Zoé: una historia de música y amor.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Hubo un tiempo en el que odiaba compartir, hablar, contar, suspirar, en público, sobre cualquier tema que proviniera de México. No es que lo haya superado totalmente, pero me di cuenta que en temas musicales, sobre todo, si me cierro como ostra, no podré a menos que viaje para mis tierras aztecas, saber, sumar, ampliar mis horizontes en esas lides.

Y en esta apertura generosa, es que les vengo a contar vida y obra, de una de las bandas mexicanas contemporáneas, por las cuales me sacaría un brazo, aunque mejor no, porque los necesito para abrazarlos y saludarlos: Zoé. Quienes casualmente mañana miércoles 14 de noviembre tocarán en Santiago de Chile, como única e inigualable ocasión, que ha sido titulada “Zoe Tour 2018”. Y la verdad me creo la muerte, la más afortunada del universo y desde hoy y hasta ese día no hablaré de otra cosa, que no sea de mi banda amada. Así que prepárense porque ustedes serén mis primeras víctimas, en versión lectores.

Mi historia con Zoé.

A la banda mexicana de pop, Zoé, la conozco desde sus soberanos inicios. Todo comenzó en 1998, cuando por motivos que no vienen al caso, me encontraba viviendo nuevamente en mi amado México y acababa de entrar a trabajar, de forma totalmente ilegal ya que solo tenía visa de turista, en el sello Culebra que dependía de BMG. En esos años, Culebra, era la casa B de un gran sello, la versión alternativa, ocupado en grabar a grupos, bandas como les dicen por allá, que alcanzaban notoriedad, pero en términos menos abundantes y rentables económicamente, como para que BMG el sello grande, firmara con ellos. Lo que sí sucedía con elementos como Ricky Martin y esas músicas desechables y masivas.

No todo era ilegal ¿eh? No es que haya entrado por la puerta trasera solo por mi linda cara. Entré porque como había trabajado de productora y periodista, para Santa Sabina (1997 – 1998), una banda de culto en México, había adquirido experiencia y sobre todo, tenía bastante conocimiento en materia de folk, pop y rock mexicano, más que mal es la música que alimenta mi espíritu y oídos. Y como Culebra se dedicaba justamente a elegir a aquellas bandas que a fines de los 90 se las conocía como “El Nuevo Rock Mexicano”, aunque incluyera pop. Dentro de esa clasificación, nacieron discos de grandes bandas aztecas como Caifanes, Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio, La Lupita, Fobia, La Barranca, Matatena, Salón Victoria, Panteón Rococó, después ampliaron a Café Tacuba, Julieta Venegas, etc.,

Y fue así como trabajando en Culebra, bajo las órdenes de Alejandro Haddad, mi querido y admirado jefe, pasábamos largas horas de nuestra jornada laboral, escuchando demos de bandas, como el single que da nombre al primer disco, de mis amados Zoé: “Asteroide”.

Para esos entonces, Zoé, era identificada como una banda tipo hippie, sesentera, enfatizando aquello de la paz, el amor y hacer la paz mientras hacemos el amor. Recuerdo que mi jefe, Alejandro, que es un sabiondo en música, comentó que sonaban como una banda de los sesenta, con mucho ácido en el cuerpo. Tuvieron que pasar muchos, muchos años, antes de llegar a entender a lo que se refería porque a pesar que en esos años tenía 32 añitos, era más Carmela que otro poco y en materia de ácidos solo conocía el acetilsalicílico. Pero como todo melómano siente una inclinación por enseñar, traspasar sus conocimientos a las ígnoras como yo, obviamente que al ver mi cara de “si tu lo dices”, me explicó con lujo de detalles a qué se refería.

A veces pienso que mucho de mi amor a por Zoé, se la debo en versión “honorifica”, a mi querido Alejandro Haddad. Porque desde 1998 en más, me las ingenié para seguir su huella. Ya fuere comprando sus CD, cada que volvía a México, husmeando en la web, bajando sus temas, etc. Hasta el día en que casi me caigo de poto, porque me enteré de casualidad que la Zoé, que nunca jamás habían pisado suelo chileno, daría un concierto en Club Chocolate. Esto fue el año 2o13 en la gira “Zoe”. También me sorprendió y chocó, descubrir que el lugar aquel de Bellavista, estaba hasta la madre de ciudadanes chilenes, que se sabían casi todas sus canciones y a esas casi todas, las corearon conmigo.

Porque la Zoé, desde que nació en 1998 hay que decir que ha viajado por el mundo entero. Los conocen en Europa, qué decir en USA, en América Latina en versión Argentina, Colombia y ahora sumaron Perú y Chile. Y en lo que esperaba sin saberlo, el arribo en 2003 de mis amados Zoé, tarareaba y canturreaba en la micro, en la ducha, en mis paseos por la ciudad y lugares extranjeros, el CD que tiernamente me compré en México, la última vez que estuve por allá, el disco titulosé Asteroide, como les comenté y de los temas ha destacar, todos, pero en versión minimalista me quedo con “Deja te conecto”, “Miel, Microscopio y Tarántula”.

Volviendo atrás.
Corría el año 2003 y Zoé la rompía brígido. De hecho tuve que esperar un rato para adquirir su segundo CD, el que no rallé de milagros porque lo escuché hasta casi dejarlo así: “Rocanlover”, logré dejar mareados a varies, cantándole, tarareando, silbando sus canciones: “Love, Solo, Tu, Veneno, Frio, Soñé”. De hecho, les contaré que en estricto rigor, éste es el disco por el que más conocen a Zoé en Chile.

Ya para el 2006, Zoé, era una banda consolidada en el campo del pop mexicano y a nivel Latinoamérica y Europa. Es por eso que cuando sacan el hit “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea”…. simplemente catapulta al cielo sin escalas. Con este disco entendí a mi amigo Haddad, cuando me dio la clase magistral sobre “por qué los temas de Zoé, sonaban al son del ácido”. No es que la probará ¿eh? Solo que de tanto escuchar uno hace relaciones, claro a menos que seas muy pendeje. Mi definición era “hippie, chascones, marihuana, paz and love”. De hecho sumé el término sicodélico, una vez que de tanto hacer escuchar este disco a unos amigos, uno me dijo “pero este disco es pura sicodelía”. Busqué el significado para entender la intención del comentario, descubriendo que sí el término les hacía justa, justicia.

De ese disco, de portada bastante peculiar, se desprenden temas como: “Vía Láctea2”, qué decir de mi amado “Vinyl”, “No me destruyas, Corazón Atómico, Nunca” (que se ha transformado en el nuevo tema otoño 2018).

Delirio por Zoé.
También en este delirio obsesivo por Zoé, comencé a buscar las letras para aprendérmelas más que de memoria y además, comprénderlas. Sé que a lo mejor es muy de cerca el comentario, pero encuentro que mis Zoé, tienen el plus que además de ser buenos músicos, sus letras casi todas de León Larregui, vocalista, siempre cuentan alguna historia, frases o estribillos que además de pegajosos como que repiquetean en el inconsciente. Aquello que se dice de canciones con contenido, no necesariamente político o el político que hubiera esperado. En alguna parte leí que su sicodelía se debía también a que en las letras, solían hablar de mundos paralelos, objetos, seres, que solo puedes entender o ver si estás un poco pasado en ácidos, porque las letras hablaban de marcianos, cosmos, vía láctea.

Sexo y Zoé.
También además de escuchar y ser su súper fan, he descubierto cosas, como por ejemplo el hecho no menor, que siempre me ha gustado, confieso que nunca se lo había dicho a nadie por pudor, pero como con los años uno pierde además de aquello, el pelo, la vergüenza y el pudor. Quizás salga alguien y contradiga lo que diré, me vale madres, se lo digo desde ya. El asunto es que, si alguien se da la molestia de hacer lo que yo, es decir, descifrar las letras, descubrirá que no estoy completamente perturbada. Porque la temática de muchas de las letras, canciones de La Zoé y qué decir los discos solistas que ha lanzado León Larregui, son completamente sexuales.

Por ejemplo, en éste disco que les acabo de comentar de La Zoé, tiene uno de mis temas preferidos, Vinil!, que es una oda al acto sexual. El vinyl, poéticamente dicho, es el momento en el que el señor se va, se viene, acaba y chorrea “gotas de vinylia”. Sumado a que la canción es la oda, de quien tuvo sexo la noche anterior, con una chica a quien recién conoció y quedó lo que le sigue a loco con ella. La letra no miente: “y aunque dijiste que era solo cosa de una noche, ya no me aguanto
por volverte a tener, en explosión, sin gravedad, gotas de vinyl, chorreando las nubes”. El o la que no entienda es porque es virgen jajaja.

Con el tema del primer disco, “Asteroides”, más explicito, como diría mi padre sería echarle agua: “Quiero volver, estuvo chido hacer el amor, en el asiento de atrás, alucinando mas cada vez. Y viajas sobre un asteroide, clavando tus espinas contra el orbita de un planeta alado”.

En el tema “Soñe”, la letra dice así: “Solo para revivir, derretirme una vez más, mirando tus ojos negros, tengo ganas de ser aire y me respires para siempre”.

En “Nada”…. “Revolver sexual para la ruleta rusa”.

En el tema “Labios rotos”: “Regalame tu corazón y déjame entrar a ese lugar, donde nacen las flores, donde nace el amor.

En el tema “No hay dolor” del álbum Repilectric: “Vamos a remover el velo tóxico, como si fuera el último día de nuestra vida, no hay dolor, vamos a levantar vamos a trasmutar, hacer el amor con el misterio, despertaré es solo un sueño”.

En “Babilonia” también de Repilectric: “Babilonia de mi pensamiento, simulacro de tu perversión, pantomina de una noche obscura, mermelada de tu ser, incrustada como piel”.

Y pues a mí me encanta, la verdad, tanto por el descubrimiento, como porque creo que sumando lo sicodélico, los ácidos, el amor y la paz, por tanto el hipismo, llegamos infaliblemente al amor, al sexo y a todo lo que puede surgir de mezclas tan sanas para la vida.

De discos.

Tras el resultado a por esta investigación exhaustiva sobre mis amados Zoé y el amor y el sexo en sus letras, prosigo con la historia musical de la banda.

Estamos asentados en 2006, la fama y fortuna ha dado qué hablar en Latinoamérica y Estados Unidos, para felicidad del grupo originario de Cuernavaca. Es por ello que durante dos años, estarán lanza que lanza CD pero de mix, de compilados, experimentos musicales y cosas así, nada de canciones nuevas, discos ídem, todo bien por ellos, pero una que no distingue timbre de guitarra, ansiosa esperaba y sentada también para no cansarme…. Mientras repiqueteaban los mismos sones al ritmo de: Grandes hits.

Hasta que llegó el año que vivimos en felicidad, al menos la que escribe, porque fue el momento del nacimiento de uno de mis discos consentidos, amados, ensoñados, aquello de la espera valió la pena: Repilectric 2008.

De Repilectric.
Este disco es cuento a parte en la historia de Zoé, para mí al menos y como soy la que escribe, tendrán que fumarse mi pequeña dictadura jajaja. Es que no siempre sucede que en forma total y absoluta, todos los temas, todos, todos, todos, en este caso los ocho que traía el disco te gustan. A mí, cada uno, en diversos momentos y por un tiempo muuuy largo, me gustaron en privado, a solas, con audífonos, en la ducha, en la calle, caminando, en la micro, mirando por la ventana.

Hasta el día de hoy, este disco posee mis grandes temas, comenzando por el que le da nombre al disco, reverencias van y vienen: “Reptilectric”, después sonaría para hacer aseo, dormir, viajar: “Nada2, qué decir de “Sombras”, “No hay dolor”. Con “Poli”, confieso que es el único tema que me gusta más o menos, pero en cambio aloca a mi sisterna Manucita. “Resiste”, me lo como completo, como también “Neandertal”.

Bueno, aquello que toda fans siente que tiene una conexión indescriptible con su banda, con sus ídolos, con su artista favorito. Aunque me creo especial, única e irrepetible, tuve esa caída y realmente algo me pasó que chiflé a más no poder con el tema número ocho del disco: “Fantasma”. Sería que casualmente y después díganme que no hay conexión, ese año murió mi padre y la letra de esta canción es como si la hubiera mandado hacer a pedido…. “Fantasma de mi corazón, humilde, tierno, justo y soñador, gracias por todos esos años, nunca te voy a olvidar. No hace falta ni ver una fotografía, te llevo en la sangre, vives en mi ser, tu espíritu está en las dunas del desierto bajo un cielo inmortal, te decimos adiós”.

Después de Repilectric, como que nuevamente quedaron varados, esta vez sí que los comprendí, porque ese disco había sido un torbellino maravilloso. Entonces sacaron “281107” que podríamos titular el tutti fruti mientras volvemos. Un cuánto hay de los grandes éxitos que la banda había sumado en los siete años de existencia discográfica y ocho, desde que tomaron sus instrumentos y comenzaron a sonar. En este CD encuentras: diez y seis canciones, pertenecientes a distintos momentos musicales, las más conocidas: Vinyl, Vía láctea, Solo, Frío, Tarántula, Miel, No me destruyas, Dead, Deja te conecto, Love y Soñé.


Los entendidos, dicen que si bien son los mismos temas, fueron pasados por el cedazo y limpiados, remasterizados, a saber, para mí todo suena igual, son temas conocidos, mis preferidos y eso sería todo.

Para el año siguiente continuaban en esto de la revisión antigua de los temas, sacando “Reptilectric Revisitado”, que como su nombre lo dice, es un álbum especial que la banda mexicana, abre al público ya que vienen versiones nuevas de canciones conocidas, por ejemplo: Nada (Sebastien Tellier Remix), Poli (Schneider TM), Sombras (Yamil Rezc), Luna (Natalia Lafourcade), Fantasma (Mad Professor), entre otros. Aquí evidentemente no puedo decir que se escuchaban igual, sobre todo mi amado tema, Luna, en el que mete la garganta Natalia Lafourcade y qué decir de Nada y Sebastien Tellier, que suena, en lo personal, como el culo. Pero…

Para el 2010 siguieron en las mismas, solo que se fueron a la madre patria y colonizadora, España, para sacar otro ejercicio musical, con temas antiguos, aullados por zezeos infinitos e infernales. Por ejemplo Enrique Bumbury, que canta mi tema adorado “Nada” y ahí uno entiende por qué en el Unplugged, lo invitan para hacer el dúo. Y fue tal el romance, como le dice León Larregui “momento mágico” que vivió en España y qué decir con Bumbury, que se llama “me invito a unas fiestas que pa qué te cuento”. Entonces soldaron otro disco que titularon “01-10” donde reiteran la colaboración con Bumbury, suman a Vetusta Morla, a un tal o tala Dorian, no sé si Grey y fíjense el detallito malinchista, sólo fue lanzado en España. Y que se le atribuye el privilegio de ser un especie de homenaje por los diez años de la banda. Me cagó en la hostia, porque es imposible encontrarlo.

Para estos entonces llegó el bicentenario a América Latina y entre ellos a México. Entonces Peña Nieto, el entonces Presidente del país azteca, que estaba casi recién elegido y comenzando a matar y hacer cosas malas, decidió hacer un fiestón de aquellos por los 200 años, aunque no estaba seguro de quién los cumplía. Entonces arma tremenda fiesta por y despilfarra un fajón de billetes, entre ellos para contratar a La Zoé, entre otras bandas, para cantar a todo pulmón en el Angel de la Independencia.

Después de esa caída libre, que intentarán superar, hablando en cuanto concierto presenten, sobre la situación política que se vive en México, dando misa poco menos sobre la inseguridad y que todos somos nacos, cabrones y mexicanos y que si es así, que aparezcan con vida los 43. Entonces recuperamos un poco el aliento porque pensábamos que se habían vendido y barato.

Pero no sacaban ni medio disco, nada de canciones nuevas, oyeee y pues todas son maravillosas y las escuchamos a cada rato, pero el público pide más. Pues a León Larregui y Zoe, le valían madres las solicitudes de su público, pero para aclamar las fieras, nos agasajo pero en la mas echando por la ventana a la casa y a nosotros dentro, para el año 2011 con el Unplugged, que como ya eran mega conocidos, viajó y viajó por Estados Unidos y toda, todita, Latinoamérica.

A Chile no llegó pucha caí, pero sí en versión no tan Unplugged, pero sí cantando todas las canciones antiguas, como ya les conté, una noche de invierno en el año del 2013, en la gira Zoé y con el logo de una jaula de pájaro, llegaron al Club Chocolate en el Barrio Bellavista.

El Club Chocolate, es un lugar pequeño, seguramente porque pensaron que no llenarían tanto. Tampoco había vía de escape y mientras tarareaba casi histérica, pensé varias veces en Cromañón, Argentina y tuve miedo por instantes. No había bengalas, pero estábamos hasta la madre y los tumultos nunca han sido mi placer.

De Unplugged.
Pero no nos adelantemos, porque el Unplugged del 2011, fue el suceso entre sucesos. O eso es lo que MTV quiso hacernos creer, porque la verdad, la Zoe que son unos adelantados, hacía rato ya que venían haciendo conciertos en versión acústica. Y es que es tan re lindo, cuando una banda ruidosa, apaga las luces, desconecta los instrumentos eléctricos, aunque es un poquito mentira que se desconectan, pero mucho más que en vivo al menos.

El asunto es que en versión “acústico”, también suenan re chulo, mi alma. Además que podías gozar dúos como “Dead” con mi amado Adrián Dargelos, “Nada” con Bumbury. La siempre constante vocalista de la banda, hola caballitos de mar!, pero dicho en inglés que no me sale significa algo como “Hello Seahorse!”, que hizo los coros en este acústico, que la verdad hay que decir, que le sale bien lindo cuando canta con Leoncito, León, mi tema “Luna”.

Tons sucede que Unplugged 2011, de Zoe desenchufada, sumó los siguientes archi conocidos temas, pero con transformaciones musicales, bien poca madre, diría una fresona chilanga, sumado a los arreglos y compañía de Chetes y tantos otros más.

Los temas elegidos son: Sombras, Soñé, Últimos días, No me destruyas, Labios Rotos, Dead, Veneno, Paula, Infinito, Vía Láctea, Poli y Luna.

Supuesta disolución.

Después para el año 2012, anduvo hablándose de ruptura, que ahí la vemos, lavemos ropa usada, porque León Larregui sacaba disco solista, “Soltis”, del que se desprende uno de sus temas más lindos: Brillas. Pero no había tan disolución, solamente quisieron experimentar por separado un rato, aunque bien poco se distanciaron ya que para los conciertos del disco solista, los músicos que lo acompañaban eran los mismos de siempre. Y hay que decir, sin ser injusta musicalmente, sobre todo yo que no distingo timbre de trompeta, que Zoe o León, en materias de voz, letra y por tal canciones, es y será siempre Larregui ¿Qué no? y es que finalmente lo que a uno le queda, más allá de los sones musicales, son las canciones y en voz retumba en la nostalgia auditiva, siempre por siempre León, aquel que tildaron con justa razón de sicodélico, acido- aspirina, lisérgico y hippie.

Me pasó que me encantó este disco solista, me costó entender aquello de “su trabajo personal”, porque sin ofender a nadie, para mí era igual a los otros. Variaba aquello del productor musical y por tal el estilo, que en esta ocasión, Larregui, lo hizo con Adrián Jodorowsky, quién andaba vagando por Ciudad de México y pues así suceden las cosas.

Para el año siguiente, que además en invierno vinieron a Chile promocionando otro disco, lanzaron nuevamente como La Zoé, “Prográmaton”, que viene a ser el quinto álbum de estudio de la banda y lo produjo Phil Vinall, que sepa su abuelita quién será.

De ese disco se desprenden los temas: 10 A.M., Cámara lenta, Dos Mil Trece, Fin De Semana, Arrullo De Estrellas, Ciudades Invisibles, Panoramas, Game Over Shanghai.

Y para la actualidad pues vino a Lolapeluza, no pude asistir por aquello de las entradas CARISIMAS, lo vi por el cable y entre canción y canción, contó que venía nuevamente en septiembre y como lo dijo en versión masiva, me dije pues ya que vienen, hablemos de ellos, pa que se replete el lugar donde se realice el concierto y coreen a coro bien coreado, todos, toditos los temas de la banda mexicana más chingona pues.

Nos vemos mañana!!!

Datología
Qué: Comentario musical “Zoe, una historia de música y amor”.
*Quién: Colomba Orrego Sánchez, periodista y transcriptora.

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