Muéstrame el camino.

* Por Vólker Gutiérrez Aravena.

En la segunda mitad de la década de los setenta del siglo pasado y al inicio de la siguiente (la famosa y combativa de los ochenta), antes de la explosión de las masivas protestas populares, cuando casi todo era un oscuro susurro, había que aprovechar cualquier espacio, por pequeño o ridículo que fuera, para expresar que uno también quería ser feliz.

A los que lean esto y por su juventud no comprendan tanto, les cuento dos anécdotas que pueden ilustrar cómo se vivía esa época en el espacio público (y adentro de muchas casas también, lamentablemente).

1) Una tarde de septiembre, al pasear con muchos familiares por el cerro Renca, con dos amigos decidimos caminar un poco más allá y llegamos a las inmediaciones de un radar custodiado por militares (de la Fuerza Aérea, creo). De pronto aparecieron dos uniformados que sin decir agua va nos encañonaron y llevaron a la instalación militar. Nos preguntaron qué hacíamos, con quién andábamos y otras tonteras obvias. Como entendieron que lo nuestro era puro paseo, para hacer sentir su autoridad de fusiles, nos pasaron unas escobas y obligaron a barrer todo el recinto. Luego, no contentos del todo con su aburrimiento y prepotencia, nos tuvieron otro rato haciendo tiburones y ejercicios varios.

2) Tras mirar unos partidos de baby fútbol en una cancha vecinal de la Población Lo Franco, con tres amigos encaminamos rumbo a casa. No anduvimos media cuadra cuando llegó una “juanita” (furgón policial) y los carabineros nos exigieron mostrarles el carnet de identidad, que ninguno de nosotros portaba pues estábamos a dos calles de la casa. Sería todo: arriba de la “juanita” y a la comisaría. El gran problema nuestro, más que no tener el plástico identificatorio, era que en un bolsillo de pantalón teníamos un cassette de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. ¡Horror y terror! Como pudimos, y con harto pesar, nos deshicimos de la cinta y esperamos las varias horas hasta que nos soltaron cuando nos fueron a buscar nuestros padres.

Calle de Población Lo Franco, Quinta Normal.
Cierto, la ciudad era de miedo. Por eso, reitero, el espacio que fuera lo aprovechábamos para desatar la alegría, más si asumíamos que no nos podían arrebatar del todo nuestras risas de 15, 16 o 17 años.

Así, no es extraña la escena de muchos amigos y amigas corriendo, bulliciosos, tipo ocho de la noche de algún otoño, al sitio eriazo de la esquina de Marcelo Fitte con Gonzalo Bulnes, donde se habían apostado unos juegos mecánicos que hacía sonar por altoparlantes los éxitos que no incomodaban a la dictadura. Ello explica también que, desde la cima de la rueda de Chicago, en vez de cantar, prácticamente gritábamos a toda risa (los mayores de 35 entenderán) “toma tu sopita”, al ritmo de los Earth, wind and fire (https://www.youtube.com/watch?v=uk9Pt63gTzI). O que después de reposar las varias vueltas en las sillas voladoras, pasado el momento del mareo que nos tuvo al borde quizás del vómito, mirando con adolescente ternura a la chica que correspondía (“éste, la ésta quiere contigo”) le tarareábamos junto a Peter Frampton “Show me the way”…

Video subido a Youtube por el usuario Jorge cocoliso

Show Me the Way
(Peter Frampton)

I wonder how you’re feelling
There’s ringing in my ears
And no one to relate to except the sea

Who can I belive in?
I’m kneeling on the floor
There has to be a force, who do I phone?

The stars are out and shinning
But all I really want to know
Oh, won’t you show mw the way everyday?
I want you, show me the way

Well, I can see no reason
You’re living on your nerves
When someone droops a cup and I submerge

I’m swimmin on a circle
I feel I’m going down
There has to be a fool to play my part
Well someone thought of healling
But all I realli want to know
Oh, won’t you show mw the way everyday?
I want you, show me the way
Ohh, I want you day after day

I wonder if I´m dreaming
I feel so unashamed
I can’t belive this is happenning to me

I watch you when you’re sleeping
And then I want to take your love
Oh, won’t you show me the way everyday?
I want you, show me the way one more time
I want you day after day, hey
I want you day after day, hey

I want you, show mw the way every day
I want you,show mw the way night and day
I want you day after day hey, ohh

Datología
Qué: Crónica Muestrame el camino.
* Quién: Vólker Gutiérrez A. Periodista / Profesor Fundador y Presidente Cultura Mapocho / Director Letra Capital Ediciones.

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