Loving Vincent: cine – obra de arte.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Hace unos días atrás buscaba una película para ver y como soy de la vieja escuela, que añora por sobre todas las cosas de la vida, el cine de barrio y por tal, el barrio, lo primero que miré, fue la cartelera del Cine El Biógrafo.

A continuación sucedió ese otro fenómeno que podríamos titular “antojo” que no necesariamente provocará una guagua nueve meses después, pero que a veces por simple tincada, decides de forma rotunda, que quieres hacer tal o cual cosa o ver tal o cual película. Así me sucedió con “Loving Vincent”. Bastó ver el título, aquel rostro tan peculiar de Vicent Van Gohg, sumado al tráiler y sin chistar, supe que la iría a ver.

Y es que este antojo o tincada fue una absoluta poesía en movimiento. “Loving Vincent”, no solo es una película, sino que además es una soberana obra de arte. Más allá que sepas quien fue Vincent Van Gogh, que sientas inclinación por sus dibujos, esos tonos azules, pastosos, brumosos, que casi parecen hechos en tercera dimensión, de esta cinta no podrás salir indiferente y cual si fuera poco, además de sublimar en belleza visual, aprenderás sobre la atormentada vida de este pintor, que mantenía una estrecha relación con su hermano menor Theo, que le daba las energías para vivir y sobre todo para pintar y sin embargo un día se cortó una oreja y después terminó suicidándose.

La historia que la película cuenta, está narrada desde ese suicidio. Los supuestos antecedentes que lo llevarían a tomar tal decisión, la agonía previa a la muerte. Sumado a los puntos de vista de todos aquellos que convivieron los últimos días, meses, horas con Vincent. Verás versiones que digan de Vincent porras y fanfarreas, otros que lo detestaban y encontraban un demonio, retorcido y dañino. Otros lo tildaran de ser una persona extraña, oscura, que evidentemente traería problemas. Y por suerte, los más, hablarán de este ser especial, maravilloso artista, sobre su sensibilidad, sufrimiento y simpatía. Y ahí si usted no había oído hablar de él, podrá sacar sus conclusiones.

Pero el detalle que aparentemente olvidé y que sin lugar a dudas hace de esta película particular, radica en lo que les dije al principio, que hace de “Loving Vincent” una película – obra de arte. Pues porque los detrás de cámara se tomaron la molestia de contar esta historia, en base a cuadros (story board, viñetas) inspirados en las obras de Vincent, personajes, escenarios, flores, cielos, atmosferas. Transformando cada uno de esos cuadros en imágenes en movimiento, efecto posible de alcanzar gracias a la modernidad y aquello que se llama “stop motion”. Dicen que la película la sacaron adelante más de cien pintores, no los de brocha gorda, sino que artistas como Van Gogh. Cada uno de ellos realizó el cuadro de un personaje, un paisaje, un momento. Si a esto no lo tildamos de obra de arte ¿qué lo será?

A través de las pinceladas de estos cien pintores, reconocerás a los personajes que Vincent pintó en sus cuadros, a él en su época con o sin oreja, como también a su hermano Theo, su mujer, su sobribnito, el doctor, su hija que dio paso al cuadro de la mujer del piano, al hijo del señor del cartero, al mismo cartero y amigo de Vincent, la chica de la hospedería donde muere el pintor. Sus rostros simulando parecido de los cuadros y al mismo tiempo sus propios detalles, ya que son actores de carne y hueso y de esa realidad transformados en hombres y mujeres de los cuadros de Vincent, retratados en estos cuadros – escenografías, en movimiento en el que se transformó la película.

Los actores que inspiraron a los cercanos, amigos, conocidos, familiares de Van Gogh, son todos ingleses, reconozco que no ubicaba a ninguno, hasta que apareció el que personifica pictóricamente al doctor, amigo del pintor y padre de la chica que toca el piano. Ese actor es Jerome Flynn, a quien conozco gracias a la serie del mismo origen titulada “Ripper Street”. Y lo reconocí porque la pintura es tan impresionantemente idéntica, exacta, tan de aquello que le atrapó el alma, que el personaje del doctor posee la mirada de Jerome, ese rostro tan característico, de ojos tristes, aquellos que vagan hacia un horizonte imperceptible para uno. Pero tan idéntico que con todo y la vestimenta de esa época, un traje como de marino, el gorro y las actitudes, lo reconocí, total y absolutamente como Jerome Flynn. Si eso no nos conduce a que las pinturas obra de arte, que es esta película son tales ¿qué lo será? Y así también sucede con las escenografías basadas en cada uno de los parajes de los cuadros de Van Gogh. Pura poesía.

Sinopsis.
Y en materias de guión, la trama versa al son policial porque el hijo del señor del correo, tiene la misión de entregar una carta que el pintor escribió y que producto a su suicidio, sienten que tiene que llegar a las manos adecuadas. Entonces en un periplo que le da la duración a la cinta, este joven un tanto parco y apático, de lo que para sí es Vincent, recorrerá kilómetros hasta lograr entregar esa carta. El primero será el hermano Theo, pero sabrán ustedes, porque yo no, que fue tan estrecho el vínculo entre estos dos hermanos, que cuatro semanas después de la partida de Vincent, Theo también murió. Estaba enfermo de sífilis pero la tristeza apresuró los procesos. Cuando ese destino quedé frustrado será momento en el que el hijo del cartero, tomará por cuenta propia, casi como una razón de vida, entregar en las manos adecuadas esta epístola y es así como iremos desenredando esta madeja de historias por un lado y por otro, de todos los que estuvieron cercanos a Vincent, en los días previos y posteriores a su muerte. Casi una cinta policial ¿qué no? Al menos a mí me pareció así.

Y pues no se puede negar que la constante de los cuadros del pintor, los árboles, los cielos azules, con sus nubes grisáceas, los verdes intensos, el amarillo del trigo, los senderos verde amarillos, todos los espacios, las barcas flotando en la laguna, el señor de la embarcación, las mujeres alegres, los hombres a su lado, juventud y madurez, todo en ese estilo que alguna vez vimos en sus cuadros y que son de esos trabajos artísticos que por más ignorante que uno sea, es imposible dejarlo pasar desapercibido, a menos que seas muy insensible, porque ya sea por los colores, lo dibujado, la sensación de la textura que al menos a mí, me invita a tocarlos, a comprobar si tienen dimensión porque se ven tan gorditas las pinceladas, tan mullidas. Y en lo personal me gusta tanto el azul y parece que a Van Gogh también, pura poesía, arte, poesía, pinturas, cuadros, una chulada de película.

Y lo curioso o impresionante, es que en este recurso para hacer la película basándose en los cuadros de Van Gogh, realmente es sorprendente. Sorprendente pensar lo que cada pintor habrá demorado en hacer miles y miles de veces un hito, para que en su multiplicidad nosotros lo viéramos en movimiento y en esa acción sucediéndose una historia. Realmente entre más lo pienso más maravillada quedo, más enamorada de cada una de las imágenes, casi que me dan ganas de profundizar conocimientos en Vincent, en sus azules.

Y lo mejor es que usted también puede asistir a verla, porque en este momento la están exhibiendo en el cine El Biógrafo de lunes a domingo, en el horario de 15:30 y 19:30 horas, no se arrepentirá se lo aseguro.

Datologia
Qué: crítica de cine de “Loving Vincent”.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez.
Cine: EL Biógrafo, José Victorino Lastarria 181, Providencia.
Horario: 15:30 y 19:30 horas.

También te puede gustar...

2 Respuestas

  1. joe dijo:

    Un policial a todo color!

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *