Hacia una arquitectura crítica de las instituciones museísticas en Ecuador.

* Por Eduardo Carrera / Artishock

Este texto presenta dos iniciativas museísticas ecuatorianas: el Museo Nacional del Ministerio de Cultura y Patrimonio y el Centro de Arte Contemporáneo de Quito de la Fundación Museos de la Ciudad, instituciones de las que formé parte como curador y gestor cultural. Para estos comentarios, me refiero a las transformaciones en sus modelos de gestión en el último año, no como un discurso que aparenta sentenciar una verdad, sino como esas notas extras que abren nuevas interrogantes al momento de pensar la gestión de museos y centros de arte y su rol en la contemporaneidad. De igual forma, compartiré algunas ideas en torno a cómo las acciones y el pensamiento curatorial pueden llegar a modificar las prácticas museológicas, tanto en la manera de entender una colección como en los géneros de display y las posibilidades experimentales de la institución en general.

La institución museo está en crisis. Cuando se habla de crisis de los museos en Latinoamérica se habla de presupuestos cada vez más pequeños, de falta de capacitación, de políticas de administración pública que los obligan a ingresar ganancias en la caja del Estado sin la posibilidad de reinvertir en su plan museológico y desarrollo museístico. Los museos en Ecuador se han desarrollado durante años con más intuición que profesionalismo. En su mayoría, implementados y gestionados por el gobierno nacional y los gobiernos locales, su objetivo principal pasa por difundir la cultura del país mediante la exposición de alguna colección de propiedad también pública o una programación de exposiciones temporales bastante irregular en calidad y contenidos.

Una de las grandes carencias de los museos en Ecuador ha sido la falta de formación y profesionalización sistemática y uniforme de personal; las áreas de investigación, curaduría, educación, mediación y museografía han sido especialmente erráticas debido a que la vinculación de los museos con la academia y las disciplinas que la conforman ha sido diversa y no parece haber un consenso sobre el rol de estas profesiones en el contexto museístico.

Frente a la crisis de los museos, en Ecuador se ha realizado una serie de proyectos liderados por instituciones públicas alrededor de la creación y transformación de las mismas. En 2015, el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, a través de la Fundación Museos de la Ciudad, propuso transformar al Centro de Arte Contemporáneo en Museo de Arte Contemporáneo, y a inicios de 2016 el Museo Nacional del Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador inició su proceso de readecuación arquitectónica, contenidos museológicos y transformación en su modelo de gestión.

Museo Nacional.
La intervención museológica inició con el desmontaje de las salas expositivas en diciembre de 2015. Desde su apertura en las instalaciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 1995, hasta su desmontaje, el discurso curatorial del museo no había podido renovarse con una visión historiográfica contemporánea porque persistía una narrativa de la historia cronológica y lineal. Sus colecciones principales se componen de arqueología, arte colonial, arte republicano, arte moderno y contemporáneo, y su última adquisición fue en el año 2005. La readecuación del espacio era necesaria. El Museo Nacional posee la colección artística y de bienes culturales patrimoniales más importante del país y la primera no contaba con las condiciones museológicas adecuadas. Las salas de exposición necesitaban una readecuación urgente y el edificio requería ser puesto en valor.
Aracely Gilbert, Composición vertical, acrílico, 1978, 129 x 129 cm. Colección Ministerio de Cultura y Patrimonio, Museo Nacional. Foto: Pablo Jijón

Durante varios años se han contratado distintos equipos de investigadores, curadores, educadores que han propuesto un nuevo museo. Los proyectos componen un archivo que, de ser accesible, sería una fuente importante de investigación sobre proyectos museológicos en Ecuador. En marzo del 2016 se realizó el encuentro Estrategias en uso: Museo Nacional, historia, memoria, prácticas museológicas y educativas, que reunió a agentes culturales de varias ciudades del Ecuador y de países como Colombia, México y Argentina que han trabajado en el campo de los museos, y cuyas mesas de discusión y conferencias reflejaron cuán importante resulta la memoria institucional en el campo museológico. Un acuerdo general de los participantes y asistentes fue que el Museo Nacional debe apuntar a la implementación de los principios de la nueva museología. El encuentro, asimismo, recogió información que es un insumo importante para la elaboración del articulado, normativas, políticas y modelos de gestión referentes a museos para la recientemente aprobada Ley de Cultura y Patrimonio y para la implementación de la nueva institucionalidad que ésta propone, en la que se establece al Museo Nacional como la cabeza de la Red de Museos.

El nuevo guión elaborado durante el último año ha incorporado investigaciones anteriores que complementan la nueva propuesta. Como han mencionado algunos especialistas, es importante retomar lo que se ha hecho previamente en el contexto local, sin embargo, es importante también reflexionar sobre otras posibles formas de hacer exposiciones y programar museos. En otros museos de la región los guiones permanentes, por ejemplo, están siendo remplazados por propuestas curatoriales periódicas que proponen distintas lecturas de las colecciones, la historiografía del arte y las sociedades; es decir, las cronologías históricas y las salas por ejes temáticos están siendo sustituidas por ejercicios de investigación, curaduría y museografía que contextualizan periodos históricos a través de producciones culturales y artísticas relevantes de la época, que modifican el relato de la historia tradicional y el concepto de nación a través de poner en valor la colección del museo en distintas exposiciones y desde distintas miradas curatoriales, además de renovar constantemente la experiencia de los visitantes. Esto también dependerá del modelo de gestión del museo y de qué ejes y políticas programáticas se establezcan para el mismo.

Por todo esto y más, la reapertura de un Museo Nacional requiere tiempo y condiciones. Como se ha hecho evidente, existe una falta de planificación estratégica por parte de la institución que está liderando este proyecto. El proceso de transformación del Museo se inició a finales de 2015 y será largo. Por esto es importante diseñar un plan que permita que la apertura del Museo (sea por etapas) y que pueda brindar servicios a sus usuarios. Debe también existir estrategias para poner en valor y exhibir las colecciones más importantes del país, al igual que se debe elaborar un plan de comunicación para mantener a la ciudadanía informada sobre esta transformación. Es decir, las herramientas que hacen posible que un proyecto museológico de esta magnitud logre sus objetivos no están siendo utilizadas. Una transformación de este nivel necesita a la institución volcada sobre este proceso y, en el caso de necesitar apoyo de otros agentes, diseñar un plan de trabajo que permita poner en marcha sus objetivos. Es necesaria, además, la colaboración de especialistas, universidades, entidades públicas, usuarios, auspiciantes, donantes y comunidades. Solo así será un museo realmente sustentable y del siglo XXI.
Centro de Arte Contemporáneo de Quito – CAC. Foto: Pablo Jijón

Centro de Arte Contemporáneo de Quito – CAC.
El Centro de Arte Contemporáneo (CAC) se incorpora a la Fundación Museos de la Ciudad en el 2011. Según los documentos del CAC, en su Visión para el 2015, el Centro de Arte Contemporáneo se reconoce, a nivel local y regional, como una plataforma activa de diálogo, acción, participación e incidencia de los actores culturales y sociales, en donde se generen procesos para el intercambio de conocimiento y experiencias a través de las dinámicas y estrategias del arte, la cultura y la tecnología contemporáneos.

Desde su creación, el CAC ha pasado por cinco coordinaciones y dos administraciones municipales de la ciudad de Quito. En 2015 el Municipio de Quito anunció la transformación del CAC en Museo y organizó el encuentro internacional Desenredando el Museo, que reunió curadores, educadores, museógrafos y gestores culturales de Colombia, España, Guatemala, Argentina, Estados Unidos, entre otros, a pensar la posible transformación del CAC en Museo. Unos meses después, no obstante, hubo un cambio de dirección en la Fundación Museos de la Ciudad y de Coordinación en el CAC y el proyecto se archivó.

La actual coordinación fue asumida en febrero de 2016 y entre sus disposiciones iniciales se estableció nuevos nombres para las áreas técnicas. Por ejemplo, Museología Educativa ahora es Transferencia del Conocimiento, el equipo de Mediación se transformó en Facilitación Cultural y el área de Investigación y Curaduría se convirtió en Circulación. Paralelo a esto, ocurre un debate muy actual sobre la profesionalización en los campos de la museología, curaduría, educación artística y mediación en espacios culturales. En este sentido, el cambiar de nombres a las áreas por proponer otro modelo de gestión es evidenciar un desconocimiento sobre los procesos del campo museológico, expositivo, educativo y la memoria de la institución. La curaduría, la educación y la mediación aportan procesos y miradas frescas a la historiografía del arte, a los displays expositivos y a las experiencias de los visitantes en los museos y centros culturales.

Una de las herramientas más importantes para estos espacios, además de su equipo administrativo, es un equipo de curadores, educadores y mediadores potente que logre que los procesos de exposición y procesos artísticos sean reconocidos a nivel local e internacional y que se acerquen a las audiencias y busquen su desarrollo. Lo importante es tener una curaduría que no mezcle intereses políticos o personales, y no se condicione con definiciones sobre el arte contemporáneo como inentendible o alejado de las personas, ya que desde esos enunciados la institución está devaluando a los profesionales de los museos y del arte contemporáneo, y es un indicativo preocupante de un enfoque a corto plazo de la museología, teniendo en cuenta la naturaleza a largo plazo de lo que hacen los museos y centros de arte.
Santiago Reyes, Imitation of life 2, Football Story, 2013, instalación en la exposición “(Ya no) es mágico el mundo”, CAC, Quito, 2013. Foto: Pablo Jijón

El Centro de Arte Contemporáneo de Quito como institución joven tiene la posibilidad de dislocar el canon de la historia del arte en el Ecuador y la educación artística. Se podría considerar una de las pocas instituciones en el país que ha propuesto otras formas de periodización, exhibición y experiencias dentro del museo, historias de arte divergentes y no clasificables, desde un enfoque temporal no lineal. (Esta historia es muy diferente cuando pensamos en el Museo Nacional, donde existió una relación directa, más temprana y más activa con artistas vivos modernistas y contemporáneos ecuatorianos). Es decir, las precisiones sobre las características del Museo Nacional y del Centro de Arte Contemporáneo y de la actividad de investigación, curaduría, educación y mediación en instituciones de tales características, hoy en día son de suma utilidad para aclarar la complejidad y el beneficio de estas áreas en el campo profesional de la museología, ya que se sigue percibiendo a las exposiciones como espectáculos cuya conceptualización museológica y museográfica no se reconoce. La falta de documentos con base en experiencias museísticas ecuatorianas que explicitan estas labores ha contribuido, a su vez, a la insuficiente valoración y comprensión de la actividad profesional en este campo. En muchos casos, incluso por los propios responsables de las instituciones y las autoridades públicas.

El desarrollo de instituciones culturales sustentables implica un cambio que debe alcanzar a todos sus componentes, así como las reformas necesarias en la organización y administración que permitan encarar una gestión cultural innovadora. El perfil de la institución, su edificio, su valor arquitectónico, los equipamientos técnicos, los recursos humanos y presupuestarios, la producción de contenidos y servicios, la comunicación, la educación, las comunidades, las redes internacionales, la sinergia, la adaptabilidad y la memoria institucional son los ejes fundamentales que se deben articular para alcanzar este desarrollo.

Los museos y centros de arte no solo sirven para hacer inauguraciones, vida social, alquilar espacios, tomarse fotos con reinas y embajadores, y hacer networking y ventas. Los museos son proyectos intelectuales que permiten la transformación de las sociedades y para esto son necesarios equipos con herramientas profesionales analíticas y criticas, capaces no solo de ejercer funciones con profesionalismo y calidad en sus tareas sino de producir conocimientos sobre procesos museológicos que dialoguen con procesos internacionales al respecto, adaptándolos y especificando sus particularidades para el contexto ecuatoriano, articulando redes de investigación locales y regionales que puedan generar contenidos de prácticas museológicas en Ecuador y Latinoamérica.

Datología

Qué: Artículo: “Hacia una arquitectura crítica de las instituciones museísticas en Ecuador”, de Artishock / Eduardo Carrera.

 

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