor, tendrá la nevera / refrigerador lleno de frutas, verduras, agua, yogurt, quesos, etc., y obviamente que también trabajo para poder comprar tanto bartulo. En cambio, lxs que carecen de trabajo, amor, orden, paz interior, quizás no se quieren tanto así mismes, tendrán un eco que se escucha de muro a muro cada que abres la nevera y solo miras el fondo vacio, seguramente lleno de hielo y sucio. A lo más podrás hallar un yogurt con la etiqueta vencida y que si bien fue natural, aparece con un tono de menta altamente sospechoso. También pasan más cosas ¿eh? no vayan a creer que esta película es una oda alguna marca de refrigeradores o cadena de supermercados o ferias jajaja.

Suceden situaciones tales como que Carlota (María Esteve) la protagonista en materia de carencias afectivas, vive la vida mientras maneja una ambulancia, haciéndole frontal sus problemas a muertos, vivos, enfermeros, doctores, quien quiera escucharla y soportar su sicótica, obsesiva, falta de amor y que con esas características realmente más claro echarle agua, pero ella no ve nada, nadie quiere con ella mucho rato. Hasta que un día, entendible, conoce a mi amado Coque Malla, un joven de profesión caricaturista, especialista en cómics eróticos y por supuesto que muere de amor a por él y segura que es correspondida comienza la persecución. Esta chica alocada y a veces todo el tiempo insoportable, tiene una mejor amiga, Juan, sí Juan porque aunque es Juana, ella o él va por la vida de él y es su mejore amigue. Quien de paso también ama pero más correspondide.

El otro elemento que hace particular, diferente a esta comedia, es como está contada. O sea si claro, el principio en versión mucho mas alargado, es tal como se los conté, pero luego vendrá la parte, punto de vista, de Coque Malla, quien también tiene cuerno que tocar ya que es el coprotagonista. Y es que cuando toque cambio de quién cuenta la historia y venga turno masculino, el espectador aplaudirá porque estaremos hastiados de Carlota y sentiremos que nos llega una refrescante bocanada de ventilador en verano… jajaja.

Y sin embargo pese a este comentario mala leche, dirá un español, la cinta es grata, le quise y la vi hasta el final sin chistar (un poquito nomás) y que sin contárselos, solo les adelanto que también es particular, diferente, a todos los finales que uno espera en materia de películas románticomedia.

De sinopsis.
Carlota es una conductora de ambulancias de Madrid. Es una mujer romántica de 27 años, que necesita estar permanentemente enamorada, en busca de su hombre perfecto, algo que empieza realmente a obsesionarla. Una noche, en uno de sus servicios habituales como conductora de una ambulancia, se topa con un chico enfermo por una indigestión de huevos duros. Él es frágil, escurridizo, enigmático y un punto borde. Se dedica a dibujar comics pornográficos, tiene un amigo insolente y machista y no parece en absoluto interesado en Carlota. Lo cual generará el deseo de enamorarlo y poseerlo en todos los sentidos.

Si sucediera que quedan pegados con esta cinta y desean ver las otras de Coque Malla, les dejo el listado:

-Íntimos y extraños: 3 historias y media (2008)
-Días de cine (2007)
-Nada en la nevera (1998)
-El efecto mariposa (1995)
-Todo es mentira (1994)
-Madregilda (1993)
-Dispara (1993)

Y si han visto alguna de estas cintas y coinciden como yo, en que Malla es lo mejor, aquí les va un poco de él.

De Coque Malla.
Si están abriendo los ojos preguntándose ¿quién chuchas es Coque Malla? Tengo que decirles a ojos cerrados que no sabéis nada de cine contemporáneo español o sois más chavales que yo. Porque Malla, fue en los 90 un hit, hito, revelación, en materia del séptimo arte ibérico, protagonizando más de tres películas.

En materia de referencias biográficas, les puedo contar que nació el 22 de octubre de 1969, es decir, este año alcanza las cinco décadas y quien esté a su lado, goza de buena mano porque el pollito está igual de guapo. Y sucede que en los lejanos años 90 del siglo XX, esta chiquilla que soy yo, tuve a bien conocerlo y me enamoré tanto de él, que vi todas, todas, todas, sus cintas. Eran otros tiempos, tiempos lejanos realmente, como también sucedía en materia de la distancia que nos separaba, él en Europa y yo en Sudaca, dígase América Latina y para colmo saboreándolo en el after underground de posibilidades que el cine arte capitalino podía ofrecer, sumado a los club de videos de barrio, que siempre serán recordados con cariño y agradecimiento, porque sin ellos, no sé qué hubiera sido de mi familia, que éramos, somos y seremos, adictos a ver al menos, unas siete cintas a la semana. Gracias a ellos y al cine arte, fui cultivando esta pasión a por este hombre.

Que además si ven su foto, comprenderán que aunque modelo carita de bebé, olorcito a leche, es indiscutiblemente sexy, hermoso, guapo, precioso. Después cual si no fuera poco, descubrí que este pimpollo, también tenía otras dotes artísticas como el canto. O al menos algo parecido fue lo que hizo al cantar el tema central de una cinta que también protagonizaba. Creo que alguna vez hablamos de este tema ¿cuál? Los que se autotorga el pop, aquel género en el que tode el que quiera, tenga harto coraje, personalidad y un productor, puede hacerse famoso cantando o “aullando” dependiendo el decibel auditivo que poseas.

En el caso de Coque Malla, viralizó en versión siglo XX, dígase a través de videoclips que trasmitían por TV, cuando no existían las redes sociales, ni vivíamos en internet, el tema “Idiota”, que si bien es una canción ultra pegajosa, confieso que también malísima. Pero en esos tiempos no era tan criticona como ahora y tenía más aguante en materia de escuchar pop. Sumado a que entonces y ahora, lo que realmente veía en ese video era a Coque Malla, que aparece tan soberanamente hermoso. Es decir, nuevamente el pop salió ganador haciendo de las suyas, porque yo al menos, más que escuchar el pegajoso estribillo de “¡Idiota! Te lo digo a la cara, Te lo digo a la cara, Te lo digo a la cara ¡Idiota!……….. Estaba atenta al imponente trasero y delantera de Malla, sumado al trajecito plateado brilloso que le sentaba a las maravillas y su carita de ricurita.

Asunto es que la oda a la música y canciones surgió de la mano de Los Ronaldos, la banda que en un principio era de su hermano, pero Murphy cambio las leyes del destino y el día que saldrían en vivo y en TV, el jefe de la banda enfermó y le pidió a su hermano, Coque, le echara una mano. Se presentaron, nadie supo nunca o durante mucho tiempo al menos, que quien cantaba no era el vocalista original y a nadie le interesó ya que el que dio la cara por la pantalla chica, hizo que el tema “Y por las noches”, se hiciera mega famoso. Entonces durante meses toda la juventud española tarareó: “Y por las noches, haremos lo de siempre, porque nos gusta y porque nos divierte!”. Lo que no significó que Malla, dejará de lado su carrera como actor, no sé si debido al pop o qué, pero hasta la actualidad del siglo XXI, sigue cantando, ahora en solitario y además trabajando en cine.

De ficha técnica.
Nada en la Nevera, la película con data de 1998, dirigida por Álvaro Fernández Amero y en donde comparte rol protagónico con María Esteve. Fernández Amero, les contaré para lxs que no lo sepan, es el papá de casi todas las series españolas que hayan podido ver en sus vidas. Desde Gran Hotel, Con el Culo al Aire, Allí abajo, en fin, un mogollón.

Los peros.
Amo a Coque pero los peros, son peros y hay que detectarlo y advertirlos para que no existan reclamos. En materia de cine español, digamos que muerto Franco y ya en el siglo XXI, han mejorado aquello del audio, no tanto porque los recursos económicos hacían difícil entender, sino porque quizás querían que solo algunos escucharan y así no fuera censurada, lo que no se entiende era para qué chuchas las exportaban, porque ni pegando el oído al audífono se entendía, no hablemos de escuchar, simplemente entender porque uno con los años y los obstáculos puede jugársela por leer los labios. Noooo con los españoles no se puede, porque no abren la boca, jolín, hablan tan cerrado y zezeado que anda a traducirlos.

Pues bien, digamos que en Nada en la Nevera, estaban un pelín mejor en técnicas sonoras, pero no se alegren tanto porque la protagonista María Esteve, será por la falta de dientes y mucha boca papiche, es de poco entender cuando hable la sin hueso. Malla ninguna queja porque como canta tiene que hacerse entender, entonces digamos que hace algo cercano, aproximado a modular. Y la verdad en términos de exigencias, no es como en el caso de La Colmena, que no entender o no escuchar era un mogollón porque era mejor no verla, aquí los diálogos y existencias son bastante livianos. Entonces si no entiendes o no escuchas bien, no te perdiste el número que abre la caja fuerte precisamente jajaja.

Hasta la vista!!!

Datología
Qué: Comentario de cine: “Nada en la nevera” Álvaro Fernández Amero.
*Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista y transcriptora.

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