Reviviendo el rock latino “Viena” en concierto.

* Por Patricio Iglesias C.

Tengo vivo el recuerdo de una noche equis, en plena dictadura, a finales de los ´80. Faltaban pocas horas para el inicio de un nuevo toque de queda en Santiago y sin embargo, con unos amigos nos la jugamos y partimos al concierto en Estadio Nataniel, ubicado en la calle del mismo nombre a pasos de la Alameda y de la Moneda, donde se presentarían grupos locales y argentinos como La Torre. Pero nosotros íbamos a escuchar al verdadero plato fuerte o postre, como quieran llamarle: “Viena”.

Íbamos Pablo, Poncho y yo, quienes estábamos prontos a salir del colegio, es decir, bordeábamos los 18 años y la efervescencia a por nuestro grupo preferido, que solo habíamos visto una vez y escuchado casi de manera desquiciada, todos los días, gracias a los cassettes adquiridos de mano en mano.

Fueron minutos de gran espectación cuando por fin, subieron al escenario Claudio Millán, voz y teclados; Pedro Frugone, guitarra; su hermano Archie, bajo y Francisco Koch, batería….. no shllores Francisco, pero tengo que confesar que estudié música con mención en batería, por ti, insisto no shllores por favor y mejor hazme un guiño, solo uno, la próxima vez que vuelva a escucharte.

De concierto de Viena.

Esa noche fue realmente inolvidable, estar ahí en ese estadio y por tal con un enorme espacio para moverse, bailar con los acordes, corear los temas, de esos recuerdos pocas veces disfrutado tanto como aquella vez.

Y es que como diría una amiga hippie, todo indicaba que el universo había alineado sus estrellas y cometas, para nosotros. Porque no suficiente con lograr entrar al Estadio Nataniel y estar a segundos de escuchar a nuestro grupo favorito, tuvimos la tremenda suerte de encontrarnos con el hoy Mauricio Go, antes Mauricio Goerget, quien como ya estaba haciendo costumbre, acudía a todos los conciertos ya sea Santiago o Viña del mar, Chile tiene festival, para inmortalizar esos conciertos, con Betacam, quizás para una historia documentalizada, que todavía no llega. Como sí hizo años después en un docu arte sobre la presentación de SUMO en el festival de Viña. Entonces encontrárselo era realmente una oportunidad única, sumado a que Mauricio era de una generosidad impresionante, ya que argumentando ser corresponsal de alguna cadena televisiva europea, siempre lograba abrirse paso y entrar a camerinos, escenarios. Así fue como esa noche entre cervezas y conversas nos invitó al camarín de “los artistas”. Era una oportunidad única y por supuesto que yo la tomé como así mismo hice con el cable de la videograbadora, para evitar problemas con los guardias, apostados en los costados de la puerta, aparentando ser el “técnico” y lograr ingresar hasta aquella pieza mal iluminada, de muros sucios o enpolvados, donde descansaban los músicos que ya se habían presentado y los que esperaban su turno.

Mauricio Go, siempre se burla diciendo que mi cara era tan estúpida, tan de fans y le creo, porque la debilidad fue más fuerte que nada y actúe como el más huevón y hasta el autográfo les pedí a Claudio, Francisco, Archie y Pedro. Que todavía conservo, por supuesto.

Tras escuchar a Viena en vivo y en directo, bailarlos y gozarlos, la realidad nos hizo recordar quiénes éramos y dónde estábamos, Chile, un país que a veces queríamos y el resto del tiempo odiábamos a causa de la dictadura y su maldita represión y el toque de queda que nos repiqueteaba recordándonos, pacos culiados incluídos, que la palabra prohibir era el tema que debíamos cantar. Prohibido reunirse más de dos personas, prohibido pasarla bien, prohibido pasarla bien, prohibido reunirse con más de dos personas, tomar cerveza, cantar y bailar.

Entonces fue momento en que sucedió lo de costumbre, la llegada estrepitosa de los pacos haciendo la redada nocturna, ordenándonos hombres contra un muro, mujeres contra el otro y en fila, con los brazos cruzados apoyando las manos contra la nuca, enfilar con rumbo al coche policial. Y sin embargo, pese a esa fría madrugada en la comisaría de Santo Domingo, no valió la pena la detención, eso jamás, pero por lo menos el agradable sabor alojado ya en la memoria, de aquel concierto, intentó despistar el agrío olor a meados y miedo, que ese horrendo lugar producía.

Y es así como a veces el pasado quiere regresar. Entonces leo por ahí que Claudio Millán reagrupado con otros músicos, vuelve a cantar las canciones de Viena y que esta maravilla de nostalgias, sucederán este sábado 4 de mayo, en el escenario de la SCD Plaza Egaña. Para qué les digo que ya compré mi entrada, junto con Pablo y Poncho y como estamos en democracia o la versión teñida de ella, podremos asistir, corear y simular que bailamos en el estrecho espacio habilitado para ello. Pero con la seguridad que una vez concluido, en vez de la aparición estrepitosa de los pacos, podremos ir a tomarnos unas cervezas y rememorar aquella noche mítica y compararla, corear y reírnos con ésta, que esperamos sea tan inolvidable como las de antaño.

De Viena.

La legendaria banda chilena Viena, con más de 33 años de trayectoria artística, vuelve a los escenarios chilenos para revivir grandes temas de los ‘80 como “Niña Engreída”, ”Salón de Emociones” ”Enciende tu corazón”.

Cargado con el mejor talento en escena, la banda retorna de la mano de su creador, Claudio Millán, como vocalista y tecladista, acompañado de Juan Patricio Fuenzalida, en la batería; Ricky Rodríguez en el bajo y Carlos Tepper en guitarra.

De historia de Viena.

Viena fue una de las bandas más interesantes dentro del contexto de pop chileno de mediados de los años ochenta, tanto por su estilo musical (influído por el pospunk y la new-wave inglesa) como por su preocupación estética. Sus integrantes no se dejaban fotografiar sin las vistosas tenidas y maquillajes que lucían en sus shows, los cuales constituían una completa novedad en el Santiago de esa época.

Durante su breve primera etapa, el grupo logró imponer al menos un par de hits radiales («Niña engreída», «Salón de emociones»), así como dejar forjado el camino para músicos que luego destacaron en otras agrupaciones (sobre todo, los hermanos Pedro y Archie Frugone). Viena fue el grupo del cual se escindió Anachena, y se rearmó como tal durante los años noventa, aunque tan sólo con su cantante original a bordo.

Amistad adolescente.
Todos los integrantes de Viena se conocían desde la adolescencia, aunque debido a diferentes vínculos. Los hermanos Pedro y Archie Frugone eran amigos de Francisco Koch, y vecinos de Claudio Millán, un músico a cuya sala de ensayo solían saltar (literalmente) los Frugone adolescentes para pedirle consejos sobre discos e instrumentos.

Millán había iniciado en 1979 una constante trayectoria en el endeble entarimado pop/rock de esa época en Chile, y militado en bandas como Brain Damage y Los Rockmánticos (ambas, con Mauricio Clavería, futuro baterista de La Ley). Entre 1984 y 1985 vivió en Buenos Aires, Argentina, y regresó a Santiago decidido a formar una banda de pop. Buscó a los Frugone, pero éstos se habían ido a vivir a Estados Unidos (allí estudiaron, practicaron surf y formaron un grupo llamado Luxury).

Cuando regresaron, Pedro y Archie formaron por un tiempo el grupo Código junto a Koch e Ignacio Elordi como vocalista (futuro bajista en La Banda del Gnomo). No fue, entonces, sino hasta 1986 que pudo quedar conformado Viena con sus integrantes definitivos, y Millán como autoimpuesto líder. A falta de tecladista, el cantante improvisó en un mes la técnica para pasar a serlo, y así reproducir mejor la sonoridad que buscaban.

Sus influencias de entonces se nutrían de la explosión new-wave inglesa, con bandas contemporáneas, como Japan, Roxy Music, Brian Ferry, The Cure, Bauhaus, Joy Division y New Order. Sus primeros temas fueron, según Millán, construcciones a partir de embriones melódicos gestados antes en Los Rockmánticos (su ex banda). El proyecto interesó a EMI, que en 1986 les compró el master de su primera grabación, aparecida como cassette bajo el título Viena I y con el experimentado Hernán Rojas como productor. Fue el último contrato de los que hizo la compañía para una banda de rock en esos años. Radio Galaxia comenzó a tocar de inmediato el single «Niña engreída», un pop sofisticado y totalmente atípico dentro de la escena local que al poco tiempo le regaló al grupo su primer éxito.

Al contrario de la estrategia tradicional de promoción, el grupo quizo mantener un rato el misterio y solicitó que se tocara el tema sin mencionar el nombre de la banda ni su procedencia. «Entonces el público pensaba que no éramos un grupo chileno, y se hicieron fanáticos», recuerda Millán. De su salida a la luz pública, el primer hito estuvo en su aparición en «Martes 13», el muy formal estelar de la estación católica a donde llegaron como ahijados de Florcita Motuda. Los ejecutivos del canal se escandalizaron por la imagen «andrógina» de los músicos, y les recomendaron suavizar su vestimenta. Como Viena no obedeció (y protagonizó un inolvidable y maquillado show en vivo y en directo) se ganó para siempre el veto de UC-TV y su hombre entonces más poderoso, el director Gonzalo Bertrán. Así recordaba el incidente Millán en la revista El carrete:

«Nos rebelamos, y llegamos tan sólo unos minutos antes de nuestra actuación, con nuestro vestuario y maquillaje. Así no pudieron cortar nuestra aparición, pero fuimos censurados del canal y de radio Concierto, que en aquellos días trabajaban en conjunto. Al día siguiente nada fue lo mismo. Ya éramos famosos en todo Chile y de allí no pararíamos hasta casi cuatro años después».

Segundo álbum y ruptura.
La producción del segundo cassette, Viena II, también estuvo a cargo de Hernán Rojas, y como invitados aparecían el saxofonista Sebastián Piga y las cantantes Javiera Parra y Gisa Vatcky, esposa del baterista. Las relaciones internas se habían ido tensionando, y el grupo terminó por separarse en 1988 en medio de fuertes recriminaciones de Millán, quien dijo sentirse ignorado en su función de líder y decepcionado de la labor promocional de EMI. Mientras sus ex compañeros se reagrupaban en torno al proyecto pop Anachena, el cantante se dedicó a acompañar como guitarrista las primeras giras solistas de Álvaro Scaramelli. Hacia 1991, Francisco Koch viajó a Los Ángeles, Estados Unidos, donde formó la banda Olive junto a su esposa.

Sean todos invitados, en especial a los amantes de la música de los ’80 a participar de esta fiesta única, donde podrán disfrutar de toda la energía, vitalidad y nostalgia de esa época, es decir, de “Viena”, por supuesto!!!

Datología

Qué: “Viena” en concierto.

Cuándo: Sábado 4 de mayo.

Dónde: SCD Plaza Egaña.

Entradas: Eventrid.

Horario: 21 horas.

*Quién: Patricio Iglesias C. Profesor y baterista.

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