Charles Bukowski contra el mundo. La senda del perdedor, 1982.-

* Por Cristián Canales Moreno.

Hemingway decía que la prosa era arquitectura y no decoración de interiores. Para el Nobel los buenos libros son más ciertos que si hubiesen sucedido de verdad, y tienen que provocar que una vez que los termines, sientas que todo te sucedió y después que todo te pertenece: lo bueno, lo malo, el éxtasis, el remordimiento, el dolor…para él las palabras tenían que ser martillazos. Si esta metáfora sobre la edificación narrativa está en lo correcto, “La Senda del perdedor” es una verdadera obra de demolición.

Retrato zafio, fiero, crudo. Contundente como un knockout, nos muestra el lado “B” del sueño americano, una visión desde el punto de vista de los “humillados y ofendidos” de los que hablaba Dostoyevski, en que el peso de la historia lo llevan los que nunca nada han elegido. Henry Chinaski – alter ego literario de Bukowski – protagonista central e indiscutible de la acción, rememora sus penosos años de infancia, adolescencia y juventud en medio de padres abusadores y madres pasivas, aislamiento y discriminación escolar, en que observa desde un rincón un mundo que parece no tener lugar para él; suerte de hermano perdido de Holden Caulfield, el entrañable protagonista de “El guardián entre el centeno” de Salinger, pero acá no hay espacio para la ensoñación, este libro es pura realidad y de la más dura…esa que niega la posibilidad de redención.

La narración y particularmente la larga estancia del protagonista en un hospital, permite que el autor aborde unos de sus temas favoritos, la soledad, algo que rodea todo el tiempo a sus protagonistas. Hombres y mujeres que no se configuran como solitarios románticos a la manera en que aparecen en los libros de su contemporáneo Jack Kerouac. En Bukowski la soledad es parte estructural de los sin rumbo y sometidos a explotación, que deambulan sin un ápice de esperanza pero que al ser retratados por el autor se convierten en instantáneas magnificas de la sociedad que habitan.

“Que tiempos tan frustrantes fueron aquellos: tener el deseo y la necesidad de vivir pero no la habilidad”.

Probablemente mi libro favorito de Bukowski, un relato maravilloso que tras años de haberlo leído aún recuerdo la impresión que me causó. La honestidad que trasunta es feroz, acá se olvida del personaje en que se convirtió para hablar desde la honestidad más brutal. Sin embargo en ningún momento cae en la auto compasión, esa es una de las mayores virtudes de la novela, es un relato totalmente aséptico, mirado todo desde arriba, con la certeza propia del desencantado. Se cuentan los episodios más sórdidos y edificantes sin hacer valoración moral alguna, no hay moralejas tras los desenlaces, simplemente son sucesos que van ocurriendo y que terminaran por permitir comprender en lo que Chinaski se convertirá, tal vez sea ese amargo desdén lo que eleva la novela, en cierta forma la narración perfila el destino de Bukowski como escritor, tan trágico como glorioso.
Siendo un libro triste, no carece de momentos divertidos y hermosos, en donde se intuye una esperanza que nunca termina de cuajar. Es particularmente edificante el momento en que Chinaski descubre la literatura, en un mundo sórdido y gris, serán los libros quienes lo salven de la desesperación y sobre todo de convertirse en alguien como su padre, principal antagonista del protagonista.

Charles Bukowski, nació en 1920 en la ciudad alemana de Aldernach y se trasladó junto a sus padres a Los Ángeles a muy temprana en busca de nuevos horizontes, creciendo en un ámbito de pobreza y penurias económicas, coletazos de la Gran Depresión. Considerado el padre del “realismo sucio”, dueño de una prosa directa y descarnada, desarrollo un estilo único entre los autores de su generación, siendo considerado uno de los últimos escritores malditos de la literatura contemporánea. Autobiográfico, transgresor y directo, fue un verdadero cronista del submundo de Los Ángeles, entre las batallas y las botellas, dejó más de mil poemas escritos con voces íntimas e imágenes tan nítidas como descabelladas y varias novelas que cuentan una vida de trabajos precarios, romances caóticos, afición por la bebida y apuestas de caballos.

Datología
Qué: Comentario literario: La senda del perdedor” Charles Bukowski.
* Quién: Cristian Canales Moreno. Abogado e historiador.

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1 Respuesta

  1. rodrigo gallegos dijo:

    puro y directo, maestro de la desesperanza…mientras rie y bebe vino barato debe estar alegre por tan certero comentario de uno de sus mejores libros…

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