Comentario cine documental: “Birrilata, una vuelta en tren”, de Lorena Yenni.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Hace muchos años atrás tuve la felicidad de contar con la cercanía y amistad de un gran ser humano, que aún existe, que siento mi amigo y del que obviamente también estuve enamorada. Como me daría un poco de vergüenza me leyera, dejaremos su identidad en las siglas PR o P. asunto es que PR, siempre ha sido un fervoroso seguidor de Fernando Birri. Hablaba de él dando por hecho que quien supiera de cine, sintiera el corazón latir al son de sentirse latinoamericano y además perteneciente al lado de la izquierda que generalmente no llega al poder, tenía “a huevo” que saber de él, su vida y todas sus hazañas en el séptimo arte.

Pues bien, yo no sabía nada, lo escuchaba extasiada y pensaba ¿Quién es Birri? De ¿Dónde es? ¿Qué siglo? Y para no aparecer lo que era, ignorante, me quedé callada sin preguntar nada. Después sucedió lo normal, Fernando Birri murió y mi querido P, escribió unas sentidas, sentidísimas palabras sobre lo que la humanidad, calidez, inteligencia, creatividad lúdica de Birri, habían dejado en él. Tanto como para que PR, también dedicara su vida a hacer cine, intentar entrelazar el cine chileno, de región austral como lo es Punta Arenas, con el que se hace y late fuerte en toda América Latina.

Y las casualidades de la vida hicieron que anoche viera por la señal de cable I-Sat, que es un canal argentino de gran calidad, “Birrilata, una vuelta en tren”. Trabajo documental de la autoría de Lorena Yenni. Lo vi con mi sisterna Manucita y realmente fue una experiencia mágica, poética. Si bien las dos por herencia de mi padre, somos adictas en versión sin rehabilitación posible, al cine, ninguna se ha dedicado más que a ver y ver y no dejar de ver el séptimo arte. Documentales, cortos, largos, ficción, comedia, drama. Y por supuesto que nuestro corazón late al mil por ciento, cuando la temática es americanista, latinoamericana, otra herencia que nos dejó nuestro padre. Y qué decir lo que nos gustan los documentales.

Entonces devoramos “Birrilata, una vuelta en tren”, cual si fuera la barra de chocolate más deliciosa del universo. Y en cada minuto que transcurría el documental, que hace oda, obra y magia, con la imagen y vida de Fernando Birri, me fui dando cuenta que mi querido amigo PR, es un absoluto hijo putativo de éste caballero y que además se le parece o ha hecho todos los esfuerzos del mundo para parecerlo. Porque si miran las fotos del cineasta, verán que el pelito de guagua largo, en versión negro, grisáceo y canoso, lo tuvo siempre y las barbas ídem también y mi querido P en el último tiempo ha dejado crecer sus greñas y barbas, aunque mi amigo tiene un fuerte aire oriental, que lo hace cercano a Birri y a Fumanchu.

Asunto es que gracias a las sentidas palabras de mi amigo y este documental, aprendí tanto. Nos enteramos de la existencia por manos de Fernando Berri, de la Escuela de Cine de Santa Fe, la primera en América Latina, mucho antes que si quiera pensáramos en la existencia de la de Santiago de Los Baños. Y es que claro, porque cuando vinieron las múltiples dictaduras en Argentina y la vida en Santa Fe, se tornó insoportable ¿Por qué? Porque además del fascismo que llegaba a galope, la escuela de cine latinoamericano de Santa Fe, era considerada como la escuela de guerrilla de los comunistas, que en verdad no eran tales sino mas bien inclinados hacia el rojo y negro, pero ya sabemos de la enorme ignorancia de algunos uniformados. Entonces ni bien pudieron acorralarlos, detenerlos, algunos desaparecerlos, la escuela tuvo que cerrar y Birri a viajar por el mundo en busca de un lugar donde crear cine. Así fue como con tiempo y esfuerzo, en 1986 crean en Cuba, con el permiso de Fidel Castro, el dinero aportado por Gabriel García Márquez recibido por el Premio Nobel, la Escuela Latinoamericana de Cine y Tv, Santiago de Los Baños. En donde uno de los ideólogos y creador de aquel maravilloso sueño, que se hizo realidad, fue por supuesto, Birri.

Ustedes no lo saben, pero yo se los cuento. Ocurre que mi querido amigo PR, que estudió cine en el sure, se las ingenió para juntar dinero y viajar a Cuba a esta escuela y así tener la oportunidad de ser discípulo de su icono Birri. Y quizás si lo pienso y me dedico a picar finito, hasta podría llegar a decir que las movies que mi querido PR, ha hecho, tienen un poquito, mucho, harto, del cine que se hacía en Santa Fe y en Cuba, el cine de Birri y los cineastas latinoamericanos. Que es el cine neorrealista pero latinoamericano. En donde la cámara corre y lo que delante de ella pasa, no es ficción, no son diálogos escritos, guiones armados, sino mas bien la verdad dura, real, cruel, maravillosa y los actores, lxs nosotrxs mismxs. Rosellini de Italia, Birri de Argentina, PR de Punta Arenas.

De sinopsis.
Un documental que propone un recorrido por el cine latinoamericano reflexionando sobre el arte como expresión de los que lo construyen y de lo que refleja.

De ficha técnica.
Les contaré que esta maravilla de documental, tiene data del 2015, fue realizado por Lorena Yenni, oriundo de Argentina y los que intervienen contando las historias de las escuelas de cine latinoamericano y las maravillas que hiciera Birri, son el propio Fernando Birri, Dolly Pussi, argentina que también viajó a Cuba junto al grupo de amigos de Birri para armar el proyecto de escuela de cine. Alfredo Guevara, Jerónimo Labrada, Alquimia Peña, quien es actualmente la directora en Santiago de Los Baños. También se sumó un venezolano que estudió cine en Cuba bajo la lupa de Fernando, quien en este documental hizo de productor y  un fotógrafo cubano, que estudió en sus años mozos en la Escuela de Cine de Santa Fe y quiso participar en este trabajo sobre Birri.

De Fernando Birri.
Birri nació en la ciudad de Santa Fe, casi 400 kilómetros al norte de Buenos Aires, el 13 de marzo de 1925. Procedente de una familia de artistas santafesinos, Birri destacó primero como pintor, poeta y tirititero antes de decantarse por el cine. En 1950 viajó a Italia para ingresar en el Centro Sperimentale de Cinematografía de Roma, con Vittorio De Sica y Luigi Chiarini como sus grandes influencias.

Imbuido de cine social, Birri regresó a Argentina en 1956 y creó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral en su ciudad natal, donde dio sus primeros pasos como director. Primero, con el documental Tire Dié (1960) y un año más tarde con la ficción Los Inundados, ganadora del Festival de Venecia como mejor opera prima. “Y ahora… quién sabe cuándo vendrá inundación”, se lamentaba el protagonista de la película, Gorosito Gaitán, en la escena final. Lo que iba a llegar era un cambio de rumbo del cine de América Latina, al que con los años se sumaron directores como el brasileño Glauber Rocha, el cubano Tomás Gutiérrez Alea y el chileno Raúl Ruiz, entre otros.

Como formador de cineastas, intensificó el trabajo iniciado en Santa Fe en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños de Cuba, que fundó junto a Gabriel García Márquez en 1986. Dos años después, adaptó un cuento del Nobel colombiano Un señor muy viejo con unas alas enormes y fue director de la escuela hasta los noventa.

De filmografía Birri.
La filmografía de Birri está cruzada por el compromiso social a través de una gran variedad estética y estilística que incluye documentales biográficos:

– Tire Dié (1960).
– Los inundados (1961).
– Rafael Alberti, un retrato del poeta (1983).
– El siglo del viento (1991).
– Mi hijo el Che – Un retrato de familia de don Ernesto Guevara (1985).
– Che: ¿muerte de la utopía?
– Org (1976) películas experimentales.
– Faustro Criollo (2011).

De vida artística.
Además de filmar, mantuvo su afición a la escritura y a la pintura. “Es un artista del Renacimiento en el siglo XXI”, lo definió el boliviano Humberto Ríos tras rescatar su figura en 2013 en el documental El utópico andante.

En 2008 Birri donó toda su obra, incluidas películas y escritos a un fondo con su nombre en la Biblioteca de la Universidad de Brown, asociada con la Rhode Island School of Design de Estados Unidos. En 2011 firmó su último largometraje, Fausto criollo, y anunció que saldaba así la vieja deuda de dirigir una película de temática histórica. Alejado de la dirección, dos años después aceptó protagonizar Paisajes devorados, la última película de Eliseo Subiela, fallecido en 2016.

“Para muchos él más grande referente artístico y ético del cine de nuestro continente. No puedo evitar la tristeza, se sube al tren y parte con sus inundados para siempre”, escribió en las redes sociales el realizador Juan Chiesa. “Abrió los caminos de un nuevo cine latinoamericano que asumiendo su identidad, reflejó y marcó las luces y sombras de la región a través de los inconfundibles cineastas y sus películas surgidas de la influencia de quien se convirtió en el gran maestro”, señaló la asociación Directores Argentinos Cinematográficos en un comunicado. A lo largo de su vida no paró de viajar y durante años alternó su residencia entre Cuba e Italia.

Datología
Qué: Comentario cine documental: “Birrilata, una vuelta en tren” de Lorena Yenni.
Dónde: Señal cable I-Sat.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista y transcriptora.

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