Eternos días de invierno: Tokio Blues, Haruki Murakami, 1987.

* Por Cristián Canales Moreno.

Frío, viento, lluvia, nieve…La literatura tiene obras notables en que el invierno es el protagonista, con pasajes minuciosamente descriptivos o sin ellos, en que el frío lo ocupa todo, como aliado, cómplice o enemigo. En donde el frío y sus consecuencias sirven de metáfora para conflictos políticos y sentimentales. Donde las tormentas de nieve son más inclementes en el corazón humano que en la naturaleza, desde La Guerra y Paz de León Tolstói, y los Hermanos Karamazov de Dostoyevski, pasando por capítulos de La Montaña Mágica de Thomas Mann, hasta varias de las obras de Haruki Murakami (Kioto, 1949) escritor del que reseñamos “Tokio Blues”, una de sus novelas más representativas, que utiliza mucho el invierno como marco de la narración y que por lo mismo funciona muy bien en estos días fríos.

Toru Watanabe, ejecutivo de 37 años, escucha una vieja canción de The Beatles – Norwegian Wood, nombre en original del libro – mientras aterriza en un aeropuerto europeo, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de fines de los sesenta, época de acelerada occidentalización al ritmo del Jazz y el Rock. Recuerda con melancolía, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor y único amigo de la adolescencia, Kizuki a quien conoció en sus primeros años de universidad. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran, sin embargo la frágil salud mental de Naoko se resiente y es internada en un centro de reposo.

Conmovedor relato de la educación sentimental de sus protagonistas y de las pérdidas que implica toda maduración. Una historia que a veces puede ser desoladora, pero que envuelve al lector, a partir de la ambigua relación entre Naoko y Watanabe que se conocen una y otra vez solo para no encontrarse.

El protagonista es el propio narrador de su historia, en el marco temporal del Japón de los sesenta. Como adulto rememora una época en que considera le ocurrieron buena parte de las vivencias que terminaron por definirlo como persona, en cierta forma la historia central no es más que eso, una relación de pequeños sucesos, los mismos a los que rara vez damos importancia en su momento y que de una forma u otra terminan por convertirnos en quienes somos. Una novela existencial que aborda muy bien el tema de las decisiones que vamos tomando en la vida al mismo tiempo que juega con la ensoñación que produce el especular con los caminos que no tomamos y sus eventuales resultados.

Personajes distantes, intimistas y misteriosos, de los que pocas veces se puede saber realmente lo que están pensando, lleno de matices, inseguridades y búsquedas del propio yo. Es precisamente en el manejo de los protagonistas en donde el autor despliega su mejor destreza, aunque sus críticos lo acusan precisamente por abusar de las cualidades extremas en la construcción de estos, no se puede negar que Murakami posee la agilidad y la fluidez de un narrador de indudable talento.
A veces triste, nostálgica y amarga, a lo largo de 380 páginas Watanabe irá sufriendo los reveses de la vida al mismo tiempo que comienza su crecimiento personal, en un mundo emocional marcadamente inestable, es la templanza la mayor virtud que despliega para enfrentar la realidad, imposible no recordar en tal sentido “Confesiones de una Máscara” y “El color prohibido” de Yukio Mishima, autor fundacional de la moderna narrativa nipona. La historia va con gran rapidez de lo melancólico a lo trágico, siendo de las primeras novelas realistas del autor en contraposición a las oníricas “El pájaro que da cuerda al mundo”, “Kafka en la Orilla” y “1Q84”.

Esta novela convirtió a su autor en un verdadero fenómeno social en su país, pasando a ser uno de los escritores japoneses más conocidos de la actualidad. Murakami ha creado su particular universo narrativo a partir de días lluviosos, música y referentes literarios del calibre de Thomas Mann, William Faulkner, Francis Scott Fitzgerald y J.D.Salinger.

La melancolía y la soledad hechas arte.

Datología

Qué: Comentario literario “Eternos días de invierno: Tokio Blues, Haruki Murakami, 1987”.

* Quién: Cristián Canales Moreno, abogado e historiador.

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2 Respuestas

  1. rodrigo gallegos dijo:

    excelente reseña, lleva a querer leer el libro y empatizar con los sentimientos del protagonista.

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