El mundo según Roth: La Conjura contra América, 2004.

* Por Cristián Canales Moreno.

Hace poco falleció Philip Roth, una de los últimos grandes escritores norteamericanos del siglo XX. Aunque se había retirado de la actividad oficialmente en 2012, su partida sirvió para revalorar su obra y coincidió con un tremendo escándalo que está viviendo la Academia Sueca, institución encargada de otorgar el Nobel de literatura, un verdadero sainete que habla de abusos sexuales, corrupción y filtración de información privilegiada.

En ese marco, la muerte de Roth, un eterno candidato al premio y con millones de lectores por todo el mundo, viene a confirmar el desgaste de la imagen pública del organismo, de hecho muchos plantean no entregar el premio este año mientras se recompone la institución. En cierta forma, la sombra de Roth ha caído fuerte sobre el mentado premio en el peor momento posible.

Roth fue un autor de novelas largas, complejas, ambiciosas, atrevidas y llenas de personajes secundarios, obras en que los protagonistas son personas comunes y corriente ante situaciones que los exceden. Uno de los mejores exponentes de la escuela realista norteamericana, en la que también se incluyen, cada uno en su estilo, Henry Miller, Thomas Wolfe, Tom Wolfe y Norman Mailer.

Escribió más de 30 novelas, en las que escudriño magistralmente el alma humana, siendo las tres que conforman su ya a estas alturas famosa trilogía americana (Pastoral Americana, Me casé con un comunista y La Mancha humana) las que lo llevaron al Olimpo de la literatura contemporánea, todas novelas de una violencia y agudeza política poca habitual en los tiempos que corren, tal vez hay que remontarse a Graham Greene para encontrar a alguien con similar destreza.

Una de las últimas novelas que publicó fue “La Conjura contra América”, obra que incluso recibió varios premios en Estados Unidos en la categoría de “mejor ficción histórica” y que más de alguien sacó a colación luego de la elección de Donald Trump como presidente en 2016, dándole un cierto aire “premonitorio”, título que sin lugar a dudas es una excelente recomendación para aquellos que aún no se adentran al universo narrativo de Philip Roth y que de seguro va a gustar a quienes ya se iniciaron con este estupendo escritor norteamericano.

El libro es una fantasía política de primer orden partir de la elección presidencial de 1940, en que una hipotética victoria del héroe de la aviación Charles Lindbergh – aislacionista, antisemita y con claras simpatías por el III Reich – sobre el candidato demócrata y entonces presidente en ejercicio Franklin D. Roosevelt barre con el “New Deal” e impide la intervención de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El protagonista es un niño judío nacido dentro de una familia de clase media baja en el barrio judío de Newark, Nueva Yersey…que se llama Philip Roth, una excelente coartada usada por el autor para recrear su propia infancia.

Es el pequeño Roth quien cuenta la ascensión al poder de Lindbergh al mismo tiempo que ingresa a la pubertad; los problemas laborales de su padre Herman, ferviente partidario de Roosevelt y que ve amenazado no solo su trabajo sino todo en cuanto cree; la abnegación de su madre Bess y la historia de su primo Alvin quien asqueado del aislacionismo de la nueva administración se alista en el ejército canadiense para luchar en Europa, lugar del que vuelve sin una pierna y sin convicciones, entre una variopinta galería de personajes que organizan un perfecto edificio narrativo, junto a actores históricos reales como el Alcalde de Nueva York Fiorello La Guardia y el propio Franklin D. Roosevelt.

Una novela que atrapa desde la página inicial, mixtura entre su caudal autobiográfico y el juego de la ficción histórica que sin embargo decae hacia el final. A diferencia de lo que hizo Philip K. Dick en la magistral “El hombre en el Castillo” – libro que merece su propia reseña – y al tratar de dotar a su novela de cierto realismo dentro lo que el género lo permite, Roth intenta reencauzar su ficción histórica, momento en la que la novela pierde parte de su fuerza de arranque.

Antes que nada, la conjura contra América es una novela política, no sólo por la exaltación de los anónimos héroes demócratas, sino también por la denuncia de la mercadotecnia electoral y otras desviaciones del sistema democrático. El Lindbergh que acá se nos pinta es un hombre prácticamente iletrado que desbanca a Roosevelt, una verdadera leyenda del sistema político norteamericano, con tres o cuatro ideas muy simple, amparadas en su aspecto de piloto intrépido mientras recorre el país en un avión para transmitir su mensaje personalmente. Es aquí, en la descripción del absurdo de la carrera presidencial y posterior triunfo de Lindbergh en donde la novela encuentra sus cotas más altas.

Un gran ejemplo de la potencia narrativa de un escritor que supo encantar como pocos a sus lectores, construyendo mundos literarios cautivantes a partir de las grandes y pequeñas historias, las mismas que tiene la vida.

Datología
Qué: El mundo según Roth: La Conjura contra América, 2004.
* Quién: Cristián Canales Moreno. Abogado e historiador.

También te puede gustar...

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *