Comentario de cine: Revisando a Claude Chabrol.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

De un tiempo a esta parte me he dedicado a profundizar en el cine de Claude Chabrol, las casualidades han hecho que me tope más y más seguido con alguna de sus muchas cintas, porque como les comenté hace algún tiempo, al cine de este caballero llegué allá por el año de 1997, de la mano de mi hermano Antonio, una noche que me invitó a la Cineteca en Ciudad de México, a ver “La ceremonia”. Después de ese descubrimiento ha sido un para siempre.

Y es que Chabrol, es un cineasta que empapa sus cintas de mundos diversos y variados. En unas el eje central gira en torno a las mujeres y distintas problemáticas, en otras ocasiones trata del desamor, la locura y la soledad; también sobre la maldad, la venganza y los accidentes. De hecho hace algún tiempo un querido colaborador del portal, escribió también sobre Claude pero en versión “mujer y moral en su cine”, ya que podría aventurarme en decir que un elemento común pero no corriente de su cine, es la presencia de las mujeres. Con buenas y malas existencias, felices o tristes, vengativas, ambiciosas, solidarias, luchando contra el rechazo de la sociedad y el machismo, ya sean de clase alta, media o empobrecidas. En muchas de sus cintas, son ellas las que llevan los hilos de la trama, las que ejecutan la acción desde el amor, la tristeza, la venganza, locura, pasión y muerte.

Pero la temática género y mujer, es una de las múltiples formas en que este cineasta cuenta historias. Historias brillantes llenas de ironía, desparpajo, crítica social y es que si hicieran como yo y como tantos otrxs, que pasamos días y tardes con sus noches, viendo una y otra vez la misma película y después otra y también una o dos veces más, terminarían tan fans y devotos (y calcetín) como yo y es que es la mejor forma de aprender con ellas y de ellas, disfrutar detalles que quizás antes no vi, etc.,

Es por eso que el motivo además de admiración, que me trae hasta aquí, es que de tanto ver tantas de sus películas, en mi calidad de detective sin sueldo, he descubierto que muchas de las cintas de Claude, son absolutamente de misterio, crimen, suspenso. Y como sabrán, es mi género preferido, sobre todo si al son del policial negro. Entonces pienso que quizás, sin darme cuenta, fue ese uno de los motivos que me ha hecho admirarle tanto. Solo que este estilo, género detectivesco, policial negro de Chabrol, es por supuesto, “a la Chabrol”. Es decir, a su manera, estilo, ritmo. Él es que a su manera y gusto, va creando ambientes, situaciones. Como son policiales negros o de detectives, debería existir o bien en un asesinato a desentrañar, también puede ser que la muerte pulula como protagonista,  i bien, la historia gira en torno a las intensiones de cometer un asesinato.

Por ejemplo les contaré que recién terminé de ver “Mercy pour cholocat”, que data del año 2000 y tiene como protagonista a Isabelle Huppert. En temas de las musas / mujeres del cine de Claude, justamente hace un tiempo en este mismo portal, les hablamos sobre esa temática, por si aquello que quieren revivir aquello.

De descubrimientos.
He descubierto por qué me cargaba Isabelle Huppert y la respuesta va de la mano de la sicología “odiamos lo que nos refleja”, en este caso no es creído mío comentario, ya que no soy bella como ella, pero sí fría y calculadora –cuando quiero-, tal y cual como los roles que interpreta Huppert en manos de Chabrol. En “Merci pour chocolat”, da vida a una loca, controladora, envidiosa, que elimina (asesinando) todo lo que pone en jaque su estabilidad y felicidad. Y la burra, o sea yo, si bien no he matado a nadie, con los pensamientos planes y añoranzas, frías y calculadas vaya que he eliminado escorias y escombros del mundo jajaja.

De cinta en cinta.
En materias del cine de Claude, les contaré que vi de forma exclusiva porque no sabía de su existencia, “Au coeur du mensonge”, que en español dice “El corazón de la mentira”. Digamos que esta sí que es un thriller en la más como el diccionario lo define. En esta ocasión la muerte ronda desde el momento en el que se comete un asesinato macabro, realmente este es un elemento que por un instante me hizo dudar que la cinta fuera 100% de Chabrol, quien en realidad es tan discreto en temas sórdidos ¿Qué tiene de sórdida esta muerte? Que la occisa es una niña de doce años, a quien además, han violado. Pero la mano de Claude vuelve cuando tras conocer ese hecho horrendo, transcurrirán 90 minutos de rodaje, en el que nos pasean entre posibles culpables, de inocentes, los malos de siempre y donde todo lo que creas o pienses, puede que sí o que no.

Esta cinta también me sorprendió por el elenco, sobre todo el protagonista, un actor que no conocía y que tras ver esta cinta, me lo he encontrado en muchas más, es decir, no lo había mirado con atención. Y es que es de esos hombres que no son guapos de mirarlos de pasada, si no que guardan su belleza tras conocerlos, detenidamente mirarlos. No tanto por la belleza exterior si no por otros rasgos, maneras, gestos, mirada. Podríamos decir que es el protagonista de la historia, ya que es a quien primero señalan como el asesino y violador de la niña, ya que era su profesor de pintura. Pero para qué contarles, es mejor que la vean.

La cinta es de 1999 y en materia de datos curiosos, la protagonista femenina, casualmente la esposa del pintor señalado, es nada menos que Sandrine Bonnaire, a quien la miré y dije “la conozco” pero no sabía de dónde, hasta que buscando y buscando descubrí que es nada menos que la coprotagonista con Isabelle Huppert en “La Ceremonia”. Aquello de cuando vas por la vida hilando y descubriendo, pura poesía.

Después vendría “Rien ne va plus” o “No va más”, que tiene como protagonista a Huppert, razón por la que confieso no la quise ver antes, porque como ya conté, esta hermosa actriz me pone más que nerviosa. Pero en esta ocasión me dejé llevar y la vi y por suerte, porque es muy buna. Aquí los roles protagónicos son de Isabelle y Michel Serrault, a quien tengo recuerdos vagos de haberlo visto en otras cintas. Asunto es que la trama gira en torno a esta pareja de estafadores, ella siempre hermosa, sofisticada, fría como pescado, buena para empinar champaña, que va seduciendo hombres en seminarios, congresos, hoteles, playas, que en común poseen el defecto de no tenerse mucha fe y cuando esta bella dama los aborda, caen rendidos. Del verbo porque los duerme con alguna sustancia que disuelve en el trago, los lleva a su habitación, llama a su cómplice y entre los dos, limpiamente hacen lo mismo con sus bolsillos.

De Inspector Lavardin.
Si, hago un encabezado especial para estas cintas, que no sé si es una o dos o muchas más, porque Chabrol también solía incluir personajes conocidos, característicos como el inspector Lavardin, en otras cintas, donde obviamente habiendo muerto, necesitaran de policías para descubrir a los asesinos.

Entonces así es como surgen las interesantes y entretenidas cintas del “Inspector Lavardin”. El rol está interpretado por un guapo, encantador, chispeante, Jean Poret, que manera de gustarme este actor. Pequeño de estatura y por tal, ágil en movimientos corporales y qué decir de mente. Me encanta porque es la máxima autoridad y todo el mundo osa intentar pasar por encima de él. Pero él se queda calladito hasta que salta como liebre y ahí sí que las historias se tornan mejor aún. También tiene su elemento cómico porque es un tanto torpe, también un poco violento, como que le sacan los choros del canasto con facilidad y el detalle, que repite en cada película de hacer la oda al buen desayuno, que es la comida más importante del día que por tal, debe llevar sus buenos huevos estrellados (fritos), pero ojo no da lo mismo dejarlo al fuego dos segundos que tres o que cuatro. Lo amo.

La primera vez que vi una cinta de Lavardin, la agarré comenzada asó que recién para los créditos pude congraciarme con la noticia que era de Chabrol y es que casi me desmayé de la emoción porque como les comenté, soy mega fans del cine de misterio, crimen, policial y más si es negro. Y en versión Claude tiene su cuota de negro, decadencia, vidas privadas, pero siempre con ese su toque medio ironía, medio crítica social. Adorable.

Tiempo después encontré en un video club de barrio, el dvd “Pollo al vinagre”, que arrendé raudamente y es que esta historia es realmente buena. Trata de un complot inmobiliario, en donde la codicia de tres rufianes no tiene límite y están con los colmillos puestos en una casa de familia, compuesta por madre e hijo, que se niegan a soltar la propiedad. Aquí la protagonista es Stéphane Audran, que no lo saben pero aquí se enteran, además de ser una de las musas de Chabrol, también fue su esposa. Interpreta a una mujer inválida que vive amargada y vengativa a causa del abandono de su marido y vive a través de su hijo, que es nada menos que el cartero del pueblo. Entonces mientras intentan desalojarlos por las buenas y también por las malas, de su casa, ellos dedican el tiempo a enterarse de los dimes y diretes de la población, a través de sus correspondencias.

Y por último, “La flor del mal”. Que curiosamente tenía un recuerdo de ella, porque ya la había visto y no era nada, nada, cercano a lo que en esta ocasión, a la sensación que en esta ocasión me dejó, creo que antes la vi a ojos cerrados jajaja. No, puedo decir que de la primera vez me quedaron selladas en la memoria visual, escenas como la escalera, Huppert con su cara hermosa y fría…. Esta cinta sí que es una oda a la maldad y a los asesinatos que comete una persona absolutamente desquiciada. Y sin embargo, para Chabrol, ese no es el problema, ni el motor de la historia, si no que convergen casualidades que lentamente van entrelazándose. Es una particular manera de mirar la soledad, el abandono, la sensación de sentirse nada, nadie. Y como detalles pintorescos o particulares, que en realidad son poéticos y están en todas las cintas de Chabrol, la música. En “la flor del mal”, Chopin en teclado de Arrau, sonoriza esta historia de principio a fin y para una que no es muy docta, la verdad que de todas formas, es infinita belleza.

De cine en familia.
Otro detalle no menor es el que de tanto mirar sus cintas y quedarme hasta el último crédito, es que descubrí que trabaja literalmente “en familia”. Sí, tiene una hija que hace los guiones, uno que hace la música, otra que lo ayuda en sonido, en la edición. Supongo que son sus hijos, quizás son hermanos, de todas formas es la familia. El que hace la música sé que es el hijo porque comprenderán que le tengo bien investigado, jajajaja. También tiene otro hijo, Thomas que le hace a la actuación y ha salido en varias de sus cintas, siempre en papeles cortos, ya sea por la maldad que sale de sus entrañas, que provoca dejar de existir rápidamente, en otros papeles secundarios que si no te fijas ni te enteras. Pero a poco no es una monada eso de trabajo en familia. Le adoraré por siempre.

Es decir, si este comentario muy pincelado te ha llamado la atención, despertado las ganas de ver las cintas de Claude, entonces pues arriéndalas, búscalas, bájalas, descárgalas, te prometo que no te arrepentirás.

Datología
Qué: Comentario cine: Revisando a Claude Chabrol.
*Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista, amante del cine y transcriptora.

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