La cuica: discriminada por apariencia.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Hace unas noches atrás, salí con unas amigas, a despedir a una de ellas, que partía con rumbo a su destino original. Le había prometido llevarla a comer parrillada, ya que las dos sentimos mutuo amor profundo, por las carnes rojas. Sugirieron “Los buenos muchachos”, que pese a quedar en la conchita de la lora y bueno, la fama de fachete que se gasta….pero onda fluí en la más yogui, porque se trataba de agasajar a la amiga querida.
Tons, a los Goodfellas, fuimos a dar.
Punto a parte el lugar, mamma mía, que horrendo. Como llegamos en auto, entramos por el estacionamiento e ingresamos por atrás. Y chan, chan, cual si fuéramos de la variedad, abrir puerta y encontrarnos casi en el escenario, que en ese momento bailaban sones pascuenses. La amiga querida, que es oriunda de la India de Gandhi, estaba feliz, las dos que sugirieron el lugar, estaban obviamente, en su salsa, las otras dos, simplemente entregadas a la situación y yo, buscando la vía de escape.

 


Es que oiga usted joven, en esos lugares no se puede conversar, porque la música en vivo es estridente. Después terminó el show y pensé “viene el silencio” Nooooooooo continúo con música envasada, que elegía un pelotudo haciéndoselas de DJ y obviamente, su elección, estaba para que lo fusilaran. Porque eran cinco temas nauseabundos, uno bueno, o al menos conocido, o al menos de los tiempos de uno. A continuación seis merengues, salsa, regatón, perrón, gatulón, churrascón, puras mierdas my dog!!
El asunto es que a cada exclamación de horror, molestia, desagrado que hacía, para quienes me conocen, sabrán que soy “Sita Coli la criticona”. Tons mucho es ironía, una buena cuota de humor y todo el rato de crítica. Pero dos de las comensalas, era la primera vez que nos veíamos y fue justamente, una de ellas, la que me agarró de punto fijo. Y cuando yo decía: Por la cresta ¿a qué horas apagamos el bochinche? Respondía “que soy cuica”. Si comentaba lo mala de la elección musical del DJ, “Oye cuica”. Que si encontraba que el regatón, gatón, no era música, “Es que eris enferma de cuica”. Que si solicitaba un poco de piedad auditiva “Que cuica eris”.
Muchos de estos comentarios, como el ensordecimiento auricular, denominado música, era en la potencia mil, no los escuché, menos los entendí. Pero si me daba cuenta que todas se reían, entonces en la más oveja sumaba las mías sonrisas también.

 


Pero cuando en un instante efímero, el DJ tuvo a bien acordarse de nosotros los “antiguos” y puso unos dos o tres temas de los lejanos (como el oeste) ´80. Cual si la catapulta hubiera estado en mi trasero, salté rauda a la pista, junto a mi amiga Shilpita, la que estábamos despidiendo, una de mis amigas “cercanas”, la que me tenía de punto fijo y su pareja. Y ahí en la más, de vuelta al pasado, sintiéndome en mi salsa, bailé y bailé y bailé. Hasta que la simpática en cuestión se acercó para gritarme al oído: “Oyeee bailai como cuica”.
Aquí simplemente me retorcí de la risa, porque lo encontré tan chistoso ¿Qué significaba eso? ¿Cómo bailan las cuicas? Onda sé que no soy maestra de baile, ni de salsa, pero las contadas veces que he bailado esos sones, me han dicho que meneo cadera y las nachas con bastante gracia. Y los otros ritmos, dígase el Pop, temas en inglés ochenteros, rock argentino, chileno, mexicano, pues creía que me movía como toda mi generación poh.
Después vino la hora de los temas “oldie” y pusieron Ttwist, el típico Rock and Roll y champurreé como bien pude. Después vendría video y tema, que tenía un apestoso olor e Álvaro Corvalán, con el que me fui a sentar, para volver un rato después a bailar, unos temitas más. A lo que la chica aquella puntualizó: “Eris enferma de cuica”, mientras me imitaba, según ella, como yo bailaba.

 


Será poh, ya tuve una experiencia anterior, con un borracho mal nacido, que no suficiente con acusarme de cuica, sumó lo que hasta el día de hoy, me tiene sentada, una vez por semana en el diván del loquero: “Cuica tonta”.
Mi sisterna Manucita, siempre me dice que sí, que tengo pinta de cuica y que por tal debo sacarle provecho ¿Cómo? Eso no lo indica.
Pucha caí, el día que salga a la calle y diga sin reparos, lo que pienso de cada uno y sus apariencias, se armó la guerra. Mientras tanto pues ¿Qué hacer?….. Reírme poh y lamento que mi apariencia de “cuica”, pensamientos de ídem, ideas afines, sumado a mi forma de bailar supuestamente ABC1, les moleste tanto, como para venir a restregármelo en la cara. O será ¿Qué les despierto la lucha de clases, que no tuvo su proceso revolucionario? No lo sé.
Pero final de cuentas, entre más lo pienso y pienso, no dejo de encontrarlo gracioso y enfermo de ridículo. Cuando sepa los ¿Cómo? Comenzaré a sacar provecho de este atributo que el ADN me otorgó. Mientras tanto, vengan a decirme que discrimino, porque la boca la tienen bien llenita ¿eh?

 

Fui discriminada por apariencia, ideas y expresiones, las y los invito hacerse un chequeo de las suyas y luego hablamos. Agradezcan que además de cuica, soy modosa y esa anoche andaba en son de fiesta y divertimento, que si no…. porque soy de un vengativo que correría sangre (jajajaja).
Sharola dijo la olla….. !!!!
Datología
Qué: Crónica “La cuica: discriminada por apariencia”.
*Quién: Colomba Orrego Sánchez, periodista y transcriptora. Editora del portal.

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