Tomando café en “Té Dellate”.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Hace unos medios días atrás, salí con mi sisterna Manucita, hacer unos trámites del demonio, dígase puras cosas desagradables. Y pues salimos raudas tempraneras, para agilizar el cacho y quedar libres lo más pronto posible. Digamos que más o menos eso sucedió y entonces nos dimos cuenta que teníamos el colmillo largo, ya que no habíamos desayunado.

Entonces la invité a tomarnos un algo rico, calientito (porque esa mañana al otoño se le ocurrió ponerse en gloria y majestad) y por supuesto también, acompañarlo con un alguito para echar al buche.


Y el lugar elegido, del que ella me había hablado fue “Te Dellate”, que parece sucursal de delaciones, pero por suerte no es tal, sino que un salón de té, donde más bien la gente toma café o chocolate. Será porque “Te Dellacafé” sonaba como las pelotas. Entonces tuvieron que agregar algo que rimara.
Igual ahí dan té, no vaya a creer que es publicidad engañosa. Lo que pasa es que en lo personal, hubo un tiempo que tomaba mucho té, hasta curso inicié, olfateé y acaricié hojas tales, casi que las mastiqué para descubrir su autenticidad y junto a una amiga, que se sentía hija ilustre del oriente que lo cultiva y distribuye a las Inglaterras y a los otros países que lo toman a las cinco de la tarde. Pero después, como otros al copete, volví a caer o más bien dicho, regresé a mi amor innato y sincero a por el café y nunca más lo dejé, solo a veces por un chocolate caliente nomás. Porque tomar los dos, no creo que sea conveniente, ni para el que me escuche, menos para mí.

El asunto es que en “Te Dellate”, que está ubicado en Manuel Montt, esquina Alejandro Magno, lo que dirían en México “en la mera esquinita” y al que puedes entrar por Alejandro o por Manuel, porque tiene due puerta ¿qué tal? Es un soberano ¿qué? Hallazgo poh.


Y además que todo lo que sirven, ya sea cafés de todos los tipos mochiato, capuchino, latte, cortado, simple, doble, express, tés también que blanco, rojo, verde. Los puedes acompañar con dulces al son de muffins, brownie o quizás como nosotras ese medio día, un waffle de masa con arándanos y bañado en chocolate, una puercada y como tal una poesía. O si más bien eres de las o los que gustan de lo salado, están los sambich con verduras, con jamón queso, en pan italiano. Unos aromas que salían ese medio día…. de hacer mmmm.

Pues bien, además de esas delicias, puedes almorzar, ya que a la chilena hora del lunch dígase entre 13 y 15 horas, puedes entrar a por una pasta vegetariana, el plato del día que varía cada 24 horas o sino por una ensalada que César, que Romana, que esto y que lo otro.

Y si estás en modo verano o eres de los que gusta el frío en frío, también puedes sumar y comerte una paleta ¿qué es una paleta? Si estuviera en México les diría pero ¿Cómo no sabes qué es una paleta? Paleta dícese del arte de congelar un sabor de fruta, pasado por agua o quizás por leche. A veces con trozos de frutilla (fresa), damasco, durazno, piña, arándanos. Pero aquí en Chile, que hay que decir somos unos Diógenes de los nombres, que a los alimentos afuerinos tienen, resulta que las paletas nacieron con nosotros y de siempre, toda la vida, hemos comido paletas de helado. MENTIRA, porque yo llegué el año ´87 a Santiago y en mi rancherés proveniente de Guadalajara, hablaba con toda soltura de las paletas de caramelo, de las paletas de agua, las paletas de leche y las paletas y aquí te miraban con cara de ¿qué está diciendo? Y obviamente no faltaba la o el pesadit@ que decía “estamos en Chile así que kojac para los caramelos y Savory para los otros”. Así que háganse los internacionales con su abuelita que conmigo no va.

Y por último, como no todo es comer en esta vida, les diré que a mi sisterna y a mí, lo que ya simplemente nos quitó el aliento, el habla (y fíjense que eso es difícil), fue el lugar en el que está “Te Dellate”. La casa pues para que me entiendan. Es que es de las hermosas, distinguidas, preciosas, rojas con blanco, techos de tejas, casas que hace 92 años construyera, Ricardo Larraín Bravo. Dirán ustedes y ¿por qué tanta exactitud con la fecha? Bueno, pues porque en la esquina con Eleodoro Yáñez está la placa, sumado a que es el año que nació mi padre y porque pues sin dar demasiados antecedentes, les puedo contar que vivo cerca de por ahí y pasó por esas casas que van desde Manuel Montt con Alejandro Magno hasta dar la vuelta por Eleodoro Yáñez, unas chorrocientas millones de veces al día, a la semana, al mes, al año.

Y para sumar belleza, un poco de conocimientos no nos hacen mal, les compartiré que mi querido amigo y colaborador del portal, Vólker Gutiérrez Aravena, me contó que además de haber sido construidas por Larraín Bravo, tienen el sello de haber sido creada para casas habitación, de aquellas personas que sumaron el rótulo de: “Población Williams Noon”.

Es una manzana literalmente de cuatro lados, roja con blanco, sus detalles en los muros, sumado a sus fachadas, entradas, ventanales, por Eleodoro Yáñez, aunque enanas son de dos pisos, angostas como para andar de lado, pero de dos pisos y actualmente separadas, es decir, una cosa pasa en el primer piso y otra independiente en el segundo. Son una chulada de verdad, verdadera.

Y pues siempre tuve curiosidad de conocer una por inside. Entonces cuando mi sisterna Manucita, me contó de este café, que en el verano era vegano pero parece que no le fue tan bien y devino en “Te Dellate”, pensé “un día no muy lejano iré a comistrajear para husmear”.

Es por eso que cada que quiero suspirar al son de un waffle o de un café capuccino riquísimo o quizás un chocolate caliente, como el que aquel medio día probó mi sisterna, no puedo hacerlo en otro lugar que no sea este. Es que la verdad hágame caso y vaya, entre, adéntrese, siéntese en la habitación que está justo entre las calles Alejandro Magno y Manuel Montt, contemple el techo, las lámparas, la decoración, los muebles, sillas y mesas bien acomodados y cómodos. Qué decir de los dos ventanales que en tan pequeño espacio rodean el lugar. La luz, es para hacer desde un saludo al sol, hasta una reverencia.

Obvio que lo que verá hacia fuera no será precisamente poesía porque lamentablemente lo que más hay son autos (guácala). Pero cerrando los ojos, después de mirar fijamente los ventanales y usando un poco de imaginación, la de poesías que puede uno construir. Una verdadera chulada, monada, belleza.


Y para que los que no contemplan más que el ombligo, pues vaya a comerse una paleta, un café, un té, un almuerzo, que por donde sea, quedará contento. Porque la atención es siete estrellas luminosas, rápida y amable, uno se siente casi en Argentina, donde las personas a saber si te quieren, pero te atienden con un cariño y una amabilidad que dan ganas de formar familia jajaja.
Totalmente recomendado!!

Datología
Qué: Comentario Cafetería “Te Dellate”.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez, periodista y transcriptora.
Dónde: Manuel Montt 516, Providencia.
Horario: De lunes a viernes de 09:30 a 18 horas.

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