Comentario cine: “Tolkien” de Dome Karukoski.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Sucedió que nuevamente goce al ser invitada por L y V, a pasear, comer, comprar y cinear en Costanera Center. En esta ocasión, no nos acompañó H, a quien le mandamos un besote y en vez, sumamos a M, que también es puro amore. Y la película que traigo entre teclas para contarles, es la cinta norteamericana recién estrenada, “Tolkien”, que se convirtió en la culminación de la suerte con la que andaba ese día. Ya que tenía tantas, tantísimas ganas de verla y es que uno la podía agarrar desde tan diversos flancos, ya que está rotulada en materia de géneros como drama biográfico, específicamente 1ª Guerra Mundial, drama y literatura. O sea en materia de buscadores, la encontramos a como de lugar. Y en esta ocasión los astros del internet se alinearon a mi favor, ya que lo que avisaba la cartelera de Costanera, era exactamente lo que ese día exhibían. Pura poesía.

Confieso que mi interés por ver “Tolkien”, radica más que en la literatura que lo hiciera famoso, en meter las ñatas en su vida. Es que tenía algunas dudas históricas que fueron disolviéndose con el paso de los minutos. Otro enganche que definió el verla, fue el afiche que a donde me movía me seguía jajaja. En la esquina de mi casa, llegando a un lado y al otro y como soy azotada, pensé que era una señal y como tal, debía verla.

Y así fue como nos internamos en esta maravillosa historia. Primera cosa que debo decir es que llamenle ingenuidad y/o ignorancia, pero durante siempre pensé que J.R.R. Tolkien, pertenecía en gloria y majestad al siglo XIX, onda amigui de Conan Doyle. Supongo que parte de mi confusión históricotemporal, se debe a que supe de sus obras, por mi abuelo paterno, a quien conocí siempre en su versión pelos blancos y cuando uno es chico, encuentra que los que no son como uno, tienen que ser viejos y en tal adjetivación el siglo pasado era lo más antiguo de lo que tenía referencia. Entonces con un poco de imaginación y otro poco de no preguntar la edad para no ofender, quedé convencida que Tolkien y Conan Doyle, eran más viejo que mi abuelo, pero tampoco taaaanto. Más que mal las fotos en que aparece mi abuelo, con el pelo negro, sus vestimentas son bastante similares a las de los escritores.

Asunto es que fue muy grato y curioso y por supuesto que puse mucha atención, aprender sobre la vida y obra, literalmente, de mi querido Tolkien. Porque tal cual como el género la clasificó es una cinta biográfica y muy, muy buena. Con mucho detalle, para que nadie –como yo-, quede con dudas espacio temporales. Pero vayamos por partes que tenemos mucho para conversar al respecto de esta excelente cinta.

De sinopsis.
Biopic del escritor, lingüista y profesor universitario J.R.R. Tolkien (1892-1973), autor de “El Señor de los Anillos” y “El hobbit” entre otras muchas obras. Tolkien explora los años de formación del escritor en su búsqueda de la amistad, el amor y la inspiración artística en el grupo de inquietos estudiantes del que forma parte. En este contexto se produce el estallido de la Primera Guerra Mundial, que amenaza con destrozar esta “asociación”. Todas estas experiencias inspirarían a Tolkien a escribir sus famosas novelas de la Tierra Media.

De ficha técnica.
Las sorpresas siguen apareciendo en materia de “Tolkien”, ya que a pesar de modular/hablar como los dioses y creer que por ello esta peli era 100% inglesa, sucede que es gringa de USA. Su director Dome Karukoski, guión a cargo de David Gleeson, Stephen Beresford, las músicas que eran realmente mandadas hacer, fueron compuestas por Thomas Newman. La foto otra poesía en movimiento del clic de Lasse Frank Johannessen. Y el reparto….Nicholas Hoult, Lily Collins, Genevieve O’Reilly, Colm Meaney, Tom Glynn-Carney, Patrick Gibson, Anthony Boyle, Craig Roberts, David Puckridge, Pam Ferris, Derek Jacobi, Laura Donnelly, Mimi Keene, Harry Gilby, Albie Marber, Aaron Neil, Joel Phillimore, Jack Riley.

Ordenándonos y comentando, les diré que la historia de Tolkien es redondita de principio a fin, es decir, una muy buena película. La ambientación es para sacarse los sombreros y hacer un par de reverencias. El hecho que los actores en su mayoría por no decir todos, sean ingleses tiene el plus de aquello que envuelve y traslada hacia los confines de principios del siglo XX, la majestuosidad de la vida en esos caserones, claro, cuando te tocaba nacer en cuna de oro. Que no fue el caso de Tolkien, que la tuvo difícil. Pero así como él las vivió y los espectadores la vimos, las imágenes nos hablaban de la suerte de este chicuelo al poder entrar junto a su hermano a estudiar “becado”, en uno de los mejores colegios de Londres, a rodearse de puros compañeros que habitaban mansiones, con muuucha servidumbre, con alfombras doradas, cenefas en las ventanas, habitación para cada hije, platería por doquier, lámparas de cuentas de vidrio, jarrones de la china. Aquel grupo de amigos, hermandad vamos a decir, que lo acompañó a largo de su vida.

Mientras vamos adentrándonos en la historia y maravillada miraba esos caserones, de más de dos pisos, algunas mansiones como lo es la U. de Oxford que literalmente es una ciudad, no dejo de sentir una mezcla de placer visual, porque el que le hace asco a lo bueno está realmente deschabetado, pero a continuación y supongo que aflora el pedigree que no tengo, no puedo dejar de pensar en lo que significaría hacer el aseo de esos lugares, si a duras penas puedo con mi casa…. claro, porque no puedo pensar en la servidumbre que sí lo haría, porque debo pagarles poh jajaja.

Dejando ese detalle de lado, me dejo llevar por el aroma que la cinta/historia, ha dejado en mi memoria. No es necesario siquiera cerrar los ojos para volver a escuchar ese acento tan hermoso aunque no entienda un carajo, qué decir de esos tiempos de arquitecturas hermosas, de verdes prados, árboles frondosos y bien tenidos, las ropas que no son mi fuerte pero puedo distinguir lo bello de lo hermoso. Y como buenos ingleses, qué manera de tomar té my dog, casi que me hice pipi de tantas tazas que durante la película tomaron. Eso sí que nuevamente me llevó hasta mis orígenes, ya sea abuelos, papá, que eran tambien tan rebuenos para el té o el Lago Ness que tomaba mi padre o la nube de leche, como le gustaba a mi abuela paterna. O el aromático y deliciosos Early Grey, que tanto le gustaba a mi mamá. Hay una cultura de ese liquido en mi familia, que no por nada los encontraba nada tan lejanos de edad y tiempo a Tolkien y Conan Doyle jajaja, estuvieran vivos me dan un par de cachetadas jajaja.

De los emblemas que para algunos puedan parecer cebollas, que posee esta cinta están el amor, la amistad, hermandad y solidaridad. Casi parecen los estribillos del himno francés y sin embargo, son los que dan vida a la existencia de J. R.R. Tolkien, quien en realidad era holandés o Flandes. No entraré en demasiados detalles para no arruinarles la trama, pero sí les contaré que nuestro querido escritor tuvo una existencia dura pero gracias al amor, la amistad, solidaridad y hermandad, salió adelante. Superó participar en la Iª Guerra Mundial y perder a dos de sus cuatro amigos; si nos internamos hacia su pasado, salió adelante después de que él y su hermano quedaran huérfanos; amo y fue amado y nutrió su vida y su literatura, gracias a la hermandad que sus cuatro amigos y él tuvieron por siempre jamás.

Los peros.

Como no está hondeándose en el aire, si bien acepto con todo gusto que es muy, pero muy buena, más no perfecta y por tal tiene un pero, que tampoco es una tragedia, sin embargo, un pero finalmente. Y este defecto versa en la elección a por quién interpretaría a Tolkien. Porque el elegido fue Nicholas Hoult, que es nada menos que el actor que de niño se hiciera famoso con “Un gran chico”, con Hugh Grant y que ni bien le crecieron las partes, se transformó en modelo, además de actor. Creo que ese es el principal pero, su hermosura. A mi parecer muy personal, creo que un ser humano sensible, sufrido, tan atormentado, entristecido, que vivió tantas miserias como Tolkien, no puede tener cara de ángel y seductor a la vez. Perdónenme los y las bellas, pero mi teoría es que hermose y trágico o belle y dramático o guape y sufrido, no van de la mano. Creo que les belles no sufren tanto como para existencias trágicas. La tragedia, vicisitud constante en la vida, es algo con lo que se nace, vienes marcado desde el primer día. Entonces la vida otorga un rostro de rasgos fuertes, tristes, angustiantes, sufrido.

Por ejemplo el actor que interpreta a Geoffrey Bache Smith (la foto de arriba y ésta), que es el mejor, mejor amigo de Tolkien y que en la vida real lleva por nombre Anthony Boyle, él era el actor que yo habría elegido ¿Por qué? Porque tiene una cara ultra sensible, ultra triste, unos ojos de mirada volando quien sabe hacia dónde. Sin hablar de la contextura, no es tan alto, tampoco tan bajo, posee una sonrisa tristona y a la vez un poquín alegre. Obviamente mi corazón habla más que otra cosa jajaja. Mientras que Nicholas Hoult, es hermoso al despertar, al vomitar, su cara con esos ojos color celeste gris, realmente increíbles, si bien se llenaban varias veces de lagrimas y el espectador –yo por ejemplo-, lo acompañábamos en el sentimiento…. pero la cara hermosa distraía de ese dolor tan sentido. Esa belleza que además no cambió en lo absoluto durante su existencia, no sé si no tenían talco para ponerle unas canas o qué, pero tanta belleza inmaculada le hacía perder credibilidad sobre el dolor. Claro, que también mi pecado puede que sea no poseer la belleza al 100% y escribe la envidia, no lo sé jajaja.

Del resto del reparto, nuevamente me encojo y hago una reverencia, dos, tres, cuatro. Tanto por el elenco antiguo, dígase nuestros actores de siempre que ya pintan canas, años, barriga, arrugas y qué decir de los nuevos o al menos desconocidos para mi, tanto la chica que hace del amor de Tolkien, como sus cuatro amigos…

De actores.
Harry Gilby como el joven J. R. R. Tolkien, Lily Collins como Edith Bratt, amor de toda la vida y más tarde esposa de Tolkien, quien sirvió de inspiración para algunos personajes de sus libros más famosos. Mimi Keene como la joven Edith Tolkien.

Tom Glynn-Carney como Christopher Wiseman, un adepto social más allá de sus años y el payaso de la clase, quien ve el potencial de Tolkien y lo invita a participar de su grupo social. Ty Tennant como el joven Christopher Wiseman. Anthony Boyle como Geoffrey Bache Smith
Patrick Gibson como Robert Q. Gilson. Albie Marber como el joven Robert Q. Gilson. Pam Ferris como la señora Faulkner. Para todes clap, clap, clap.

Y para cerrar con broche de oro, les contaré que lo mejor de todo es que para ver esta cinta, no debes haber leído “El señor de los anillos” antes, claro, si eres fans supongo que arderas en deseos que cuente detalles al respecto. En lo personal, pese a que mi abuelo, después mi hermana menor, me regalaron todos los tomos y además el de Hobbit, nunca he pasado del primer capítulo. Algo me pasa con el mundo de las fantasías, aunque estas sé que puedo estar ofendiendo al llamarlas así, pero los mundos no concretos, alados, dragonados, como que no me tientan demasiado. Admiro la creatividad para aquellos años primeros del siglo XX en el que Tolkien, lingüista a morir, inventó un idioma, nuevamente va reverencia. Lo admiro porque vaya que se las mandó, pero confieso que nunca he leído a profundidad sus libros. Quizás, como dijo M, al finalizar la función, y también me lanzó y lo hago. A saber.

El asunto es que no deje de ir a verla, por una u otra cosa, la magia del cine al mas puro estilo Mélies, está gratamente representado en esta cinta. Nadie quedará indiferente, hay para los que aman las de biografía, guerra, un poco de amor, mucha amistad, hermosos espacios, lugares, parajes, caserones, esencias de días hermosos, por aquello que anda en modo evasión.

No te la pierdas!!!

Datología
Qué: Comentario cine “Tolkien” de Dome Karukoski.
*Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista y transcriptora.
Dónde verla: Hoyts, Cinemark, Cineplanet.

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