XIV Bienal de Cuenca, estructuras pequeás, sutiles, discretas pero sobre todo, vivientes.

* Por Marilyn Fernández – Artishock.

La XIV Bienal de Cuenca, titulada Estructuras vivientes: el arte como experiencia plural, curada por Jesús Fuenmayor y con la curaduría pedagógica de Félix Suazo, comenzó el 15 de noviembre con un ambicioso itinerario de actividades[1], conferencias, presentaciones de libros y seis exhibiciones paralelas, a lo que se sumó, el pasado 23 de noviembre, la apertura de la muestra oficial, que comprende 47 proyectos de 53 artistas[2] desplegados por toda la ciudad. En total, la Bienal integra 25 sedes, 100 artistas y alrededor de cien propuestas, lo que la convierten en la edición más grande realizada desde su fundación.

Detrás de todos estos números, sin embargo, la XIV Bienal de Cuenca se vio enfrentada en las semanas previas a la inauguración a una serie de dificultades económicas y operativas importantes, las cuales, contra todo pronóstico, fueron eventualmente superadas sin opacar el trabajo de los artistas y del equipo incansable que sigue en pie junto a este gran proyecto dirigido por Cristóbal Zapata.

La propuesta curatorial de Fuenmayor se inspira en la obra de la artista brasileña Lygia Clark (1920-1988), específicamente en uno de sus objetos sensoriales titulado Estructuras vivas (1969). Según el curador, “se trata de una red que se rehace continuamente con la intervención del público participante, de modo que la forma y sentido de la obra son siempre movedizos y cambiantes, tal cual como acontece con la relación, la percepción y comprensión de cada espectador frente a cada obra de arte”.[3]

En base a estos principios Fuenmayor incorpora la obra de otros artistas contemporáneos a Lygia Clark, como Diego Barboza, Jorge Eielson, Franz Erhard Walther y Lothar Baumgarten. La muestra está sustentada en obras realizadas por estos artistas, que desde finales de los años 60 y durante los 70 del siglo pasado realizaron cambios estructurales y conceptuales en la manera de concebir la relación entre el espectador y el hecho artístico, desde la acción y la vivencia de lo sensorial, corporal, popular, ancestral y social: Lygia Clark con sus definiciones del “ritual sin mito” en el arte, donde el espectador tenía un encuentro consigo mismo a partir de sus proposiciones y objetos sensoriales; Diego Barboza con su “poesía de acción”, expresiones donde el arte y la vida se relacionaban [Arte como gente, gente como arte]; Franz Erhard Walther con sus obras llamadas “activaciones”, objetos textiles de carácter lúdico donde el espectador es un receptor y partícipe de la acción, individual o colectiva; o las acciones del peruano Jorge Eielson inspiradas en la cultura de Paracas y en los quipus de la cultura Inca, fusionados con la palabra escrita en la búsqueda de movimientos vanguardistas.

Conocer la obra de estos artistas es relevante a modo de referente histórico y contextual latinoamericano. Al ser parte de la muestra oficial, para el público resulta comprensible trazar líneas y conexiones temáticas con las obras de los artistas participantes, sus cambios y configuraciones, realidades temporales y contextuales.

Pero, ¿de qué manera la participación del público se manifiesta en las obras de la muestra oficial? Evidentemente no es de la misma forma que sucedía en los años 70. ¿Cómo se conforman las estructuras vivientes o dónde las encontramos?

La ciudad.
Muchos de los artistas de la muestra oficial basaron sus propuestas en la ciudad, algunos en su paso por ella, otros expandiendo proyectos que llevan tiempo desarrollando. Para el público cuencano estos proyectos son los más relevantes, al conectarse e identificarse de inmediato con ellos. Es el caso de Ishmael Randall Weeks y Voces monumentales, una instalación que comprende los audios de entrevistas de personas que trabajan en los puestos que se encuentran alrededor del Parque Calderón, como limpia-botas, fotógrafos y vendedores de flores o artículos religiosos. En el centro de la instalación está ubicado un pedestal típico conmemorativo, pero sin héroe. Adosados al pedestal se encuentran los implementos de trabajo de los héroes de todos los días, aquellos que deben trabajar en su puesto para llevar a casa el sustento diario. Las historias narradas por cada uno de estos personajes son completamente genuinas, sencillas, llenas de complejidades cotidianas y de singularidades que hacen entender lo relevante que son estas personas para la historia de la ciudad.

Randall Weeks resalta el tema del patrimonio [“¿Qué es el patrimonio?”], debido a que varios de ellos llevan toda una vida trabajando en este lugar, han pasado los puestos de padres a hijos y son considerados por los cuencanos patrimonio de la ciudad.

Otro proyecto es Guapondelig de Jessica Briceño Cisneros. A esta artista le interesan los contenedores de agua y todo lo que gira alrededor del tema, que resulta distinto en cada lugar del mundo. Guapondelig, en lengua Cañari, significa “llanura amplia como el cielo”. Este fue el nombre de la ciudad durante la confederación cañari y hasta la conquista Inca, y luego fue la conquista española la que le otorgó el nombre de Cuenca.

Una cultura que siempre ha estado regida por el recurso hídrico, un territorio atravesado por cuatro ríos de aguas limpias, Cuenca es una ciudad que hace un homenaje al agua en todo el espacio público a modo de piletas o fuentes, que conforman el paisaje urbano. Briceño hizo un inventario de estas piletas y las reprodujo en escala maqueta, más la intervención in situ de tres piletas: las del Parque San Sebastián, Parque San Roque y San Blas.

Las visitas a la sala Guapondelig resultan en una conversación donde las personas comienzan a identificar las formas y relacionarlas con las imágenes que tienen de estos espacios en la ciudad. A partir de la identificación de las formas se generan otras imágenes que tienen que ver con el recuerdo y las vivencias alrededor de estos puntos de encuentro urbano. Es un ejercicio de traer al presente lo que el cotidiano hace que olvidemos.

Las artistas Lara Almarcegui y Leyla Cárdenas realizaron proyectos sobre las casas de adobe en ruina que se encuentran en algunos lugares del centro histórico y lo que significa este tipo de pérdida para la historia de la ciudad y las personas que allí habitaron. En Barro, de Almarcegui, la visualización de los restos de una casa entera nos remite a un ciclo de vida y muerte que comienza con sacar de las entrañas de la tierra el material geológico con el que se edificaba la casa, los bloques de adobe. La vida humana se desarrolla dentro de sus muros y también desde los mismos bloques, típico de las casas de adobe, donde comienzan a crecer diferentes tipos de plantas. Después, cuando la casa cae en ruinas, ese material vuelve a la tierra y es usado para la siembra de alimentos por ser un material muy fértil.

Cárdenas, en cambio, recrea una metáfora visual sobre los delgados y frágiles hilos que sostienen la memoria y el recuerdo de las casas abandonadas y en ruina, a través de la imagen de una edificación que se encuentra a punto de caer. Es una instalación de sitio específico titulada Inversión. Los hilos que configuran la imagen de la casa son tensionados por un puntal, que estira los hilos y por ende la imagen, haciéndola aún más frágil, dando la sensación de un quiebre que puede suceder en cualquier momento.

Otros proyectos que se encuentran dentro del contexto ciudad o que parten de esta idea son los de María José Machado y Óscar Abraham Pabón. Machado hace retratos con smog y polvo sobre lienzo de personas que viven o vivieron en la comunidad del Vado, una de las entradas al centro histórico de la ciudad. Por esta entrada circula la mayor cantidad de vehículos y buses de transporte público, convirtiéndose durante años en un foco de contaminación que ha afectado enormemente la salud de las personas que viven en este lugar. Estos retratos señalan una problemática urbana que afecta a una comunidad de artesanos que no abandonarán su lugar de trabajo, aunque les siga costando la vida a ellos y sus familias.

En Ora pro nobis [4],Óscar Abraham Pabón nos presenta una estructura hecha con materiales recuperados, como láminas de zinc, cartón y plástico, que hacen referencia a cualquier estructura provisional habitacional construida en un barrio de escasos recursos o en situaciones similares. Por dentro es una instalación sonora [5] y olfativa; el tema Ora pro nobis es acompañado por recipientes que contienen ramos de rosas y, por consiguiente, un aroma envolvente. Esta instalación, que juega con la idea de los escenarios de fe, ya sea una catedral o un cementerio, nos remonta a un espacio sagrado de oración y plegaria. En Cuenca, donde cada dos o tres cuadras hay una iglesia católica y un mercado de flores, resulta una experiencia mucho más significativa.
Performance del artista ecuatoriano Santiago Reyes, “Romantic Eyes Movement”, 2018. Premio del Jurado (Teatro Casa de la Cultural). Foto: Xavier Caivinagua. Cortesía: Bienal de Cuenca
Acción del artista mexicano Erick Beltrán “Totem taboo”, procesión, instalación, máscaras, video y documentos, 2018. Premio: “Julián Matadero” (Museo Pumapungo). Foto: Xavier Caivinagua. Cortesía: Bienal de Cuenca José Luis Macas (Ecuador), “Recorrido equinoccial”, intervenciones en el espacio público, performance colectiva. En el Museo Pumapungo: video-instalación, fotografía, pintura y objetos en cerámica, 2018. Foto: Galo Mosquera

Sobre lo participativo.
Otras propuestas también se vinculan con la ciudad por ser el espacio donde sucedieron ciertas acciones e hicieron que el público transeúnte e interesados se involucraran con ellas, como es el caso de José Luis Macas con Recorrido equinoccial, Erick Beltrán con Totem Taboo, Santiago Reyes con su serie de performances y Julien Bismuth con sus letreros desplegados sobre muros y paredes de la ciudad.

En Recorrido equinoccial podemos encontrar reminiscencias y reconfiguraciones del conocimiento ancestral de culturas indígenas dentro de las tramas urbanas, fusionando en un mismo espacio objetos y acciones que nos invitan a compartir una experiencia entre comunidades de costumbres y formas de vida distintas, con una visión desde el arte y los lenguajes contemporáneos. Las diferentes fases de esta obra, ligada al movimiento del sol y las épocas del año, el solsticio y el equinoccio, junio y septiembre, fueron entretejiendo los diálogos y las participaciones de los diferentes colaboradores, terminando en un recorrido con música, danza y comida para acompañar al sol en el equinoccio, desde los puntos de alineación en Cuenca: del cerro Guagualzhumi y del Parque Nacional El Cajas, pasando por la franja urbana que comprendió varias estaciones, entre ellas Parque San Blas, Parque Calderón y Parque San Sebastián, último donde se realizó la construcción de la Cruz de la Chacana y la pampa mesa.

Totem Tabbo, en cambio, explora otras formas de relación que tienen que ver con la construcción de la imagen colectiva que manejamos sobre el poder. ¿Cuál es la imagen del poder? Fue la encuesta que realizó Erick Beltrán en la ciudad de Cuenca, entre diferentes grupos de universitarios y transeúntes. De esta encuesta surgió la imagen del político con cara de lobo, un personaje desfigurado y disfuncional, y el viejo con cara de niño. El artista realizó una procesión al estilo protesta en el Parque Calderón, donde estos personajes con máscaras y atuendos realizaban un show teatral, carnavalesco, irónico, sobre aquellos que manejan el poder y la justicia en este país, y en el mundo en general. El interlocutor, Beltrán, interpelaba la participación del público haciendo preguntas sobre la gestión de nuestros gobernantes y si estábamos de acuerdo con el sistema que vivimos. Ficción y realidad en un mismo plano, mirándose al rostro sin poder hacer más que ser parte del show.

Cada propuesta nos muestra distintas capas relacionales, entre personas, comunidades, creencias, ideologías, problemáticas, realidades políticas, económicas y sociales de lugares específicos. También el evento participativo adquiere otras aristas, otras maneras de inmersión en el espacio público.

Santiago Reyes realizó varios performances que implicaban a otros accionistas y distintas locaciones, como la Camiseta del amor propio, donde invitó a conocidos a bailar sus canciones favoritas mientras con lápiz labial en los labios se besaban a sí mismos sobre la camiseta blanca. El artista también realizó performances dentro y fuera del Teatro de la Casa de la Cultura de Cuenca: Revelaciones del corazón, Diálogo con la sombra y Romantic Eyes Movement.

A partir de su trabajo, Reyes nos habla de sus vivencias, memorias personales, del amor y sus conflictos, generando poéticas desde el cuerpo y llevando a lo público sensaciones y sentimientos con los que el espectador se siente identificado. En esta acción bailó al ritmo de su propio corazón, sonido que se proyectaba con un sensor desde su pecho, moviéndose por todo el escenario hasta llegar a las afueras del teatro en un segundo piso, donde con el tema de Amanda Miguel Mi buen corazón [6] y la proyección en grande en una pared del plano detalle de su rostro, declaraba a través de la canción las penas que ha vivido por hacerle caso al corazón. Con la postura de un guerrero en pie, nos dio a conocer que él seguirá bailando al ritmo del corazón.

Otro tipo de encuentro resulta de los carteles serigráficos de Julien Bismuth, Pedazos, puestos en las paredes de las calles del centro histórico, que invitan al transeúnte a detenerse y leer sus escritos, a accionar o imaginar situaciones [Imagina todo esto de otra manera o La traducción es un horizonte]. Estos carteles también han sido intervenidos por ilustradores y grafiteros de Cuenca, haciendo confluir en ellos otros discursos.

Instalación del artista ecuatoriano Adrián Balseca en colaboración con Kara Solar “Phantom Recorder” [Atrapador de presencias], barca de madera Sarayaku, paneles con celdas solares, motor eléctrico, gramófono, sistema de grabación de audio, placa de bronce y filme de 16 mm, 2018. Premio: Mención de honor (Antigua Planta Eléctrica). Cortesía: Bienal de Cuenca Instalación del artista guatemalteco Benvenuto Chavajay, de la serie “4’33’”, arcilla y metal, 2018 (Museo Pumapungo). Foto cortesía de la Bienal de Cuenca Video-performance de la artista ecuatoriana Estefanía Peñafiel “Re-pliegue”, instalación audiovisual, 2018 (Museo Municipal de Arte Moderno). Foto cortesía de la Bienal de Cuenca

Lo insolente.
Otras acciones simbólicas que traman estructuras más silentes son aquellas donde las voces de los olvidados se hacen escuchar, como en el caso de Estefanía Peñafiel, con Re-pliegue; Adrián Balseca en colaboración con Kara Solar [7], con Grabador fantasma; Benvenuto Chavajay, con De la serie 4’33’; Juliana Vidal, con Geografías de la mortalidad, entre otros. En Re-pliegue, Peñafiel suscita un ritual en reversa donde evoca los cantos de tribus que fueron despojadas de su lugar de origen para formar parte de un zoológico de humanos, y después de animales, en 1930. Un lugar al este de Francia que actualmente es un centro de refugio para migrantes, un lugar marcado por situaciones que no debieron haber sucedido jamás y que aún en la actualidad siguen sucediendo.

Grabador fantasma se basa en la película Fitzcarraldo (1982) de Werner Herzog, y usa el mismo argumento, pero con las intenciones contrarias. En una de las escenas de Fitzcarraldo, el personaje interpretado por Klaus Kinski lleva a la selva un reproductor de discos en plan de hacer escuchar a los indígenas y culturizarlos. El Grabador fantasma realiza la acción contraria: recoge los sonidos de la selva para ser llevados a la civilización, donde se ha perdido la conexión con la naturaleza y se desconoce por completo las realidades de estas zonas. La instalación comprende la embarcación especial que fue movilizada con energía solar, el grabador, un video registro del paso de la canoa por una zona del sur-oriente de Ecuador, en la provincia de Pastaza, y el registro sonoro.

De la serie 4’33’ nos remite a la cultura Maya tz’utujil de Guatemala y su memoria silenciada por el progreso. Basándose en la obra de John Cage 4´33´ (1952), Benvenuto Chavajay le da espacio al silencio y lo materializa en partituras hechas de barro cocido, haciendo alusión a la importancia que le da la cultura maya a la conexión del hombre con la tierra.
Obra del artista mexicano Pablo Helguera “La lección de anatomía del profesor Acirema”, video, collages, pendones, mediador y libro, 2018 (Museo de la Medicina). Foto: Galo Mosquera

Lo invisible.
Exodus maps of Karl Marx’s diaries. Chapter I: Shipwreck Beach, de Ana Guedes, es una instalación que superpone sonidos de sirenas de barcos, creando un sonido fantasmal que nos habla de historias silenciadas por el tiempo. En Santiago Beach, en Angola, se encuentran cientos de barcos varados llevados ahí por las corrientes marítimas; entre esos barcos se encuentra un buque de carga naufragado llamado Karl Marx. En este lugar el pasado vive junto al presente en un paisaje de ruinas, que es llevado a la instalación sonora donde la artista nos habla de su contexto. Angola fue ocupada por los portugueses, siendo colonia europea hasta 1975 cuando consiguieron su independencia después de una larga guerra, a la que le sucedió una guerra civil que se prolongó hasta el año 2002. Territorios marcados por procesos políticos, donde sus habitantes son los que cargan sobre sus hombros las consecuencias de dichos desastres y experimentos. El poder y sus diferentes rostros.

En La lección de anatomía del profesor Acirema, Pablo Helguera, a través de la articulación de collages y frases, nos va construyendo un relato que ficciona en varios niveles la presentación de esta obra. En el preámbulo del relato está la presentación de un mediador que nos habla del artista y de la obra, y afirma que ésta no es una obra de arte sino una experiencia como cualquier otra, reflexionando a su vez sobre los peligros de las descripciones, que son actos de dominio, pero también son opiniones y subjetividades, las cuales están condicionadas por el tiempo y pueden ser cuestionadas en un futuro. Acirema es un anagrama de América, y el relato del profesor Acirema parece ser la analogía de cualquier historia política que haya vivido este planeta, cuando un gobernante es cegado por el poder de controlarlo absolutamente todo. Pero Helguera nos aclara que esta obra responde a eventos actuales y al momento histórico más oscuro que le ha tocado vivir.
Por otra parte, la figura del mediador dentro de la obra genera una cantidad de preguntas, y algunas de ellas son respondidas por el mismo mediador ficticio en su intervención, cargada de contradicciones, de afirmar y negar al mismo tiempo su discurso, y su existencia dentro de la obra. Helguera es un educador y un artista al mismo tiempo y es comprensible que incluya, pero también cuestione, el tema de la educación en su obra.

Dentro de esto que llamo las ‘estructuras de lo invisible’ está la pintura. Una de las pocas pinturas que forman parte de la muestra oficial es del artista Luc Tuymans, y consiste en un mural. En The return (El retorno), una imagen sacada de la serie estadounidense Twin Peaks -dirigida por David Lynch y Mark Frost-, tres hombres descienden por una escalera y en la pared se proyectan sus sombras, que son de apariencia fálica. Si nos centramos en la estructura de la producción de imágenes, que en la actualidad son los medios televisivos, cinematográficos, fotográficos, ¿dónde se posiciona la pintura ante la producción masiva de imágenes? Luc Tuymans se apropia de imágenes que han sido configuradas para el cine, la televisión y la fotografía, haciendo que la imagen ocupe lugares para los que no ha sido pensada y se comporte como lo que no es. En Tuymans, la pintura se reconfigura de su rol de productor de imágenes, reproduciendo imágenes de otros medios productores. No es casual que sea un mural, que después de la bienal será removido y que tan solo quedará el registro en fotografía y video. La pintura se posiciona en un espacio de no autenticidad, ¿por qué?

La XIV Bienal de Cuenca está llena de estructuras vivas, algunas pequeñas, silenciosas, o no tan visibles que pueden pasar desapercibidas ante la mirada de un público que sigue buscando “la obra de arte”. El arte contemporáneo nos invita a dar un ‘reseteo’ a nuestra capacidad de asombro y a la disposición de enfrentarnos a lenguajes que no conocemos tanto; nos invita a comenzar desde cero e interesarnos en lo que al parecer no tiene la magnificencia y el esplendor del arte del pasado pero que, en esencia y realidad, tiene tanta potencia que logra sobrepasarnos por completo.

Datología
Qué: XIV Bienal de Cuenca, estructuras pequeás, sutiles, discretas pero sobre todo, vivientes.
*Quién: Marilyn Fernández – Artishock.

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