Sección abrazo de árbol: El ombú.

* Por CRA.

El Ombú es realmente el árbol ideal para cualquier novela de fantasías, mitologías e historias en las que el hábitat sea éste inmenso árbol, porque su apariencia semeja la de un gran elefante echado, tiene una parsimonia, una paz externa que llama a acurrucarse entre sus raíces, entre los agujeros que esas extensiones de raíces sobre suelo, van formando o sino también sobre sus ramas, de no mucha altura, para dormir como un koala. Dormir plácidamente protegido del sol gracias a sus acolchadas y frondosas hojas verdes.

Recuerdo que con el Ombú me paso que lo reconocí en las calles de Santiago, especialmente en Providencia con Antonio Bellet, unos árboles inmensos pero de raíces estrechas o cortadas o seccionadas impidiendo su libre crecimiento.


Después viaje a Buenos Aires y en la Recoleta, fue que descubrí la maravilla de la libertad, de dejar que cada uno de estos hermosos elefantes dormidos, pudieran crecer a merced de sus deseos a sus anchas, ocupando todo el espacio que se les antoje. Así es como uno puede pasearse por entre medio de las raíces, de las enormes pero chatas ramas o escalar las que son más altas. Posee por su característica particular de ser alto pero ancho, una agradable sombra.
Es lo más este preciosuro!!

Datos científicos.
Planta gigante de porte arbóreo, que alcanza los 15 m de altura y los 20 m de diámetro de copa. El “tronco” está muy desarrollado y forma una especie de pedestal junto con las prominentes raíces. Corteza parda clara, ligeramente rugosa. Follaje caduco. Hojas generalmente grandes, en especial si crece a la sombra, con pecíolo rosado. Frutos en racimos colgantes, pardo claros a la madurez. Dioico. Copa globosa.

Hábitat.
Selva misionera, quebrachales de quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae Engler), bosque xerófilo de tala (Celtis tala Gill. ex Planchon), etc.

Distribución geográfica.
Sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y noreste de Argentina. En Argentina crece en Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, norte de Santa Fé y Buenos Aires, donde se extiende por el bosque xerófilo de talas hasta el partido de Magdalena, en las cercanías de Verónica.
Se sabe que comenzó a ser plantado hacia mediados del siglo XVIII, ya que ante ese “mar de pastos” servía presumiblemente como punto de referencia en la monótona inmensidad de la llanura, y también como mojón y lugar de descanso. El ombú se convertiría en un hito para los viajeros de la planicie.

De usos.
Ornamental. Sombra. Usado en medicina popular como emético, fuertemente purgante, febrífugo, astringente, antiséptico y vulnerario de uso externo. Es rico en oxalato de Calcio, presente en toda la planta, pero especialmente en las raíces. La corteza de la raíz contiene un alcaloide: la fitolaccina (Domínguez, 1928). También es rico en saponinas y potasa, razón por la cual sus cenizas se mezclaban con el sebo y se obtenía el jabón casero en la época colonial. Las hojas se usan para lavar.

De maderas.
La “madera” (que en realidad no lo es) semeja al hojaldre y está formada por capas alternadas de material leñoso y no leñoso, ya que presenta crecimiento secundario anormal. Peso esp. 0,374 kg/dm3.
Se reproduce por semillas en tierra de mantillo, protegidas del sol. Se puede multiplicar fácilmente por estacas. Crecimiento rápido.

Datología
Qué: Sección abrazo de árbol: El ombú.
*Quién: CRA, una amante fervorosa de los árboles.

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