Abrazo de árbol: Bougainvillea.

* Por CRA.

“… No sé a qué horas partiste / pero sí cuando dejé de sentir tu aroma / sí cuando no toqué más tus blancas y grandes manos  / Eras mi príncipe amado / No hables en pasado / siempre seré y estaré / aunque mis pasos, ya no dejen huella en la tierra … “

Mi historia en la suya.

En el invierno de 1998, decidí que era momento de adquirir una bugambilia o bugainvillea, como se le conoce. En la casa de mis padres donde siempre he vivido, en Santiago de Chile, tenían un árbol de limón, un jazmín, una flor de la pluma. Pero a las nostalgias por aquellos tiempos infantiles tan felices, le hacía falta la bugambilia.

La busqué por mucho tiempo, en distintas partes, ferias de plantas, ferias de verduras y frutas y no daba con la que quería. Ojalá idéntica a la que mi padre tenía en la casa de Bruselas 150, en Guadalajara, aquella era morada y cuando sus flores caían secas al suelo, tornaban en un lila que adornaba el piso tan hermosamente como llenas de luz, lo hacían desde el arco de madera que mi papá construyó para que las ramas sinuosas y espinosas, pudieran echarse con confianza, esparcirse a desgano por izquierda y derecha.

Pero no había caso, lo que llenaba de luz y colores mis ojos eran las flores rojas, rojísimas de pistilo blanco, centelleantes, intensas. Esperé y esperé durante más tiempo de lo que mi paciencia suele soportar, porque quería replicar la belleza de antaño. Aunque en este caso no había espacio para el arco.

Entonces fue mi padre quien un día me dijo, no seas tonta mujer compra la que encuentres, en la diversidad de sus colores, es un árbol hermoso y en el patio se verá mucho más.

Así fue como me decidí y en el invierno de ese año adquirí a mi amada hija, la bugui, mi bugui roja, que al secar sus flores caen al piso en tonos más bien violetas. Violeta es el nombre de mi sobrina y ahijada y entre el violeta y el lila, hay trecho muy corto por recorrer. Entonces la compré. Mala época por cierto porque a pesar de la sequia de ahora, en esos entonces finales de la década de los 90, en Santiago llovía mama mia y hacia un frio de la chingada. Entonces tuve que cuidarla como si fuera de oro, no trasplantarla todavía, para poder moverla cuando hacía más frio después de la lluvia al interior, a resguardo bajo un techo. Y fue en la primavera que tocó tierra para siempre jamás. Y cosa hermosa este 2018 mi hermosa bugui, literalmente mi hija, porque la amo tanto como si lo fuera, el orgullo se sale por mis mejillas, ha cumplido redondos 20 años. Y se ha transformado en la bugui más hermosa que la vista pueda alcanzar. Lluvia de hojas verdes y flores rojas. Borbotones como decía mi papá. Que desde el dormitorio de mi madre la miraba en primavera y verano gustosa, como a medida que el día avanzaba se llenaba de sol, de luz irradiándose hacia la galería.

Tanta alegría que nos ha traído este árbol, arbusto o como le quieran decir. Sus hermosas flores de color rojo, que al comenzar a caer y marchitarse, tornan a lila y una vez en el suelo se destiñen a sepia. Para mí es un árbol, porque crece y crece y sus ramas llenas de espinas, hojas verdes y florecitas, cubren su rededor, formando una hermosa sombra. Puesto en un rincón de mi patio, llenan de color y sombra durante el verano, este lugar, desde donde la mires, sus racimos de hojas y flores rojas llenan de luz todo a la vista.

Su historia.
Son enredaderas de porte arbustivo que miden de 1 hasta 12 m de altura, y que crecen en cualquier terreno. Se enredan en otras plantas usando sus afiladas púas que tienen la punta cubierta de una substancia cerosa negra.

Son plantas siempreverdes en las zonas lluviosas todo el año, o bien caducifolias en las de estación seca. Las hojas son alternas, simples y de forma ovalado-acuminada de 4-12 cm de largo y 2-6 de ancho. Las flores, hermafroditas, son axilares, conspicuas, tubulares, con 5-6 lóbulos cortos, generalmente blancas, organizadas en grupos de 3, cada una insertada en una brácteapersistente de aspecto papiráceo y habitualmente vivamente coloreada de blanco, amarillo, rosado, magenta, purpúreo, rojo, anaranjado…

El número de estambres varia de 5 a 10; con filamentos cortos y soldados en la base. El ovario es fusiforme, glabro o pubescente, con estilo lateral corto. El fruto es un aquenio pentámero estrecho, fusiforme o cilíndrico.

Datología
Qué: Abrazo de árbol: La Bugainvillea / Bugambilia.
*Quién: CRA, Amante fervorosa de los árboles.

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