“Madame Butterfly” de Giacomo Puccini en Centro Arte Alameda.

En el ciclo #Operaparatodos que realiza el Centro Arte Alameda, la invitación se extiende para este domingo 26 de mayo, que la ciudad capital estará en modo patrimonio y qué mejor forma de terminar el día que asistiendo a la ópera Madame Butterfly, de Giacomo Puccini, a las 16 horas.

De ópera.
Madama Butterfly, interpretada por la soprano Albanesa Ermonela Jaho, vive la historia de un amor imposible, mientras en paralelo la realidad política de su pueblo comienza a ser presionada para abrirse a la cultura occidental. Esta versión de la obra de Giacomo Puccini fue registrada desde el Teatro Real de Madrid en junio del 2017, bajo la perspectiva del renombrado director teatral español Mario Gas.

Las esposas temporales eran una realidad extendida en el Japón de finales del XIX. Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, había establecido relaciones diplomáticas y comerciales con el país a mediados de siglo, y la fascinación por la cuna de las geishas se había extendido como la pólvora. La influencia de Oriente –un oriente imaginado desde la lejanía– se plasmaría en obras de una amplia paleta de artistas europeos y norteamericanos, y seguiría nutriendo la vida cultural occidental hasta bien entrado el siglo XX.

En esta línea, el personaje de Butterfly es una cruda encarnación del conflicto entre dos civilizaciones irreconciliables, una de las cuales avasalla a la otra. Hombre de finísimo instinto teatral, Puccini retrata de manera magistral la fragilidad de una geisha enamorada que ingenuamente se cree correspondida por un apuesto oficial de la marina norteamericana, en una partitura en la que se evocan melodías japonesas tradicionales convenientemente armonizadas. El fiasco que supuso el estreno de Madama Butterfly en Milán no hizo cejar al compositor en su empeño de sacar adelante la que él mismo consideró su obra más sincera y expresiva. El tiempo acabaría dándole la razón.

Mario Gas sitúa la historia en un plató cinematográfico en los años 30 y propone tres perspectivas simultáneas a través de las cuales vivir este drama conmovedor: la ópera en sí, la grabación cinematográfica que se hace de la misma y su reproducción en blanco y negro en una gran pantalla.

De ficha técnica.
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de teatro Madama Butterfly de David Belasco / Ópera en 3 actos. Cantado en italiano / Grabado en Junio 2017 desde Teatro Real, Madrid
Duración aproximada 2h 25.

De equipo creativo.
Director de escena Mario Gas / Director musical Marco Armiliato / Escenografía Ezio Frigeiro
Vestuario Franca Squarciapino / Iluminación Vinicio Cheli / Dirección de coro Andrés Máspero.

De equipo artístico.
Madama Butterfly Ermonela Jaho / Suzuki Enkelejda Shkosa /Mrs. Kate Pinkerton Marifé Nogales
B.F. Pinkerton Jorge de León / Sharpless Àngel Òdena / Goro Francisco Vas / El príncipe Yamadori Tomeu Bibiloni / El tío Bonzo Fernando Radó / Producción del Teatro Real / Coro y Orquesta de Teatro Real.

De sinopsis.
Acto I.
Una colina desde la que se divisa la ciudad y el puerto de Nagasaki. Pinkerton, teniente de la marina norteamericana, ha negociado con el casamentero japonés Goro su boda con Cio-Cio-San, también conocida como Butterfly. La boda está a punto de celebrarse. Goro enseña a Pinkerton la casa que está incluida en el contrato de matrimonio y le presenta a sus futuros sirvientes, entre los cuales se encuentra Suzuki, la doncella de Butterfly. Aparece Sharpless, el Cónsul americano, con quien Pinkerton ha trabado amistad. La entrada de Butterfly, acompañada de sus amigas, obra un efecto mágico en los americanos. Con la llegada de los familiares y amigos de la novia se inician los sencillos ritos de la boda japonesa, que tiene como inesperado invitado al tío bonzo de Cio-Cio-San. Encolerizado al saber que su sobrina ha rechazado la religión de su familia y se ha convertido al cristianismo, la maldice y obliga a todos los parientes a renegar de ella. Butterfly rompe a llorar, lo que hace que Pinkerton pierda la paciencia y ordene a todos que abandonen la casa. A solas con su jovencísima mujer, intenta consolarla mientras cae suavemente la noche. Butterfly, que ha tenido que renunciar a todo cuanto tenía para convertirse en su esposa, se siente dichosa. Extasiada, se entrega a su marido.

Acto II.
Han pasado tres años desde que Pinkerton dejó Nagasaki. Butterfly y Suzuki viven esperando su regreso. Suzuki ha perdido la esperanza, pero Butterfly se niega a creer que Pinkerton la ha abandonado y, convencida de su regreso, hace ver a Suzuki cómo será el día en que él vuelva a casa. Sharpless, que llega acompañado de Goro, comunica a Butterfly que ha recibido una carta de Pinkerton anunciando su regreso. La desbordante alegría de la japonesa impide a Sharpless contarle el verdadero motivo de su regreso. Goro, que durante los últimos meses ha intentado volver a casarla, anuncia la llegada de uno de los pretendientes, el adinerado Yamadori, pero Butterfly, exultante por el regreso de Pinkerton, lo rechaza. Sharpless intenta leerle el resto de la carta y hacerle ver que es posible que su marido venga con intenciones de no quedarse. Ella admite que entonces tendría que elegir entre volver a convertirse en geisha o quitarse la vida, pero está convencida de que cambiará de idea cuando vea al hijo que concibieron juntos. Suena el cañón del puerto que anuncia la llegada de un barco. Butterfly, muy nerviosa, comprueba desde lejos con Suzuki que se trata del de su marido y, anticipando su llegada, se apresura a engalanar con flores toda la casa y a vestirse con el traje de novia. Después viste al niño y lo sienta a su lado, junto a Suzuki, para que vea llegar a su padre. Cae la noche. Empieza una larga espera.

Acto III.
Amanece. Suzuki y el niño se han quedado finalmente dormidos. Butterfly ha pasado la noche en vela. Cuando Pinkerton aparece acompañado de Sharpless, el júbilo se convierte en tristeza: Pinkerton se ha casado con una americana y viene para llevarse al niño a su país. Sobrecogida, pero manteniendo la dignidad, Butterfly consiente en entregar el niño a Pinkerton con una sola condición: que sea él quien venga en persona a recogerlo. Sharpless parte en busca de Pinkerton mientras Butterfly decide quitarse la vida con el mismo cuchillo con el que se suicidó su padre. Tras despedirse de su hijo, se retira detrás de un biombo y se atraviesa la garganta. Mientras se arrastra agonizando hacia el niño para besarlo por última vez, llegan Pinkerton y Sharpless. Butterfly extiende su brazo hacia el niño y muere. Pinkerton cae de rodillas a su lado. Sharpless coge al pequeño y lo abraza.

Datología
Qué: Madame Butterfly de Giacomo Puccini en Centro Arte Alameda.
Cuándo: Domingo 26 de mayo.
Horario: De 16 a 18 horas.
Dónde: Centro Arte Alameda, Alameda 139, Santiago.
Entrada: $5000

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