Abrazo de árbol: Citrus o limón.

* Por CRA.

Es la historia de un amor / Como no hay otro igual / Que me hizo comprender
Todo el bien, todo el mal / Que le dio luz a mi vida / Apagándola después
Hay que vida tan obscura / Sin tu amor no viviré…


A lo largo de lo que llevo de vida, un árbol de limón siempre ha estado en mi camino. Dicen que es buen augurio, por dentro de los hitos que debes realizar para decir que tuviste una gran vida, están plantar un árbol, tener una casa y un perro. En mi caso, cambié el perro por el gato, la casa es de mis hermanas y mía y en materias arbóreas sumo limón, bugambilia y flor de la pluma.

Si bien los limones de mi vida, no los he plantado, sino que más bien me los he encontrado, no por ello han sido pasados a llevar, sino todo el contrario. Creo que no hay cosa más maravillosa que tener un árbol en la casa y si da frutos, flores qué mejor.

Entonces como les contaba, de los limoneros de mi vida, el primero, fue el que teníamos en la casa que habitamos durante 12 años en Guadalajara, Jalisco, México, desde 1975 cuando llegamos. Era un árbol mayor,  había sido plantado en uno de los patios interiores de la casa y cual maceta, le habían dejado un espacio cuadrado por donde extender sus raíces y extenderse al cielo. Ya que el resto del patio había sido enbaldosado en color rojo. Como si fuera hoy, recuerdo las épocas en que sus hojas verdes quedaban tapadas por las flores de azahar y ese exquisito aroma, que tan feliz hacía a las abejitas. Y también recuerdo haber utilizado sus frutos para aliñar ensaladas o bien, comerlo con sal y chile, una costumbre arraigada en ese país.

Después vendría el limonero de la casa de mis abuelos paternos, aquí en Santiago de Chile, en la casa donde llegamos a vivir el año 1987. En este caso, el limonero era más viejo y nadie lo tenía en demasiada estima, por lo que estaba arrinconado y olvidado. Pero mi hermana Manuela y yo lo  identificamos al tiro y cada que el antojo por mezclarlo con sal y aji, atacaba, ahí estaba él para satisfacernos.


Y finalmente, el árbol de limón, que nos ha acompañado ya por más de 20 años, que está al centro de nuestro pequeño, pero no por ello menos hermoso, patio de la casa. Tiene una forma particular, ya que dos de sus ramas fuertes y llenas de otras con más y más hojas, tendió a inclinarse hacia el ventanal de la casa, mientras una tercera parte, casualmente la que trasciende desde las profundidades de la tierra, emergió erguida hacia el cielo. Dando un aspecto de mano aunque sea de tres dedos (la foto anterior lo muestra). Un hermoso árbol que nos ha dado muchos frutos, en variadas épocas del año, aquello de no haber tenido que ir nunca a comprar al supermercado o a la feria.

Es un árbol más que querido en mi familia y si tuviéramos que ponerlo en términos de “utilidad”, hay que decir que vaya, vaya, que nos la ha dado. Además de su belleza particular, por lo que les conté de sus tres sinuosas ramas, del aroma de sus flores, de la sabrosura y jugosidad de sus frutos. Hace un tiempo atrás nos enteramos que la preciosura debe tener al menos, unos 100 años. Honores y agradecimientos le hacemos cada que al madrugar lo primero que uno ve es a él.


Su historia.
Es un árbol perenne, a menudo espinoso, que puede alcanzar los 4m de altura, con copa abierta muy ramificada. Sus hojas son alternas, simples, coriáceas, con limbo elíptico de margen más o menos serrado, glanduloso, de color verde mate lustroso de unos 5–10 cm de largo y con peciolo cilíndrico articulado.

Las flores, comúnmente llamadas (al igual que las del naranjo, azahares o flores de azahar, son solitarias o se organizan en pares o cortas inflorescencias corimbosas axilares. El cáliz tiene 4-7 – generalmente 5- sépalos de forma triangular soldados entre sí y la corola está formada por igual número de pétalos, libres, elípticos alargados, espesos, externamente glandulosos, blancos teñidos de rosa o violáceo en el envés.

El androceo está formado por numerosos estambres (20–100) y el gineceo presenta un ovario inferior con estilo grueso terminado por un estigmamazudo más o menos lobulado. Dicho ovario deriva en un fruto bacciforme en hesperidio con hasta 18 lóculos (gajos).


Sus semillas, que pueden faltar por partenocarpia, son de forma más o menos ovoide, blanquecinas/amarillentas, centimétricas, irregularmente y longitudinalmente surcadas.

De orígenes.

El limón es originario de Asia (Assam, región en el nordeste de India, norte de Birmania y China,5 y fue desconocido por griegos y romanos, siendo mencionado por primera vez en el libro sobre agricultura Nabathae hacia el siglo III o IV. Su cultivo no fue desarrollado en occidente hasta después de la conquista árabe de España, extendiéndose entonces por todo el litoral mediterráneo donde se cultiva profusamente, debido a la benignidad del clima, para consumo interno y de exportación.

Así que ya sabe, si es de las o los o les, afortunades, que tiene un árbol de limón en su casa, mírelo más seguido, observe sus ramas, las hojas verdes, las rojizas por nacer, olorocee sus flores aromáticas y disfrute la suerte de tener este jugoso árbol, a veces ornamental, en escala de valores de gran utilidad y por sobre todo…. árbol.

Datología

Qué: Abrazo de árbol: citrus o limón.

* Quién: CRA, amante de los árboles.

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