Comentario de cine: “El doble amante” – Francois Ozon.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Antes de hablar de la película, tengo que empezar por el director, Francois Ozon. Desde que lo descubrí años atrás en la cinta “Gotas que caen sobre rocas calientes”, supe que estaba ante un cineasta particular. Sin querer ser prejuiciosa, ni cosa por el estilo, tiendo a creer que Ozon es gay. No es un comentario adjetivante de bueno o malo, sino más bien que después de pensarlo muy bien, siento que tiene aquella dualidad entre la mirada masculina de la mujer y del sexo y la femenina que también mira y observa al hombre, a la mujer y a los dos, tres, todos teniendo sexo, la siento más homosexual que hetero y si quieren comerme viva, aquí estoy.

Si nos trasladamos a “El doble amante o L’amant doublé”, les contaré que los primeros diez segundos de la historia, suceden en la vagina de nuestra protagonista, Chloé. Al principio no te das cuenta, simplemente es la imagen de una profundidad circular que late o se ensancha y angosta… después vendrán las conclusiones cuando sale de aquella cavidad profunda, el adminículo metálico tan conocido por nosotras, que es utilizado en las sesiones cuando vamos al ginecólogo.

Creo que la observación tan profunda a la vagina, es algo masculino, serán sus ganas de volver al origen, digo yo. Como bien dice Ozon, fue la manera que encontró para advertirle al espectador de ¿Qué iría la cosa? Por aquello de públicos nuevos en el séptimo arte de Francois, que tras ver esa escena prefiere salir de la sala. Porque en cambio, para quienes ya conocemos de sus peculiaridades y en vez de sentir aversión, más bien las toman como aprendizajes, como la tía de una amiga a quien le encanta el cine erótico o sexual, ya que a través de ellas aprende sobre posturas, gemidos, provocaciones, insinuaciones, diversas para practicar después.

Es que a Francois Ozon, le gusta perturbar, alarmar y/o excitar a sus espectadores. De hecho cuando vi “Gotas que caen sobre rocas calientes”, en el mítico cine arte Normandie, una pareja hombre – mujer, que me acompañaban en la sala, rauda y escandalizadamente salieron echando sapos y culebras, diciendo que la película era indecente. Allá ellos y sus cabecitas estrechas.

Me encanta el ojo de Ozon, me encantan sus películas, las bandas sonoras. Considero que es de esos cineastas, meticulosos casi obsesivos, que uno en versión espectador, obsesiones aparte, las goza con ensoñación.

En las peculiaridades de su estilo de cine, gusta de los seres humanos hermosos, hombres y mujeres, también gusta de la belleza que no es definible dígase lo andrógino. Sus personajes son seres humanes, de bellezas enceguecedoras. Gusta de mujeres sin curvas, nada de tetas, pero eso sí harto trasero, poto, nalgas, como las conozcan. También tiene una inclinación particular, por las divas del cine de antaño, sean estas francesas, inglesas, como Charlotte Rampling, Catherine Denueve, Jacqueline Bisset y aunque en menor escala, ocurre lo mismo con el género masculino. Y dirán que soy sita jucios, pero esta pasión por las señoronas, famosas, con historia y trayectoria, es una característica que encanta a los gays, tengo un amigo cineasta chileno, que también siente placer a por las señoronas del cine chileno.

Algunas películas de Francoise Ozon.
Si hablamos de las cintas de este señor francés que tanta alegrías me ha dado, puedo contarles así en versión título: Frantz (2016); Dans la maison  (2012); Mujeres al poder (2010); Un lever de rideau (2006); Le temps qui reste (2005); 5×2 (2004); La piscina (2003); 8 mujeres (2002); Gotas que caen sobre rocas calientes y Bajo la arena (2000)  y Les amants criminels (1999).

Y en cada una de ellas, están esos detalles que les conté, mujeres hermosas, hombres también, bandas sonoras inolvidables…. sino pídanme que les tararee “La piscina” o la de “Dans la maison”, qué decir la coreografía y canturreos en “8 mujeres”. Generalmente retrata un mundo francés o europeo ABC1, no sé si será que para él no existe otro, o pertenece a ese. Porque las problemáticas humanas, suceden en unas casas, departamentos, quintas, mansiones impresionantes, de verdores rodeándolas, mullidos y bien podados árboles, praderas amarillas o verdes dependiendo la temporada, pastos, aguas en piscinas, lagunas, mar. Y si a eso le sumamos muy buenas historias, obviamente bien retorcidas, nunca descabelladas, os juro que no les quedará pedazo del cuerpo que no se erice, entumezca o sude.

De Francois Ozon.
Como el “enfant terrible” se le conoce en su natal Francia. También ha sido catalogado como un hombre sexy e hiperactivo, en lo primero no concuerdo tanto, en lo segundo pues si lo dicen por lo minucioso y obsesivo de sus películas, estoy que choco los cinco dedos con él. Final de cuentas, el creador de 18 películas, 16 cortos y tres documentales en 25 años de carrera.

En la manía de los críticos de cine por encasillarlo en algún nicho, se ha dicho que sus cintas poseen un humor ingenioso y satírico, un peculiar punto de vista sobre la sexualidad humana y muy fijado el lente sobre la belleza de las y los seres humanos. Estas características le han otorgado el apellido de el “Almodóvar” francés (brincos diera Pedro), el Vardá masculino y el Chaplin de la no comedia. Plop!

Del amante doble.
Entrando en la materia que nos convoca, es decir, “El amante doble”, la historia está centrada en Chloé (Marine Vacth), una chica perturbada sicológicamente, quién de tantas sesiones con el terapeuta, inicia una relación con su él (Jérémie Renier). Cuando se mudan a vivir juntos, la joven descubre un secreto de su pareja, con el que se obsesiona: su hermano gemelo.

Cuando se terminó la cinta, descubrí que está basada en una novela de Joyce Carol Oates, lo que hizo sosegar mi lengua viperina, que iba tras los huesos de Ozon, porque desde que surgió lo del gemelo, me olió mucho a otra cinta pero inglesa que recurría a ese elemento para dar acción al lente. Pero más allá de alcances o no, que ya les contaré, hay que decir que Francoise, supo una vez más manejar la historia, de tal forma de transformarla en un thriller sicológico, drama y sorpresas, impresionante.

Es que Ozon, en una entrevista que le leí, cuenta que fue la historia de los gemelos lo que lo motivó a hacerla, llevado un poco por las leyendas urbanas sobre el supuesto canibalismo entre embriones humanos, donde el victorioso es el que  nace, o la gloria la reparten entre dos hermanos idénticos y distintos.

Ozon: “Investigué mucho en el mundo de los gemelos, y leí sobre lo de los embriones que se comen a otros durante el embarazo. Me sorprendió tanto que decidí incluirlo en la trama, porque habla de nuestro lado más monstruoso. Es fascinante que la naturaleza y el hombre sean más horrendos de lo que imaginamos en el arte” ¿Qué tal?

Juro que con este dato no les estoy contando nada que arruine la trama, menos el final. Podríamos decir que se trata de un dato no menor, que nos dará de comer en materias del thriller, pero nada que menoscabe la intriga, ni el amor, ni nada.

Como les comenté, la trama gemelos me recordó otra cinta, inglesa, retorcida también pero malasa. Protagonizada por Jeremy Irons, que se llamó “Dead rangers o Gemelos o Mortalmente parecidos”, extrañamente por lo mala que resultó estaba dirigida por otro rey en materias de resaltar lo que mantenemos calladito, David Cronenberg. En la de David, la trama es un soberano y descarnado trío entre los hermanos y la novia de uno de ellos, con la finalidad de embarazarla, cual mascota, por los dos. Una porquería.

En cambio en versión “El doble amante”, olvidamos esa otra semejanza y nos entregamos apasionados. No existirá un instante en que Ozon, no esté provocando al espectador con suspenso, escenas más que eróticas, lugares hermosos de París.

Que ego el comentario que haré, pero descubrí que me separa de Ozon, un año de diferencia etaria y dirán ¿a quién le importa? Pues a mi jajaja porque si bien tampoco soy ni me considero, hasta el momento, lesbiana, no puedo negar que me encanta de sobremanera la belleza de los cuerpos  humanos que desfilan por la pantalla. Sean estos hombres y mujeres. A quienes miro porque para eso tengo ojos y con gran placer, lo confieso, las escenas de sexo con algo de historia obviamente, no las porno que son tan obvias y groseras. Y entre que las miro curiosa, entre que para aprender, entre que seré medio voyerista, degenerada, no lo sé o todo se deberá a que vi demasiado niña (11 años), El Toro Salvaje y quizás quedé un poco cuchufleta jajaja. Y hay que decir que en todas estas materias, que algunos llaman perversas, Ozon, nos da de comer como si nos quisiera de verdad.

Creo que “El amante doble”, de las cintas de Francois es la más sicológica, perturbadora. La que está constantemente jugando con el espectador, porque cuando creemos que hemos agarrado la hebra ésta nos llevara a descubrir un nuevo elemento, en otras estarás creyendo que ya lo entendiste y venga chapuzón de agua fría porque naranjas. Entonces quedarás ante los ojos de Ozon, como la más o el más perverso y mal pensado jajaja.

Y como la libertad es libre, también encontré detalles, personajes, características, que me recordaron a otras cintas, aquello que se conoce como homenajes o alcances cinéfilos. Como por ejemplo, el edificio donde vive la pareja, los pasillos con las puertas de los departamentos, el empapelado de los muros, el brillo de la madera del piso, me recordó mucho al de “El bebé de Rosmary” de Polanski. Qué decir de la vecina de Chloé, una mujer adulta, que vive sola porque su hija está internada en una clínica, es idéntica a una de las señoras que tan “amablemente”, visitan a Mia Farrow en la cinta. Los corredores de cada piso donde están los departamentos, también me recordó aquellas sugerentes escenas en “El resplandor”, niños en triciclo, las hermanitas mellizas, etc., como que quedé marcando ocupado con los espacios angostos, de pasillos largos, murallas y puertas.

Y en medio de toda esta atmósfera sicoanalítica, de personas no necesariamente locas, sino más bien perturbadas, la cuidadosa y sugestiva banda sonora. Gloria a Ozon por sus músicas, genio te amo.

De los actores.

A Chloé (Marine Vacth), confieso que nunca la había visto en cinta alguna, será porque Ozon la descubrió en “Joven y bella” y yo no la he visto. Hay que decir que es hermosa, súper andrógina, le hace juego el corte de pelo corto, la estampa de extrema delgadez, el rostro y expresión corporal, que va avisándote que es la de una mujer algo perturbada o quizás en buen chileno, histérica o neurótica o todos los antes descritos. Sin querer ser discriminadora, mi padre diría “una francesa de tomo y lomo” jajaja. A mi me pareció de esas personas, hombres o mujeres, que necesitan problemas a su alrededor para salir adelante, quejarse un poco, intentar tener una vida feliz. Pero evidentemente es una fantasía porque desconocen el significado de vida plena, simple, pacifica. Van por la vida en busca de sobresaltos. Y aquí me hundo o agarran el hilo de las ironías, también tiene cara de necesitada no tan solo del diván, sino también demostrar lo buena que es en las cuatro perillas jajaja.

Del actor que interpreta a su pareja, Jérémie Rénier, por si su nombre no lo asocian a nada, pero su cara les suena, les contaré que es el actor fetiche de los hermanos Dardenne. De hecho la primera película en que lo vi, fue “El silencio de Lorna”, después en “El chico de la bicicleta”. En materias de Francoise Ozon, ha trabajado en “Mujeres al poder”, “Amantes criminales” y en ninguna de las dos, me di cuenta que era él. También tiene una participación no menor en “Elefante Blanco” de Trapero y tampoco lo reconocí, es que ese día andaba con la caña jajaja. En cambio sí me acuerdo de él en “Las horas del verano”, “Expiación, deseo y pecado”. Creo que su pequeño tamaño, sumado a que si le desdibujas la cara de Axolote que tiene, puedes disfrazarlo y no reconocerlo.

Como les conté, Ozon, siente admiración por las antiguas lumbreras del cine. En este caso la actriz añeja que invitó fue nada menos que la británica, Jacqueline Bisset, que si usted lector tiene menos de 25 años, lo más seguro es que no me este leyendo, si tiene más sabrá que ella, ella la más bella hizo fama y fortuna con cintas tan inolvidables, además de algunos churros como: La noche americana, 1972, Francois Truffaut; La ceremonia, 1995, Claude Chabrol; Clase, 1983.

En lo personal confieso que primero la ví en “Class”, donde salían mis amores ochenteros Rob Lowe y Andrew McCarthy, donde interpretaba a la mamá de Lowe, mujer sensual y de gran corazón que ayuda en su primera vez al mejor amigo del hijo, mi ensoñado McCarthy. Después de la mano de papá, sería ilustrada y casi quedada dormida con “La noche americana”. Mi padre decía que Bisset, era una mujer muy hermosa, con ojos de piscina, es decir, pánfila en la expresión corpórea interna. El descubrimiento fue verla en “La ceremonia”, de Chabrol.

Así que ya sabe, si después de tanto bla, bla, les interesa revisar la cartelera no deje de ir a ver “El doble amante”, se llevará más que una alegría. Y si le toca verla en una sala inmensa como  me pasó a mi y además vacía, vaya con el pololo o la polola y practique algunas posturas y así la estadía será aún más placentera.
Salutes!!

Datología
Qué: Comentario de cine “El amante doble” Francois Ozon.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez, periodista, transcriptora.
Dónde: Cineplanet.
Estacionamientos: Sí.

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