Abrazo de árbol: El árbol de los tulipanes.

* Por CRA.

Lo que son las historias y la forma en como estas llegan a nosotros, algunas para transformarse en inolvidables. Este es el caso del árbol de los tulipanes.

Hace algunos años atrás, asistimos tío Pino, mi mamá Blanca y la que escribe, al funeral del marido de la hermana de ambos y mi tía Alice. El caballero no era santo de la devoción de ninguno de nosotros, pero más allá de las desavenencias, era el marido de la tía y eso era lo único importante.

El caballero murió en invierno. En uno en particular, de los que ya casi no abundan, en el que el cielo casi se cayó en lluvias. Lo que impedía el proceso funerario, pero hasta el Parque del Recuerdo (olvidado) de Huechuraba, fuimos a parar.

El lugar del entierro era adentro, bien adentro, bien lejos, lejos, de la reja que separa al cementerio con la autopista, donde en cambio sí están mis abuelos paternos. Pero el tío difunto, en cambio, había comprado lejos de la chusma, bien lejos, donde más árboles frondosos, amplios, verdes, de troncos gruesos hubiera. Porque harto que le gustaban los árboles y seguramente tuvo a bien elegir el lugar donde más rodeado de ellos estuviera.

Lo que le jugó en contra y de paso, a quienes lo acompañábamos por ultima vez, ya que al parecer, el sistema de drenaje del Parque mortuorio, es como las reverendas y si no ponías atención a las pisadas, además de sostener bien fuerte el paraguas, ya que además de lluvia, los fuertes vientos. Entonces lo más probable, es que la umbrela volara, perdieras el equilibrio, te pegaras una resbalada y si no ponías freno, te fueras a pasear con el tío, si no al otro mundo, al menos junto al cajón.

Fue por eso que mi Tío Pino, apodado de tal forma, por su impresionante altura, casi tan, tan, alto como un árbol de tal nombre. Bueno, entonces Pino, pensando en el publico más bien geronte que sumaban, a mí ni me miren que soy una doncella, acercó el auto lo más cerca del epicentro luctuoso, en la más palco, para observar la situación, sin necesidad de descender al barro.

Otra cosa era el tema del “pidulle” en el tío Pino, que por cierto siempre pensé que lo había heredado por mi lado paterno, díganse los Orregos, quienes ni locos aguantarían todo un funeral desde el auto. Así que no fueron más de cinco minutos y expelidos el par de acelerados, tío y sobrina, descendimos al exterior y cada una de nuestras piernitas, viajó a lo más profundo de la tierra, y hundiéndonos, en la más tierra movediza, mi tío atinó agarrarme del brazo, mientras con la otra mano, se sujetaba de las sólidas ramas de un árbol, apostado a su altura. Y por arte de magia dejamos de descender, para después, levantar un pie, el otro, ponerlo a resguardo en tierra si no seca, al menos no barrosa y mi el Pino, suspiró fuerte: “agradezcamos a las ramas del tulipo, de impedir que nos tapáramos en tierra mojada”. Lo miré un tanto plop, porque no tenía idea de qué hablaba. Acto seguido con sus largos brazos, de manos ídem, sacó “algo” de una de las ramas y me lo pasó. Ese algo era similar a una semilla, como un piñón, pero mucho  más grande y de color verde, bastante más gordo y grande que el comestible aquel. Y me contó su historia….

 

La historia del árbol de los tulipanes, semejaba a la de la bella y la bestia, con la salvedad que el supuesto piñón, no era para nada feo, pero lo que de él emanaba, era de una belleza tal, que inevitablemente opacaba a su antecesor y se robaba la historia y el protagónico de la película.

Obviamente que lo guardé, todavía lo tengo, ya seco. Y muchos años tuvieron que pasar, antes de lograr conocer a esta belleza que se alojaba en su interior y que le da nombre a esta historia como “el árbol de los tulipanes”.

Una vez que logré volver a toparme con un árbol y de conocer su flor, fue como si de la noche a la mañana, mis ojos y capacidad de observación, hubieran estado sellados, porque cerca de mi casa, a escasas dos cuadras, existe un edificio que en dos de sus tres costados, lo rodean filas y filas de arboles de tulipanes.

El siguiente paso fue buscarlo en mi libro-diccionario de árboles y descubrí su nombre y parte de su historia. Un poético árbol, de hermosas hojas y que además tiene esta característica flor y fruto.

 

Sus orígenes.
Tulipero, árbol de los tulipanes, tulipanero.
Tulip tree. White wood, yellow poplar, (nombre de las maderas).
LIRIODENDRON TULIPIFERA I. Fam.: Magnoliáceas-
La denominación genérica deriva de las palabras griegas “lerion” (lirio) y “dendrón” (árbol), haciendo referencia a las bellas y vistosas flores de esta especie. “Tulipifera” especifica la semejanza de éstas con las de los tulipanes.

Esta variedad es originaria del este de Norteamérica, particularmente frecuente al sur de los montes Apalaches, en Carolina del Norte, en el Estado de Tennessee. Tiene gran amplitud ecológica.

El género Liriodendron está formado sólo por dos especies: la americana y I. Chinesis, nativa de China.

 

Descripción.
Árbol de hermoso porte, con copa redonda a piramidal, de tonco recto y ramificación que comienza bastante abajo. Llega a medir 50 m. de altura y tiene la corteza de tono café-anarajado, algo oscura, muy fisurada cuando madura.

Hojas: caducas, enteras, alternas, provistas de pecíolos alongados, tan largas como anchas (7 a 12 cm.), de forma característica con 4 a 6 lóbulos de ápice truncado y un diseño que recuerda a una montura. De color verde claro algo glauco, adquieren tonos amarillo dorado y café castaño hacia el otoño. Las yemas, un tanto curvas y aplastadas, son de un hermoso color café, con dibujos lila.

Flores: con estructura atulipada, grandes, de 4 a 5 cm. de diámetro, de color amarillo-verdoso, con manchas anaranjadas en la base de los pétalos; solitarias, bisexuales, con 3 sépaños libres caedizos, 6 pétalos redondeados y numerosos estambres carnosos y amarillos; ovarios de abdunantes carpelos densamente imbricados en una columna, que se desarrollan para formar un cono. Floración: en primavera, rara vez antes de los 15 o 20 años de vida.

Fruto: una sámara ubicada dentro del cono, que mide aproximadamente 7 cm. de largo y es leñoso.

El tulipero se reproduce mediante semillas de escaso poder germinativo. De crecimiento muy rápido; tiene pocas restricciones en cuanto al suelo. Resiste bien la sombra y las bajas temperatutas. Necesita bastante humedad. No adquiere pestes fácilmente.

Usos.
De gran valor ornamental, por su silueta hermosa y sus flores y hojas de formas y colorido atractivos. En Estados Unidos es una especie maderable de primer orden; en Chile, poco conocida para ese propósito. Madera de excelente calidad, con veta marcada, blanda pero resistente y fácil de trabajar, especialmente apropiada para carpintería en general, construcciones, muebles, terciados y placas, instrumentos musicales, etc.; buena para la fabricación de pastas celulósicas.

 

Datología
Qué: Crónica abrazo de árbol: el árbol de los tulipanes.
* Quién: CRA.

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