Viviendo en modo xilografía.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Todo comenzó en marzo, el primer mes activo del año 2019 en el que para más remate cumpliría 50 años y la muy linda estaba soberanamente cesante. Una parte de mi no estaba precisamente preocupada ya que tengo la costumbre, producto de unos padres no muy ahorrativos, a ser algo parecido a iba a decir judía pero me acordé que eso es discriminar, digamos que híper ahorrativa a diferencia de los progenitores y desde hace varios, varios años, la existencia se da en modo futuro ¿Cómo? Trabajando en presente para vivir en el futuro. Es que siempre tuve alma de ciencia ficción. Entonces no estaba taaan preocupada que no cayera trabajo alguno, porque los gastos fundamentales para sobrevivir estaban a buen recaudo. Pero quien fue forjándose trabajólica, como que después de un rato largo de cómodo confort y descanso y ver todas las series que se quieran y leerse todos los libros y poder caminar a todas horas, de haber cocinado y comido de un cuanto hay, de pronto sucede que los espacios amplios comienzan hacerse pequeños, porque están tan llenos de neuras y empiezas a mirar el futuro negro, el horizonte, aquella línea por donde el sol se guarda ya no se ve de tanta oscuridad.

Entonces decido que tenía que hacer algo con la vida, mientras el momento del trabajo tiempo y remunerado llegaba. Obviamente que en la lista de posibilidades por hacer está el cine, ver todas las movies en cartelera, pero aunque se crean jaguares, tigres y no sean más que Cholitos, la cartelera llega a tope bastante rápido, así que no era el séptimo arte la vía de escape para llenar de audios e imágenes las neuras.

Así fue como navegando en la web, específicamente en Facebook, llegué a un aviso que mi querido amigo Joe Molinarte, alías Javier Molina había puesto en su muro sobre un taller de xilografía. Confieso que lo que más me tentó fue la palabra taller. Es que es el que menos exigencias hace, porque es más corto y porque generalmente, aunque puede haber excepciones y si no pregúntenme a mí, en estos como son pagados, se supone que la dinámica es pasarla bien, aprender y después de un tiempo determinado desde el inicio….. Se termina. En el pregúntenme a mi está que en talleres pagados, me han hecho bulling. Claro que después, la venganza dulce llega y algunos van al WC demasiadas veces, otros, no de esos casos no puedo contar.

Hice las averiguaciones al caso para entrar al taller de xilografía. Además que confesaré que lo otro que fue el trampolín que hizo saltar a esta chicuela, o sea yo, fue que en versión xilografía para hacer más atractiva la invitación a participar, pusieron un tallado de Posada. Mi amado José Guadalupe Posada Y es que no sé si saben pero todo lo que es mexicano, me llega al alma, al corazón, porque todos los días de la vida lato por los mexicanos, con los mexicanos, con sus tortillas de maíz, la nostalgia por los felices años que viví allá, la cantidad de personas lindas que conocí, las que quiero y a muchas de las cuales todavía tengo cerca, uno que otro amor, amore, amor. Y de las artes plásticas digamos, Clemente Orozco, muralista y Posada, xilografista, son mis consentidos. De hecho hasta un libro de los trabajos de Posadas, me compré en uno de mis viajes a México. Y cada noche antes de dormirme puedo cerrarle un ojo, porque lo tengo frente a la cama, con su tapa llena de diseños en color negro y con fondo lila. Una soberana chulada.

Asunto es que a pesar que mi padre siempre dijo que yo era atarantada y mal hecha para mis cosas, porque finalmente tengo un defecto positivo / negativo, con el que convivo y al cual he aceptado como esencia de mi carne, es que no soporto perder el tiempo, sobre todo si en él puedo hacer 20 cosas y al mismo tiempo.

Claro que ocurre que de las 20 cosas, la 19 o la 3 se caen, rompen, las cebollas no quedan en finas julianas o pequeños cuadraditos, sino más bien cubos, así como la sandia la corto en algo más cercano a un rectángulo; si pinto una muralla lo más seguro es que siga de largo hasta el mueble que está al final. Porque mal hecha implica no tapar lo que  no vas a pintar. Si soy atolondrada, acelerada, porque también sé que soy capaz de hacer más, muchas más cosas que la gente común y qué decir que los hombres que solo pueden con una a la vez, mi padre y mi hermano Antonio, son mis ejemplos vivientes. Entonces para qué desperdiciar el tiempo, escaso y valioso, en quedarse dos horas haciendo una sola cosa si el listado de quehaceres es enorme.

Y fue así con las palabras sabias de mi padre, alojadas en mi memoria, ya que él no está entre nosotros, que me dije, sí es verdad Colomba cómo vas a tallar en madera de forma delicada, suave, armónica, intentando concentrarte, apaciguarte y hacer el trabajo lo más lentamente posible. Pues digamos que la cesantía me tenía llena de ganas de auto retarme y decidí que realizar el taller de xilografía, era el reto de mi vida, mucho mejor que picar cebollas hasta sacarlas finas, en cuadritos o julianas. Lloraría menos y si bien las amo las cebollas, del tallar y tallar maderas, saldría un hermoso algo que podría regalar, colgar en algún muro de la casa, quien sabe.

O sea más atractivo en cuanto a conocimientos y bolsillo ¿Dónde? En la concha de la lora, nooooooooooooooo pero sí en Estación Central, para ser precisos metro Padre Alberto Hurtado, después caminar por Toro Mazote hasta llegar a 5 de abril y entrar al pasaje Madame Curie y ahí la dirección, que no se las daré, averigüe no sea flojx.

¿Qué es la xilografía?
No puedo contarles la telenovela sin antes dar un poco de contexto e historia ¿Verdad? Entonces aquí va un poco de qué es esto de la xilografía para los que no saben.

La xilografía es una técnica de impresión en relieve realizada sobre una matriz de madera. La diferencia fundamental con el linóleo es que la veta de ésta se aprecia al ser estampada, realzando la belleza de la imagen. Hay distintos tipos de maderas, las más convenientes son las duras como el boj, el cerezo, el peral etcétera, cuyos tacos se ensamblan para obtener planchas de relativo gran formato. Actualmente también se trabaja con planchas de contrachapado de roble, haya, pino, okume…que tiene como ventaja el poder estampar grandes formatos en el tórculo.

Constanza. Imágenes del sur de Chile.

De taller de xilografía.
Ahora que ya saben más menos de qué va la cosa y de qué va más menos el taller que tomé, debo contar primero que nada que más allá del desafío y del estado de cesantía en el que me encontraba (hablo en pasado porque eso quedó en ese tiempo verbal), formar parte de este taller fue realmente “una poesía en movimiento”.

Lo que sí es que también comprobé que ya soy como soy y no creo que pueda cambiar. Porque yo disfruté un chingo esas sesiones de tres horas, bajo el parrón de Madame Curie, en compañía de mis compañeritos bebés. Pero ocurrió que descubrí que efectivamente soy acelerada. Porque mientras ellos demoraron una sesión y hasta dos en por ejemplo, dibujar sobre la madera lo que después tallarían, yo lo hice en menos de una hora. Y no es que mi dibujo fuera más simple, ni tampoco que yo sea la reina de la pintura. Al contrario, soy  pésima pero las rápidas tenemos ese beneficio / defecto, que como no hay tiempo que perder y no queremos regarla (cagarla). Entonces hacemos las cosas bien, serias, pero córrele que córrele.

Otra cosa fue a la hora de tallar, primero porque de tanto hablar, me di cuenta que mis compañeritos bebés no lo hacían y era un soberano monólogo y está bien que me guste el publico pero el diálogo es muy enriquecedor, pero a estos cabros chicos no había como sacarles palabra. Entonces me quedé callada. Y la que se cortó fue la más silenciosa de todos nosotros, Constanza, la más chiquita, una monada Coni de 17 años, que talló las hermosas imágenes del sur de Chile.

Podría decir que el momento en el que mi “auto reto” fue alcanzado, se materializó justamente cuando me dediqué a tallar. Realmente relaja madre mía, no es que yo viva con los nervios de punta ni cosa parecida, pero así como tejer, bordar, jugar Carta blanca, todo amenizado con música, te lleva a dejar la mente en blanco y por tanto desconectarte y descansar, tallar también. Es poético y así también como entre encajada de gruya a la madera y otra y otra y otra, vas logrando formas, figuras, texturas. Es realmente una acción, trabajo, precioso. Me siento contenta de haberlo hecho, realmente contenta y del logro qué decir. Y de las ganas de seguir tallando, comprar muchas maderas y hacerle mil dibujos de árboles, hojas de árboles y cosas afines y tallar y tallar. Claro y eso es lo bueno, que cuando necesite pasar a hacer las xilografías, pagando 7 lucas por sesión, puedes acceder (previo taller) a la casa de Madame Curie para impregnar en todos sus procesos de tinta a la madera y lograr tus xilografías, ya sea en blanco y negro, como trabajamos nosotros o en colores.

Así que realmente tengo que contarles que tanto el aprendizaje que nos compartió Felipe Muñoz, nuestro profe o tío jajaja como quieran llamarle, como el hecho de enseñarnos a trabajar en el gran trabajo, dedicación, cuidado y seriedad /serenidad y concentración, como lo es el tallado en madera, fue una experiencia poética de lo sublime.

De chascarros.

Claro que previo a entrar en materia a la tallada, había que hacer un dibujo sobre la matriz, como le dicen con tanta propiedad a la madera, que posteriormente tallaríamos. Ahí sí que los quiero ver, sobre todo a los que como yo no tenemos precisamente dotes de pintor. Hubo unos más astutos y astutas que yo, que no queriendo mandarse una cagada sobre la tabla, calcaron su dibujo. Pero yo, pese a que estaba en modo “desafío”, me largué cual Leonardo Da Vinci, como si toda mi vida hubiera dibujado y pinte mi imagen. Por suerte y realmente ese día andaba con suerte porque me salió bonito la verdad, hasta le gustó al profe y eso que mi dibujo era el más sencillo en términos de complejidades, de los participantes del taller. Que por cierto les presentaré a mis compañeritos ya que ventanearé, mostraré sus xilografías. Ellxs eran Fernanda, Sofía, Constanza, Claudio y Cristóbal.

Cristóbal. Ave de Puerto Montt.

Otro datito no menor es que incluido el profe Muñoz, todos y cada uno eran unos niños. O niños sentía que eran porque ellos no lo sabían pero pronto cumpliría 50 años y una tarde como quien no quiere la cosa, pusieron el tema de ¿Qué edad tienes? Y cada uno dijo la suya y yo abusada me fui al baño, porque no quería que de buenas a primeras el ya ustedeo con el que me trataban, quedara tan de manifiesto. Es que uno siempre o yo más bien, tiene la impresión que pese al tiempo transcurrido y las velas sopladas, aquella Colomba, coli, colombita sigue vigente y hay veces que me siento tan cabra chica y en otras un poco menos, pero de ahí a señora… y eso que toda la vida, desde que llegué a Chile a los 18 años, me han tratado de señora. Sobre todo cuando los kilos estaban muy de mi lado, el señoreo no me lo quitaban.

Fernanda. Gatita Ani.

Y los jóvenes tenemos eso, digo tienen eso, de ustedear por respeto a todo aquello que encontramos (por apariencia) distinto, diferente, a la masa, al resto y entonces eso ya es razón de más para que te ganes que te hablen, para mí en tercera persona, porque al usted no le contesto como propio porque toda la vida he tuteado a todos, a todos menos a los canosos, a los que ya se agachan al caminar. Y pues o seaaaaaaaaa yo me pinto el pelo así que no pueden saber que tengo canas y no camino agachada, al contrario soy bien derechita. Lo que creo que me saca a pasear la diferencia, es que no me pongo calzas porque nunca me ha gustado regalarle a todo el mundo, la imagen de mi bello cuerpo, que se lo gane el que lo merezca, que esto no es llegar y llevar. Entonces como no me visto cual oveja con calzas, ni con todo apretado y tampoco hablo como los jóvenes de hoy, entonces digan misa pero eso se llama discriminación, sueltan el “usted”.

Claudio. Búho.

Y de todas formas los quiero y de todas formas participar en ese taller al menos hizo que inventara todo esto del desafío porque la verdad es que no pude con él. Es que ya estoy de 50 años y por ahí dicen que de esa edad en más, no hay retorno y lo que hay es lo que se ve y para los que no gusten de ello, primero, que chinguen su madre y segundo, que se vayan a la chingada y si sobra resuello, que miren para otro lado y ¿Qué tanto? A mi ya no me dicen lo que tengo que hacer hace rato, tampoco obedecía cuando lo decían y ahora menos.

Volviendo al taller.
Asunto es que una vez que tuvimos nuestros dibujos, comenzó el tallado con las grubias, a las cuales les dije todo el taller “gruyas” y me miraban con cara de ¿Qué? “me pasas la gruya”. Pero la verdad es que si bien sabrán porque ya llevo hartas paginas habla que te escribo, que soy una persona sociable y extrovertida porque si no piensen un segundo con ¿Qué patas me fui a meter en esto? Pues con las que me da la personalidad que me gasto y gracias a ella es que fui dándome cuenta que a la hora de tallar había que cerrar bien cerradita la boca, porque si no podría ocurrir, lo que pasó, que te ensartes la gruya en el dedo o en la mano, dependiendo el nivel de desconcentración en el que te encontraras.

Foto del Profesor Felipe Muñoz.

Porque como bien dijo el profe Muñoz, nunca debes poner una mano delante de la gruya o un dedo te sacaras. A ninguno de los integrantes del taller nos pasó tal, solo nos pasamos a llevar uno que otro cuerito por hablar tanto jajaja. Mentira, ninguno hablaba, solo la exceso de personalidad.

Sofía. Mil símbolos y el rostro de una mujer.

Entonces tuve que guardar silencio y concentrarme en el trabajo. Y no diré que fue un suplicio porque aunque no lo parezca, soy una persona que pasa mucho tiempo sola, escribiendo, paseando por las calles de la ciudad, escuchando música y sin hablar. Entonces digamos que de alguna forma, una pizca de aquel reto fue alcanzado porque descubrí que solo calladita podría sacar bien mi trabajo y lo más bien que lo hice.

Lo otro que ha sido poético a la saciedad, han sido mi profe Felipe Muñoz, un encanto y paciente y qué decir mis tiernos compañeritos, somos un grupo que valoramos la naturaleza, el poco verde que nos rodea y cada uno de nosotros hizo un dibujo para xilografía con motivos muy ecológicos, como araucarias, montañas, árboles, gato, búho, flores, símbolos, pájaros de Puerto Montt.

El lugar como espacio para taller es realmente hermoso, una casa sencilla pero bien tenida y cuidada, con toques de vida juvenil, artistas todos, profesores de arte. Y los días de primavera verano y otoños no tan fríos, bajo el parrón del patio, en compañía de perritos y gatitos de la casa, uno trabaja en un espíritu de libertad, creación, arte, compañerismo, muy particular. Y en vez de concluir y sharola dijo la olla, para aquellxs que tengan dedos para el piano xilografero, pueden continuar en modo “grupo de estudio”, que te da un roce y estatus ya que no eres tallerista, sino que estás en busca de alguna especialidad del tallado, que el color, que el punto perdido, que el tallar y tallar cada vez más fino, la figura humana, las aves y sus plumajes.

Colomba. El árbol celta.

En lo personal sucedió que reprobé a todo nivel mi reto, ya que si bien pude tallar en silencio y concentrada y saqué mis doce imágenes de ¿Qué? Árbol poh qué si no. Después sucedió que la vida y su marcha tomó el carril fundamental y será que la vida de los grandes, a veces no es tan libre como la de los jóvenes y está bien también. La pasé súper y aprendí mucho y quedé con ganas de más y más y lo más seguro es que regrese, pero por ahora tengo que teclear para continuar mi existencia en ciencia ficción donde uso el presente para alimentar el futuro.

Lo que no quita que todxs ustedes pueden buscar a Felipe Muñoz y sus talleres de xilografía e ingresar, realmente no van a arrepentirse y si además tienen dedos para el piano, dibujo, tallar, entonces será el descubrimiento del mejor dato que jamás he dado.

Ya lo sabe, si se anima, si tiene tiempo o quiere hacérselo no dude en contactar a Felipe Muñoz, dejaré todos los datos para que por esta vía lo haga. Un grupo de jóvenes profesores de arte, de la UMCE, con mucha garra, deseo de hacer, crear y compartir sus conocimientos, además de poder adquirir sus xilografías que son realmente hermosas. No lo deje pasar de largo o al menos asista a calle Lastarria, los fines de semana, al llegar a Merced y pregunte por Felipe Muñoz y adquiera alguno de sus hermosos trabajos ¡¡¡

“Se abrieron los cupos para el taller de xilografía básica para mayo! (no se necesita conocimiento previo, partimos de 0). Miércoles de 17 a 18 horas  / $30.000 con todos los materiales incluidos.
Interesados escribir al mail: xilotropico@gmail.com “Cupos limitados”.

Datología

Qué: Viviendo en modo xilografía.

*Quién: Colomba Orrego Sánchez. Periodista y transcriptora.

También te puede gustar...

2 Respuestas

  1. Bkn! la Crónica, realmente viaje al planeta xilotropico! Es increíble como el trabajo colectivo de taller es una terapia en si. Mas aun si el Profesor es motivado, ocurre algo mágico, instancias de auto conocimiento y superación…..

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *