Luna in caelo en concierto.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Sorpresa, sorpresa para los fans, seguidores, fanáticos, el próximo viernes 7 de diciembre, en el Anfiteatro del Museo Nacional de Bellas Artes, se presentará: Lvna in Cælo presentando después de 20 años su máximo disco “Aquellos desgarradores gritos llamados silencio”, el cual además podreis comprar en versión vinilo. Este magno evento comenzará a las 21 horas.

Y pues sucede que la historia de 20 años de los Luna, casualmente, está un poquito, poquito, entrelazada con la mía.


Corría el año de 1998 y este pechito, recién llegado por segunda vez a Chile, desde su amado México, buscaba trabajo para sobrevivir. Y pues no es por abanicarme, lo que se dice volarme, creerme la muerte, pero a Alejandra Araya, vocalista de Luna in Caelo, la conozco desde hace muchos más años que 1998 y fue quien me ofreció trabajar con el grupo.

Todo comenzó porque Alejandra, una de las estudiantes consentidas de mi padre, profesor de historia (exonerado para el golpe y medio restituido en la Facultad de Filosofía y Humanidades U. de Chile). De hecho creo que pocos lo saben así que me mandaré una primicia, la vocalista de los Luna in Caelo, en sus tiempos estudiantiles en la Chile, formó parte del Centro de Estudiantes de su facultad y así fue que luchando por la incorporación de los profes exonerados, conoció a mi papá.

A raíz del vínculo entre mi padre y Alejandra, fue que la conocí y nos hicimos amigas y por eso al llegar a Santiago nuevamente, en el año 1998 es que me ofrece trabajar con ella, Daniel, Quique, Cristian en los Luna.

Dicen que los Luna son onda góticos, dark, a saber, solo sé que la Ale se viste enterita de negro, el Daniel también, Quique no tanto y Crosgrove menos. En materias musicales, era curioso trabajar para ellos porque la verdad no son mi tipo para nada, supongo que lo único que compartíamos y por mi parte en versión moderada, porque conozco dos o tres temas, son los The Cure, después le sigue una larga lista de grupos ingleses, gringos que la verdad no me mueven ni las pelusas de los brazos. Es mi pero, lo asumo y es verdad, pero es que mi postura es la siguiente “si no entiendo carajo lo que me están diciendo las canciones ¿Cómo chuchas las tarareo?” Y como solo hablo mexicano y chileno, en versión rock, pop, folk, en castellano será. Bueno, obvio que The Beatles, no entran en el conteo porque ellos superan todo, da lo mismo el idioma oye poh, son The Beatles ¿ves?


Asunto es que aunque no teníamos por donde pegar, musical y estéticamente hablando, sucedió que comencé a trabajar con ellos haciéndolas de ¿Qué? De la manager de Luna in caelo.

De clasificaciones estéticas y musicales.

En las clases de periodismo y talleres literarios, me enseñaron que uno no debe referirse sobre nada si no explicará quiénes son, pues bien, para que no suene mega, ultra, discriminador y despectivo esto de los góticos, dark, and etc., digamos que bien por ellos y por mí también. Todos cabemos bien acomodados en el mismo mundo obviamente, solo que en esas noches de manager y achoclonamiento de tanto joven y  otros ya no tanto, vestidos estrafalariamente, pues….. y aquí un poco de cada uno para que entiendan a qué me refiero.

Y pues con la novedad que aunque quieran ser más, “Dark” o “Gótico”, sin ánimo de ofenderlos, tiende a ser la misma cosa. Final de cuentas vestirse de negro. Pese a que dicen que los góticos se caracterizan su estética vampiro, una porque si no eres de tes blanca nada que el talco no solucione y de ahí ojos delineados en negro, pelo ídem y qué decir de los ropajes, casi toda en color negro, uno que otro detalle blanco más tirando a cremita. Dicen que tienen atracción por la oscuridad de la noche, pues disque porque yo los he visto también de día. En materias cinematográficas gustan del cine de terror, suspense, aunque sin discriminar con los verlos uno siente que los colmillos se alargaran y el cuello te chupetearan jajajaja.

Pero si buscas a los “Dark”, encontrarás que en versión castellana es negro y de ese color visten y suman accesorios como abrigos de cola larga, blusas con encajes en puños y cuello, collares, aros, digo yo que medievales, semejando las noches de vampiros ¿qué no?

Igual hay que dedicarle harto tiempo a la ropa, elegirla, a los accesorios que suman, que collares, pulseras. Me acuerdo que tenía un sobrino que en algún momento de su adolescencia tornó al gótico, como era más huevón y además adinerado, duró menos que un año la introspección y preocupación por la luz del día cual si fuera un vampiro. Pero hay que decir que el cabro lucía unas tenidas, nada envidiables, porque eran una más calurosa que la otra, pero en versión gastemos plata con pala y vistámonos con todo el estilo, éste lo cumplía a cabalidad, y cómo no si el dinero no lo ponía él. Si tuviera que trabajar bien que le agradaría el pantalón de mezclina, la sencilla polera y nada de cosas…. pero estaba adolescente, actualmente no queda ni rastro, menos recuerdo de aquello, de hecho una vez para molestarlo le recordé esa etapa y no tomó muy bien mis comentarios sarcásticos, pero bueno así soy me tomas o te chingas jajaja.

 

La manager de Los Luna.
Y así fue como trabajé todo el año 1998 con Luna in Caelo, consiguiéndoles tocadas en los lugares más variados y desconocidos, hasta ese entonces, para mí. Fue indiscutiblemente una experiencia particular que no olvidaré jamás. Lo curioso es que cuando lo cuento en las reuniones sociales, la gente suelen agruparse entre los que me odian, los que me envidian, quienes me admiran y los que no me lo creen y debo entonces llamar a la Ale para que confirme.

Durante ese año conocí los míticos espacios como Bar Leduc, el extinto Teatro Carrera en Concha y Toro, la Blondie de día porque no nos gustó para la noche, la marmolería de San Pablo. En fin, los sabiondos y seguidores, fans de los Luna, entenderán de lo que hablo. También podría presumir los discos CD que tengo de ellos, pero tendría que andar cargándolos y la verdad le que me crea bueno y le que no, que chingue su madre nomás a mí que me importa.

Asunto es que este trabajo, no me lo ofrecieron nada más porque la Ale me quisiera, me tuviera cariño y/o le cayera bien, sino también porque durante el año 1997 y 1998 que estuve en México, trabajé como productora y periodista de un también mítico grupo musical mexicano, hoy extinto, de nombre Santa Sabina. Por lo que me manejaba bastante bien en tema de contratos, contactar lugares para ofrecer conciertos, hacer prensa, escribir las notas, etc., que para algo sirva el haber estudiado periodismo ¿no?

Y en materia de experiencias podría decir que más que aprender, tuve que acostumbrarme a vivir al son de una banda que toca de noche, pero no a las 22 horas, sino que después de la media noche, en la más como si todos fuéramos vampiros cuando una, o sea yo, estaba más puesta para ponerse el pijama que para otra cosa. Y es que como no soy ni dark, menos gótica y aunque vea en la oscuridad, esto de la ultra vida nocturna existencialmente, me mata. Porque al día siguiente y sin necesidad de haber ingerido alcohol, ando como zombie, norteada y mareada.

Porque perdónenme pero discúlpenme, cada quien con sus características, en lo personal, comenzar una fiesta a las 12 de la noche, es lo que sigue a una tragedia. Porque no puedo tomar café o sino la que cantará en el escenario seré yo. Entonces comienzo a parpadear intentando no quedarme dormida. Sumado a que con todo respeto, la música de los Luna, siempre la encontré “particular” pero no era lo mío. Los quiero y ellos lo saben, elles lo saben, sé que son los mejores en su especie y los felicito pero para mis tapados oídos, la Ale aulla como coyote y los chicos tocan muchos instrumentos, dos de los cuales no sé distinguir entre bajo y guitarra, pero bien por ellos.

Final de cuentas, no son los sonidos que gusto escuchar en mis caminatas o  para dormirme, capaz que tengo pesadillas. Así y todo aguanté estoica un concierto, pero ser la manager que produce un concierto tras otro, otro, otro, otro, al que además debo asistir para no dejar al azar ningún detalle, como pelearme y perseguir al hijo de puta, generalmente del sexo masculino, los que producen estos eventos, o los dueños del local y que gozan escapando sin pagar. Entonces la verdad que en este sentido, ser la manager de los Luna, fue casi para que me homenajearan y dieran un diploma por lo menos.

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Remember.
En la más gringa titulo así porque la memoria ha comenzado hacer efecto y se ha ido volando hasta el lugar que más dolores de cabeza me trajo: el Teatro Carrera. Pongamos que era un viernes o sábado, aunque también tocó un domingo, la hora del ñafle mejor conocido como las 12 de la noche y ahí estábamos los Luna in Caelo y yo, esperando turno para tocar y cantar. Asunto es que les contaré que producir un evento, diferente, único e inigualable, no es fácil porque los otros productores, los que tienen el lugar y que bien saben de la valía de las bandas que contratan, son de un colmillo ladrón. Entonces siempre hay que estar encima de ellos, vigilándolos, exigiéndoles que cumplan con las clausulas del contrato, es decir, de un agote último.

Porque desde exigir que el camarín o donde esperaran los artistas, fuera tal y no el chiquero tras bambalinas, dos, que los músicos, cantante y yo, tuviéramos derecho a barra libre, no tan libre de a litros, sino a tomar alguna cosa. Porque al menos en esos tiempos, ahora no pongo la mano al fuego por nadie, la única que empinaba el codo era la Ale, porque en esos tiempos el Quique Enrique Stindt, qué decir Daniel Dávila y yo, le hacíamos a la coca cola, un tecito tal vez, aunque ahora que lo recuerdo, el Cristián Cosgrove, creo que también hacía dúo con la Ale en el empinar. Pero de todas formas son necesidades mínimas que el lugar debe ofrecer a los artistas. Asunto es que el Teatro Carrera, que creo debe haber sido de sus últimas actividades (invierno del `98), estaba que se caía o al menos el piso cual gelatina, advertía que algo no estaba sólido.

Sumado a que donde iba Luna in Caelo, se llenaba, eran grito y plata para los que hacían los negocios, nosotros intentábamos pero los colmilludos siempre sacaban la tarasca mayor. Entonces el Carrera estaba que se iba debajo de la cantidad de gente que había, lleno y no quedo corta. Onda que no soy hipocondriaca ni nada y estaba asfixiada. Y eso que no se fumaba porque ahí sí que ardíamos, pero ya estaba con palpitaciones. Si no ha sido por la siempre grata e inolvidable compañía de los mismos Luna, creo que saco la pistola y mato a tode el munde.

Es que la masividad me carga, seguro que además de T.O.C., tengo detestin a la masa agrupada, pegada, achoclonada. Y bueno así en estado de atentis cual detective tras su presa, porque me tocó llegar más temprano al lugar y constaté que era lo más cercano a un desastre. No habían hecho el aseo, la alfombra hay que decir que bajo los focos y sin gente, tenía un color sospechoso, que evocaba toda clase de fluidos en todas sus espesuras y liquideces, asqueroso y me quedo corta.

No habían barrido los vasos plásticos de la noche anterior, el olor a encierro estaba en su máxima potencia. Un asco, como los camarines que ni bien los chiques llegaron les comenté que ni en broma pusieran sus nalgas, menos sus brazos, en lugar alguno de ese lugar y que intentaría conseguir que lo limpiaran o bien les dieran otro espacio, cosa que jamás sucedió. Sumado a que por parte alguna, se vislumbraba aquello de “vías de evacuación” y todavía faltaban añales para la tragedia de Cromañón, en Argentina y para qué ser los primeros ¿no?

Asunto que los Luna and me, tuvimos que deambular junto a los fans, seguidores, vampiros góticos, en espera que el reloj marcara la hora. Y bueno como les comenté la sensación que el teatro se caería esa noche, comencé a sentirla cuando el concierto partió, ya que los danzares, ires y venires cual slam y zangoloteos del publico, cimbraba lo que bajo la alfombra había y que la verdad, nadie quería desentrañar. Por suerte no pasó nada, lo que sí ocurrió es que conocí cada uno de los recovecos del Teatro Carrera, persiguiendo al productor o dueño del lugar, quien intentó huir sin pagar.

Entonces mientras los Luna tocaban, este pechito ni bien lo encontró lo arrinconé, amenazándolo con que si no pagaba se comería mi puño derecho que ya estaba levantado, porque para esos menesteres lamentablemente no soy tan zurda. Mientras el muy pillo argumentaba que una dama no debería comportarse de tal forma, a lo cual la nombrada contestaba que cuando tratan de verle la cara, el puño se levantaba ipso facto. Fue así como con el tiempo, que duró todo el año 1998 y un poquito del 1999, sopese mi futuro junto a los Luna in caelo y me di cuenta que tal vez, no era el trabajo en el que quería perpetuarme.

La historia de Luna in caelo.
Formados en 1993. Lvna in Cælo se incorpora en la incipiente escena independiente Santiaguina, relacionándose con artistas como Lucybell, Solar, Shogún y Sien. Junto a estos dos últimos grupos participa en el compilado Encuentros Cercanos, editando por la disquería Background el año 1995.

Luna in Caelo se destacó con su propuesta conceptual, reflejada en una puesta en escena radical y usualmente asociada a lugares semi abandonados.

Durante 1997 la banda, con el apoyo del periodista Rolando Ramos, y la producción musical de Cristián Heyne, graba la primera de las cuatro obras que componen su discografía. El disco fue editado en formato CD en 1998 en Chile por el sello de trash-metal Toxic Records, quienes lo distribuyen principalmente fuera de Chile. El año 2001 el sello italiano Palace of Worms, especializado en ediciones de música neo-medieval realiza una segunda edición para mayor difusión en Europa. En ambos casos, el disco tuvo una presencia muy limitada en Chile, por lo que a 20 años de su lanzamiento, la banda decide remasterizarlo y hacer una edición de colección en formato vinilo.

Aquellos Desgarradores Gritos Llamados Silencio nos presentan, en los extremos sonoros de sus canciones, una invitación a descubrir el paisaje infinito de nuestro interior.

De vuelta.
Así fue mi inolvidable experiencia trabajando con Los Luna in Caelo, con quienes forjé sólidos lazos de amistad con todes. Ya que en las horas de espera por concierto, las conversaciones, chistes, pelambres, que nos echamos entre el Quique, Cristian Cosgrove y el Daniel, complicidad eterna con la Alejandra, sumó a que aguantara las trasnochadas sin fiesta, rodeada de vampiros, dormirse a la hora del ñafle, y el lunes siguiente comenzar otra vez a buscar lugares donde pudieran tocar los Luna. Una peguita particular, que atesoro en las nostalgias de mi memoria por siempre jamás.

Más que mal, aunque muchos no me crean y otros me enviden, tuve la oportunidad de conocer un mundo al que jamás habría llegado, así como también conocí de bandas gringas e inglesas que escuché más de lo que hubiera querido, pero nada que el poder de la mente no pudiera concentrarse en no escucharlas mas (jajaja). Conocer tanta diversidad de personas disfrazadas o vestidas de vampiros, dark, gótico, siempre pensaba mientras los miraba de arriba abajo como la ranchera mal educada que soy ¿Quién pagará esas ropas? ¿Trabajaran para costearse eso? Y qué decir de haber estado en Teatro Carrera, que después de las fiestas Spandex, nunca más. Del Bar Leduc, mítico todo los que se decían punk estuvieron alguna vez ahí, qué decir del Teatro Novedades, al Blondie lo conocí de día y era feo y sucio igual que el Carrera.

Tantos espacios que jamás en la vida imaginé conocer y las vueltas que da el globo terráqueo, poner a Carmela la mexicana, a producir a tremenda banda, de culto, de adoración, de gente que casi gime cuando hablan de ellos y a mi si bien me sacan un orgullo, porque los quiero y sé que todos sus discos han sido con máximo esfuerzo y por tal por siempre jamás, les deseo toda la suerte del universo y la luna y las estrellas. Pero eso no quita que jamás de los nunca, serán mi onda musical. Por ello, ya saben los quiero, los adoro, suerte el viernes 7 de diciembre, nos vemos en el post festejo. Sharola dijo la olla!!

Datología
Qué: Concierto 20 años de Luna in Caelo.
Cuándo: Viernes 7 de diciembre, 21:00 hrs

* Quién: Colomba Orrego Sánchez
Dónde: Anfiteatro Museo Nacional de Bellas Artes, Parque Forestal.
Valor: $15.000 preventa, $20.000 día del evento.
Vinilo: Edición limitada de lujo, 250 copias, estuche gatefold de alto gramaje, sonido remasterizado.

Valor: $20.000, en venta durante el evento, para reservas contactarnos

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