Sección “Abrazo de Árbol”: Lun.

* Por CRA.

Revisando árboles nativos encontré un millar de ellos, hermosos, nuestros / nativos. Muchos con sus troncos sólidos, de colores particulares y personales. Todos de hojas perennes y sin embargo a la hora de adornar, embellecer el entorno citadino, urbano, plantamos árboles europeos, norteamericanos, que viniendo de países desarrollados, tienen la costumbre de recoger sus hojas en otoño, hacer compost de ellas, podarlos en primavera para que el florecer de alergías no exista y sí de colores, pétalos y formas.

Aquello de la admiración afuerina, teniendo tanta belleza nativa. No es que los árboles extranjeros no sean hermosos también, claro que sí, quién no suspira en otoño al enrojecer las hojas del Liquidámbar o amarillear del Ginko. Pero nuestros Peumos, Quillays, Maitenes, también son bellos, frondosos, verdes, permanentes. Siento que nuestra flora es como en versión perritos y gatos callejeros, son tan buenos, se hacen querer con poquito, se manifiestan ante nuestros ojos tan nobles, silenciosos, llamándonos a la paz, tranquilidad, nos brindan belleza, sombra, viento. Mientras nosotros los dañamos, cortamos, rayamos, jamás defendemos.

No hay duda, somos un poco más que tontxs por todo lo anterior y por no darnos cuenta que nuestros verdores, grisores, frondosos, chiquitos, delgados, han crecido por siglos de siglos en nuestro territorio de climas contrastantes, calor al norte, hielo al sur, smog y sin aire al centro. Ellxs nuestros sabios, que a pesar de todo siguen creciendo y reproduciéndose, encaramados en montañas, riscos, en rincones, apartados, sin luz, sin que los miremos si quiera y descubramos sus santas bondades.

Por tanta poesía nacional es que decidimos elegir a los árboles nativos, dígase de Chile, para este año 2019 en la sección Abrazo de Árbol y así darlos a conocer. Muchos de ellos, de ahora en más creo que con casi todos, no tengo una historia para contarles, más allá que no sea de más admiración y agradecimiento por su pacifica presencia.

De orígenes.
Nombre científico: Escallonia revoluta (Ruiz et Pav.) Pers. Nombre común: Lun, liun, llun, siete camisas o ñipa.

De descripción.

Árbol siempreverde, peludo, de hasta 10 metros de altura. El tronco alcanza un diámetro de unos 60 cm. La corteza es grisácea a café clara, rugosa, con fisuras longitudinales y fajas que se desprenden. Presenta una bella inflorescencia compuesta por flores blancas de tamaño mediano.

De distribución.

Endémico de Chile. Se encuentra entre las provincias de Limarí y Osorno. Crece en lugares húmedos de zonas bajas desde el nivel del mar hasta la precordillera andina, ya sea en bosques pantanosos, en el fondo de quebradas boscosas o a la orilla de esteros.

De conservación.

No tiene problemas de conservación. Sin embargo, se ha registrado en pocas áreas silvestres protegidas, entre ellas, las reservas nacionales Lago Peñuelas, Los Ruiles y Los Queules.

De anecdotario.

Tiene un gran valor melífero por la profusión de sus flores y por el abundante néctar que estas producen. Además, es una especie apta para ser utilizada con fines ornamentales, por su exuberante y aromática floración. Al igual que otras especies de Escallonia, sus hojas y f lores contienen principios colorantes. A su vez, son utilizadas para tratar enfermedades venéreas, heridas infectadas y afecciones hepáticas.

Datología

Qué: Sección “Abrazo de Árbol: Lun”.

*Quién: CRA, amante de los árboles.

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