Sección “Abrazo de árbol”: Boldo Peumus boldus.

* Por CRA.

Para mis hermanitas mellizas / que la vida mágica y a veces generosa, dejo encontrarnos / las elegiría toda la vida / a cada instante / con los ojos abiertos y cerrados / para compartir la vida / comidas, sueños y esperanzas / las llevo siempre, eterno, intenso / adheridas a la piel, al alma y en el corazón.

A este arbolito particular lo conocí el verano de 1987, cuando llegué a Chile junto a mis padres y afortunados nosotros, partimos rumbo a Isla Negra, a la casa de mis abuelos paternos a pasar el resto de enero y todo febrero.

Y como costumbre familiar, al caer el sol no tanto para andar a tientas, los más vigoroses salíamos con mi abuelo Titin y con mi padre a pasear. Caminar aventurarnos entre rocas, arena y después ascender hasta los bosques, que en esa época eran libres, verdes, amplios, mullidos. No como ahora que cada vez hay menos verdor y para tocarlo, acercarse, tomarse una foto con ellos, hay que pedir permiso o arriesgarse a saltar las vallas y quizás un disparo termine la aventura.

Pero en esa época, en dictadura todavía, Isla Negra, pese a todo vivía una existencia menos agraviada por la negrura de la junta militar. Pese a ello, la casa de Neruda permanecía cerrada, uno tan solo podía asomar las narices por arriba de las rejas de madera, si es que eras alto o por entre medio de los orificios que las inclemencias climáticas producían en aquellas tablas y soñar con que algún día todo esto terminaría, la casa sería abierta a todes y alcanzaríamos verdad y justicia.

Pero mientras tanto, nada mejor que los paseos con mi abuelo y papá. Y en ellos adentrándonos en los bosques de Eucaliptus, Pinos, Litre, también estaban los Boldos. Así fue como conocí su aspecto, el aroma, su color diferente al litre por ejemplo y que además no producía alergias, pero que sí podías disfrutar del síndrome de la Urraca, aquel que provoca llevarse algo, del lugar en el que estás de paseo. Entonces podrás darte gusto ya sea cortando sus ramas recubiertas de hojas o solamente arrancarlas a ellas, para que disfrutes un verano al son de las agüitas de boldo, muy sabrosas sobre todo con tres cucharadas de azúcar. Además que mi abuelo, como era doctor, decía que servían para aliviar la hinchazón, después de una comilona como las que se daban en mi familia y bueno claro, como no todo podía ser miel sobre hojuelas, los hombres era mejor que no se hicieran demasiado adictos a ellas, ya que……la función eréctil podría claudicar jajajaja.

Por suerte como era mujer, no tenía ese temita y entonces creo que ese verano tomé como nunca antes agüitas de esas hojitas enroscadas y verdosas, que con o sin azúcar, dejaban un aroma bastante placentero, además de ir coloreando el brebaje. En las múltiples ocasiones que tuve para ingenirlo, tuve a bien descubrir que podías beberlo caliente o dejarlo enfriar hasta llegar a tibio o bien al estilo Missisipi, con una rodaja de limón, hielo.

Después aquellos bosques de boldos, les pusieron rejas peludas de metal y no pudimos acceder a sus hojas y bondades. Entonces cada que iba a alguna playa, preguntaba ¿habrá árboles de boldo por aquí? Y cortaba un buen manojo que llevaba a casa, ofreciéndoselos a los de la playa, a mis padres después, que según mi progenitor, esa leyenda de la función eréctil en caída, era una huevada con patas y si a él le encataba el agua de boldo, quién chuchas se atrevería a impedir tomarlo. Obvio que nadie, tampoco sé si tenían sexo con mi mamá, si era bueno o no, porque ustedes sabrán que esas cosas no son los temas que una hija conversa con su Apa y Ama ¿verdad?

De orígenes.

El boldo (Peumus boldus) es un árbol de la familia de las monimiáceas, nativo del Cono Sur; sus hojas, que tienen un fuerte aroma vegetal, se utilizan con propósitos culinarios y medicinales, sobre todo en América latina. El boldo está emparentado con los árboles de la familia Lauraceae, que se utilizan también por sus propiedades aromáticas, tales como la canela y el laurel.

Descripción.
El boldo es un árbol de mediano tamaño. Puede superar los 15 metros de altura; de muy lento crecimiento, tardando varias decenas de años para alcanzar un tamaño adulto, generalmente se le encuentra como un arbusto o árbol pequeño, en parte porque la mayoría de los individuos hoy existentes son producto de rebrote desde tocón. Es de follaje perenne, con hojas opuestas, ovoides, de 3 a 7 centímetros de longitud al cabo de un corto pecíolo, de color verde brillante; el envés es más pálido y muestra pubescencias.

Florece entre agosto y septiembre en su hábitat nativo. Las inflorescencias se presentan en pequeños racimos de unas 12 flores pequeñas de color blanquecino. Las flores muestran por lo general siete pétalos, de alrededor de 1 cm de largo; las masculinas se distinguen por los numerosos estambres curvados. El boldo es dioico, es decir, las flores son unisexuadas y cada espécimen las presenta de sólo un sexo; es necesaria la proximidad de ejemplares masculinos y femeninos para que la polinización —llevada a cabo habitualmente por insectos— se produzca. Los frutos son drupas de pequeño tamaño (alrededor de 2 cm de diámetro), color verde y sabor dulce. BOLDO Peumus boldus

De Boldo Peumus boldus.
Es una especie endémica de los Andes en Argentina, y de la zona central de Chile, creciendo desde el sur de la Región de Coquimbo (IV) a los alrededores de La Unión (X Región) desde los 33 a 40º latitud sur. Es un componente muy importante en el bosque esclerófilo, especialmente en la zona costera, donde se asocia principalmente a Peumo y Litre.

Prefiere suelos poco húmedos, y es ligeramente acidófilo. Es sólo moderadamente resistente al frío, y requiere de luz solar constante. Se multiplica por semillas, pero las plantaciones se realizan normalmente mediante esquejes de madera nueva.
Por su uso comercial, (extracción de la boldina), el cultivo del boldo se ha introducido a Europa y África del norte.

Utilización y Consumo.
El fruto del boldo es comestible, y ha sido consumido crudo y cocido desde la época precolombina. La corteza, rica en taninos, se emplea también en la curtiembre. Sin embargo, el más apreciado de sus productos son las hojas, utilizadas para la preparación de infusiones digestivas, para el tratamiento de la vesícula biliar y de las afecciones hepáticas.

El principio activo de las mismas es un alcaloide, la boldina, que tiene efectos coleréticos, colagogos y diuréticos; presenta también concentraciones menores de otros alcaloides, especialmente isoboldina y laurotenina. De las hojas se extrae también un 2% de aceite esencial, fuertemente aromático, rico en eucaliptol y ascaridol.

En altas dosis su consumo puede ser sedante, pero el 4-terpineol presente en el aceite es irritante, y el ascaridol puede ser tóxico en altas concentraciones, por lo que se recomienda su moderación. Estas mismas propiedades hacían que se lo recomendara a comienzos del siglo XX como antihelmíntico.

Datología
Qué: Sección Abrazo de árbol: Boldo Peumus boldus.
*Quién: CRA. Amante de los arboles.

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