Premagallania, un caso de difusión ciudadana de la herencia precolombina de Chile.

El saqueo o vandalización de las manifestaciones culturales ha formado parte de la actividad humana en todas las épocas. En países con alta riqueza arqueológica es común que el oficio de saqueador se transmita incluso por generaciones.

Desde Latinoamérica hemos exportado la palabra de origen quechua –huaqueo– a otros idiomas, para denominar el saqueo en sitios arqueológicos que los huaqueros realizan con el fin de obtener piezas para su posterior comercialización. Generalmente los huaqueros venden al cliente final, aunque también existen líneas de comercialización de piezas a través de revendedores, que incluso alcanzan el mercado internacional. El fenómeno del huaqueo existe también en Chile, especialmente en el norte del país.

Informes de la Policía de Investigaciones señalan que se “han incautado 24.321 especies arqueológicas y paleontológicas en el periodo correspondiente entre los años 2010 y 2016” (Monumentos.cl/23-06-2017). El Prefecto Gonzalo Barra, Jefe Nacional de la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medioambiente y Patrimonio Cultural (BIDEMA), señala en el número 53 de la Revista PAT, que no hay claridad de quiénes son los huaqueros en Chile, ni de su perfil, aunque es “gente con un cierto conocimiento, gente que se ha dedicado a esto”.

El huaqueo es un delito y el objetivo de quienes se dedican a ello es lucrar con el patrimonio de todos, independientemente de si este patrimonio pasa a manos privadas o no. En ciertos casos reciben la ayuda de la población local con conocimientos de la localización de vestigios arqueológicos, o que han encontrado objetos durante sus faenas.

Existe consenso en que los vestigios arqueológicos tienen un gran valor, generalmente se declara que su valor es incalculable, y esto corresponde según Krebs y Schmidt-Hebbel, a “que una fraccio´n importante del valor de los bienes de patrimonio cultural esta´ situada fuera del mercado.” Se trata según los autores de su valor para investigación, para goce de generaciones futuras, la satisfacción de saber que existen, porque incrementa el turismo, y la educación en la población y contribuyen a la identidad local o nacional (Krebs & Schmidt-Hebbel, 207, 215-216).
Piezas arqueológicas se han transado y se transan actualmente en forma global. Al respecto un estudio de la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC) señala que “como sucede con numerosos mercados ilícitos, los países fuente suelen ser países en desarrollo, mientras que los países mercado son más ricos, países desarrollados.

Lo paradójico de este mercado es que existe desde la antigüedad. En muchas ocasiones colecciones privadas se nutrieron del huaqueo, para posteriormente constituirse en la base de importantes museos y de esta forma pasando a ser parte del patrimonio social. En Chile son emblemáticos los casos del Museo Chileno de Arte Precolombino, que nace de la colección de Sergio Larraín; el Museo Arqueológico de Santiago, fundado a partir de las colecciones de Manuel Santa Cruz y Hugo Yaconi; y el Museo Andino heredero de la colección de Ricardo Claro y su esposa María Vial.

Esta relación entre diferentes actores es tan tortuosa, que incluso economistas neoliberales reconocen que el mercado de bienes culturales es diferente a otros: “El mercado de los bienes culturales físicos presenta características e imperfecciones que justifican una función reguladora del Estado en su protección” (Krebs & Schmidt-Hebbel, 207).
* Las motivaciones para reunir objetos de valor arqueológico y en ciertos casos para dañar los sitios, son variadas y no siempre responden a un incentivo económico. El arqueólogo Álvaro Romero Guevara (Romero, 2003) señala una lista de motivaciones, como:

* La codicia de los saqueadores.
* El egoísmo de coleccionistas.
* La ignorancia de excursionistas o turistas, que recogen objetos como “recuerdos” de sitios arqueológicos.
* La desidia de cualquier ciudadano, que no informa sobre hallazgos o saqueos de yacimientos arqueológicos.
* La irresponsabilidad de encargados de obras que no acatan la legislación vigente que protege el patrimonio.
* El descuido de profesionales ligados al turismo, educación e investigación con prácticas inadecuadas.

Es posible agregar otras motivaciones negativas a esta lista, como:
* La indiferencia de la población local que no percibe su valor social y económico.
* La necesidad de marcar “yo estuve aquí” incluso sobre los vestigios.
* El placer de engañar a futuros visitantes, modificando los vestigios.
* Sentido del humor retorcido, que lleva a remover piedras, por ejemplo de geoglifos.
* Falta de conciencia nacional sobre el cuidado del medio ambiente, que lleva a las personas a arrojar basura en todo el territorio.

El vandalismo es una de las principales causas del deterioro de los vestigios precolombinos, especialmente de los que se encuentran a la vista como geoglifos, petroglifos y conchales. El fenómeno del vandalismo tiene variados orígenes, aunque el principal es la falta de conciencia de la población sobre la importancia de los vestigios arqueológicos como herencia cultural e identidad común.

No obstante, hay que destacar que a nivel local existen numerosas iniciativas de ciudadanos que realizan una labor social de difusión y defensa de este patrimonio.

Sobre Premagallania.
Premagallania, un proyecto cultural orientado a la difusión patrimonio del precolombino
En todas las regiones de Chile existen vestigios de los pueblos originarios que habitaban el territorio antes de la llegada de los españoles. Premagallania es un proyecto cultural orientado a difundir vestigios como pinturas rupestres, geoglifos, conchales y otros.

A lo largo del país es posible encontrar huellas de las diferentes culturas que habitaban el territorio. Algunos constituyen sencillas manifestaciones de las vidas cotidianas de quienes poblaban el país, otras son construcciones que nos hablan de sociedades que vivían bajo complejos entramados sociales.

La labor de investigadores y de instituciones como los museos, nos ayudan en entender la riqueza de las culturas que habitaban las costas, valles y montañas de Chile y en muchos casos su relación con culturas que poblaban territorios fuera de las actuales fronteras del país.

También existen iniciativas de carácter ciudadana que aspiran a apoyar la difusión de nuestro rico patrimonio. Una de ellas es el proyecto cultural Premagallania, enfocado en la difusión de la herencia precolombina de Chile.
El proyecto se enfoca en capturar en fotografías y videos, el patrimonio precolombino que existe sobre la superficie, vale decir posible de apreciar a simple vista, como petroglifos, pinturas rupestres, geoglifos, conchales, ruinas y otros.

También mantiene un sitio web destacando otras iniciativas relacionadas, como la labor de agrupaciones, investigadores e instituciones.

Este año Premagallania se adjudicó un Fondo de Medios para desarrollar una serie de contenidos sobre el tema patrimonial y precolombino, con acento en la difusión de la Ley 17.288 que justamente protege el patrimonio cultural. En efecto, esta ley protege monumentos históricos, monumentos públicos, santuarios de la naturaleza y considera los vestigios arqueológicos como monumentos nacionales estableciendo que para los efectos de la propiedad, estos pertenecen al Estado. Por lo mismo, dañar, apropiarse o comercializar vestigios arqueológicos es un delito que tiene sanciones de multas y en ciertos casos penas privativas de libertad.

La importancia del proyecto Premagallania radica en que ayuda a la preservación del patrimonio precolombino nacional, difundiendo socialmente su importancia cultural. Además crea conciencia en la población de la necesidad de su cuidado y preservación.

Paulette Faure, Coordinadora de Premagallania, señala que “el proyecto está abierto a colaborar con quienes compartan la visión sobre la importancia patrimonial y social de los vestigios precolombinos”.

Datologia
Qué: Premagallania, un caso de difusión ciudadana de la herencia precolombina de Chile. Tomar conciencia sobre nuestro patrimonio cultural.
Quién: www.premagallania.cl

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