Comentario de cine: “Ethel y Ernest”.

*Por Colomba Orrego Sánchez.

Hace unos meses atrás mi sisterna Manucita, me recomendó ver esta película de animación. Y realmente fue una poesía en movimiento. Tanto porque la animación parecía un cuento, de esos tan bien hechos como los libros que de chica uno leía. Y cómo no iba a ser así si el caricaturista que ideó y creó tanta maravilla, es nada más que el hijo de Ethel y Ernest, quien como cuenta en el inicio de la película, quiso hacer en comics la historia de sus padres, que si bien es una historia común y corriente, de personas simples, la vida de estas dos personas recorre el siglo XX en toda su extensión, fundamentalmente la parte de las Guerras Mundiales.

Y así es como me interné en ella, ensoñada con los dibujos, perfectos, increíbles casi reales que nos contaba de una ciudad empobrecida, Londres, de la Segunda Guerra, las clases sociales, la vestimenta, la escasa locomoción y la mucha en caballos. Realmente un trabajo especial.

La historia es tan simple y a la vez hermosa, como contar desde el día que se conocieron Ethel y Ernest, su pololeo, casamiento y cuando llegó a sus vidas Raymond, su único hijo. Tales hechos abarcan desde 1928 hasta 1972 en que ambos fallecen.

La precuela.
Como les conté Raymond Briggs, hijo de Ethel y Ernest, ideó esta historia que se transformó en libro y posteriormente en la película animada que vi. En la cinta va contando detalladamente sobre como, por ejemplo, el señor Ernest Briggs, se dedicaba a repartidor de leche, mientras Ethel, que fue empleada domestica al contraer nupcias trabajará solamente en el hogar.

Una interesante forma de aprender sobre la historia, de los 43 años de vida de los Briggs. Increíble la animación de la cinta. Los detalles tan realistas y perfectos de la ciudad, la vestimenta, las casas, los autos, caminos, el campo, la guerra, los bombardeos, la expresión de los personajes en cada una de las situaciones. Realmente inolvidable y buenísima.

Las vicisitudes que tuvo que pasar esta pareja con su hijo Raymond, cuando inició la guerra, porque no había comida, el peligro de los bombardeos crecía. Entonces lo mandan al campo, a la casa de unos amigos y vive alejado de ellos por casi dos años. Tiempo en el que los papás deben trabajar para continuar sus vidas. También vamos viendo como esta familia de estrato social modesto, va avanzando socialmente hasta posicionarse en la clase media acomodada, de hecho Ethel, el personaje de la madre, descrito así por su hijo, es una mujer muy preocupada del qué dirán, de las apariencias y valora mucho el ascender al poseer lavadora, lavavajillas y siempre está llamando la atención de su marido, Ernest, a quien encuentra un poco menos avanzado socialmente. Y por supuesto exigiéndole al hijo, que sea aún mejor que ellos dos.

Digamos que con ojos críticos uno va adentrándose a la clase media arribada y arribista, que goza y suspira por las modernidades de la tecnología, que seguramente en Londres, Inglaterra, aparecieron mucho antes que en el fin del mundo sudaca. Y cómo esos cambios a los que pueden acceder, los van marcando y diseñando un perfil. Como el afán que el chico estudie en un colegio y no una escuela, que se note que lleva un uniforme diferente, que pase las vacaciones en tal o cual lado. Arribar y arribar, pero con la disculpa que todo es por amor.

Ficha técnica.

Título original: Ethel & Ernest, Reino Unido, 2017 / Dirección: Roger Mainwood /
Género: Animación / Duración: 80 minutos / Creador animaciones: Raymond Briggs.

Datología

Qué: Comentario de cine: “Ethel y Ernest”.

* Quién: Colomba Orrego Sánchez, Periodista y Transcriptora.

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