Sección Abrazo de árbol: El Plátano oriental.

* Por CRA.

Las palma de la mano, debería ser el verdadero o nuevo nombre del “Plátano Oriental”. Un árbol que no es originario de Chile, porque en otros sectores del mundo, su piel aquí café castaña, va mutando más cual piel de serpiente, en tonos verdes, amarillos, musgosos. Y esto solo puede suceder si perteneces a regiones donde llueve en invierno o verano….. como el país vecino tras la cordillera, que también tiene por costumbre, adornar sus calles y avenidas, con ellos.

La palma de la mano, una  grande, inmensa, como haciendo el gesto de “araña piraña”, de más de cinco dedos, a veces de cuatro, una especie arbórea hermosa.

El plátano oriental, que tan mala fama ha adquirido, porque dicen que provoca alergías cuando en realidad no es que las provoque en el sentido que mientras unos dan frutas, éste da alergías no. Si sus frutos, aquellos cascabeles verdes, fueran cortados en verano, para el invierno no habrían secado o muerto y con la ayuda del viento, no podrían viajar, volar dispersándose en el aire o descendiendo hasta el piso (más que nada en Santiago que no barren muy seguido las calles) , esperando un nuevo verano para levantar el vuelo y llegar hasta las narices de los mortales.

Y sin embargo pese a todos los peros, el Plátano Oriental, tiene bondades sobre todo en la época estival. Cuando gracias a su frondosidad de ramas y hojas, resguarda a perritos, pájaros y personas de las inclemencias de los rayos del sol. El grosor de su tronco también permite abrazarlo o al menos, intentarlo.

Plantados generalmente en avenidas, acomodados cuales soldaditos no de plomo, sino que de café castaño, aquella necedad después de un tiempo y respirando hondo, buscando lo bueno en alguna parte, termina siendo – en perspectiva-,  la panorámica de un espectáculo por lo más poético. Ya que sus ramas y tronco, al crecer, pareciera que se acomodaran de manera que cada uno quede unos milímetros más alejado del otro y el otro del siguiente y el que sigue del otro y del siguiente y así, cada ejemplar de plátano oriental, puede vivir su minuto o hasta una vida de fama, al destacar de frente, costado y más que nada en perspectiva, en relación al de junto.

Y en materia de bellezas, estás también siguen en invierno, cuando ya sin hojas, van sobresaliendo sus huesudos dedos – ramas, formando esas amplias palmas de manos, donde también destacan sus tonos café más grises que castaños de esa piel tan particular que tienen, que si caminas cerca y estás mirándolos, querrás tentar esa textura, descubrir si es tersa o más reseca que no sé qué y de hacerlo, más de una sorpresa podrás llevarte.

De hojas.

Las hojas de los plátanos orientales, dan señales que no pertenecen a estas tierras, más cercanas a la del escudo de la bandera de Canadá, dígase el maple, también de tres puntas, solo que cada una de ellas, a su vez, tiene otras más. Puedes encontrar hojas recién nacidas que el viento o la inclemencia la arrojo de su rama y cayó al suelo. También las hay en medianas, grandes y las súper, enormes, mega gigantes. Éstas solo en los plátanos orientales que bordean casi los cien años. En mi comuna, Providencia, si caminas por Miguel Claro, desde calle Puyehue hasta Santa Isabel podrás encontrar estas hojas de gran tamaño que menciono, así como también si recorres Pedro de Valdivia, desde Nueva Providencia hasta Sucre.

En lo personal me encanta, encuentro que estéticamente le otorga más belleza de la que merecemos. La forma de sus ramas que semejan la palma de una mano semi extendida, ya les comenté, un poco haciendo el “araña piraña” o en buen chileno “huevon al mango”, son poéticas sobre todo si las miras en perspectiva, ordenados uno delante del otro, del otro, del otro y así hasta llegar a la siguiente cuadra.

Y en este invierno 2018, en la última lluvia que cayó sobre la capital, les contaré que Miguel Claro y Pedro de Valdivia, alfombraron en tonos café, verdes, amarillos, sus veredas, porque por más que los vecinos salíamos a  barrer y barrer, acumular, llenar bolsas negras, las enormes hojas seguían cayendo y cubriendo las veredas. Para la tierra será beneficioso porque de hojas serás y más sana estarás. Para los que no miran más allá de sus narices !cuidado! sacarse la miércale está a un paso, pero aún desde el suelo, después de la caída, observar la alfombra invernal de plátanos orientales, no deja de ser un espectáculo que hay que agradecer.

De orígenes.
Nombre científico o latino: Plátanos orientales L.
Nombre común o vulgar: Plátano de Oriente, Plátano oriental.
Familia: Platanácea.
Procedencia: Europa zona sudeste y Asia occidental. Árbol de sombra para grandes espacios debido a su tamaño. Crecimiento rápido.
Hojas: Simples, alternas y grandes, hasta 25 cm. simples con 5 lóbulos o más dentados.
Flores femeninas con perianto doble, sepaloideo, con 3-9 carpelos libres.

De Plátanos orientales.
Generalmente se ve en calles y parques como árbol de alineación. Es adaptable a climas marítimos, tiene gran resistencia a todo tipo de ambientes, incluso los contaminados. Acepta cualquier tipo de suelo con riegos normales, responde muy bien a la poda. Sus semillas peludas podrían dejar de causar irritaciones a los ojos y cuello a ciertas personas.

Es un hermoso árbol de gran altura, con su tronco que no deja de mutar de corteza durante el año, a veces los vemos completamente de color blanco invierno como si fueran las tiernas y gráciles piernecillas de un elefante, después vuelven a su color habitual que es entre café y entre manchado blanco invierno. En otoño – invierno quedan totalmente desprovistos de hojas, mas no así de sus semillas que ya no son peludas sino más bien solidas y lisas.


Cuando comienzan a surgir sus primeras hojas, el plátano oriental se cubre de verde, de enormes y bellas hojas verdes que en otoño cubrirán cual alfombra las veredas y pastos.

Estoy convencida que el Plátano Oriental, es un árbol hermoso al que no se le han hecho todos los honores que merece!

Datología
Qué: Sección Abrazo de árbol: El Plátano oriental.
CRA, una fervorosa amante de los árboles.

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