“El Pacto de Adriana”.

* Por Colomba Orrego Sánchez.

Confieso que este documental provocó una expectación particular desde que lo vi anunciado. Supongo que sería por la horrenda foto que en un principio circuló como “póster”, que mostraba a Manuel Contreras y una mujer más joven, que le tomaba del brazo.

Nada sabía de Lissette Orozco su realizadora, pero insisto la imagen del afiche, entre arcadas provocaba cierta curiosidad. Y si hurgueteabas y buscabas la información al respecto, las arcadas pasaban a ser vómitos y sin embargo, la curiosidad, en mi caso, no cesaba.

“El pacto de Adriana”, de Lissette Orozco, narra la historia primero desde un plano muy intimo y familiar, intentando contarnos, voz en off de la realizadora, sobre esta mujer “Adriana” o “La tía Chany”, a quien ella admiraba tanto porque era chora, porque de la familia era la única que no se casó, sino que a través de su trabajo se dedicó a viajar por el mundo. Era de las tías, la que sumaba estilo, elegencia, era guapa y para colmo, cada que volvía al país, traía los mejores regalos. A Lissette además, le organizó su fiesta de quince años.

Aparentemente la mujer ideal, el ejemplo, lo que la propia Lissette ensoñaba ser cuando grande. Pero sucedió que en uno de esos retornos a Chile, la tía fue detenida en el aeropueto, acusada de barbaridades y medias. Sometida a proceso, enjuiciada y si bien con libertad pero arraigo nacional, señalada por un dedo bien grande llamado justicia. Y de ahí en más………la caja de pandora se abrió aflorando la pestilencia más horrenda.

Realmente el documental es muy bueno, la temática desagradable, pero la manera de contar la historia, realmente es muy, muy buena. Tanto es así que en las casi dos horas que dura, sumado a la cantidad de información, detalles, imágenes, entrevistas, el tiempo transcurre sin que te des cuenta. Lo que insisto, no es tan agradable es la historia que la realizadora nos va contando de su querida tía “Chany”. Primero, porque qué heavy ser sobrina de esta mujer, enterarte de tanta mentira. Y dos, porque la verdad sea dicha, la historia audivisual, tiene la capacidad impresionante de saber reflejar con precisión la bajeza, el rasquerio y arribismo de algunas personas ignorantes, que creen que los comunistas comían guaguas, que tenían armas y que si ellos no hacían lo que hicieron, estos rojos nos habrían matado a todos.

Dos horas de argumentos baratos, estúpidos, absurdos y desfachatados, en lo personal, en un momento me tenían tan harta que onda quería pararme en medio de la sala y gritarle a “Chany” un par de verdades y enrostrarle algunas incógnitas, que surgían, siendo según ella una mujer que daba la cara.

Sinopsis.
De niña tuve una ídola, mi tía Adriana. En 2007 la tomaron presa y me enteré que en su juventud trabajó para la policía secreta del dictador Augusto Pinochet. En 2011 se fugó del país mientras enfrentaba un proceso judicial acusada de secuestro y asesinato. Hoy mi tía vive una pesadilla, en Australia los residentes chilenos marchan en su contra pidiendo su extradición. El caso se ha vuelto mediático, no me di cuenta cómo me involucré en su terrible pasado y ahora soy parte de su delirante presente. Ambas viajaremos por este relato íntimo de enfrentamientos y confesiones, donde saldrán a la luz oscuros secretos. Tengo un acceso privilegiado a los victimarios de la dictadura militar chilena y estoy dispuesta a llegar a las últimas consecuencias para conocer la verdad y saber quién es realmente mi tía Adriana.

Clap, clap, para el equipo de realizadores, para Lissette, porque “El pacto de Adriana”, Está muy bien armado, estructurado, contado. Aunque hay algunos baches que en periodismo dirían si los mencionas, cuentalos hasta el final y sino, omitelos, la historia está muy bien hilvanada, uno va presenciando, comprendiendo, poniéndose en el pellejo de esta familia, sobre todo de esta pobre jovencita que admiraba a la tia. Una joven como muchas de su edad y su ambiente, absolutamente desideologizadas, que al entrar a estudiar cine nada menos y a la Chile nada más, descubre que en el país donde vivía junto a su familia, habían pasado cosas horrendas, como una dictadura de 17 años, donde se violaron los derechos humanos de forma sistemática y que “ups” casualmente su ensoñada “Chany”, estaba metida hasta el cuello.

La forma en que nos van mostrando éste proceso en el que ella, como sobrina y realizadora, va enterándose de la verdad. Porque aparentemente Lissette, crédula de la verdad que la tía contaba, hacer este material audivisual justamente para limpiar su nombre y contar aquella verdad, que en realidad debería venir ella en persona, dejar de ser prófuga de la justicia y dar la cara, asumir las acusaciones.
Pero en el camino de recabar información, entrevistarse con diversas personas, de todo ámbito, fuentes confiables y otras no tanto (como la del trillado Mocito), que le cuentan una historia más horrenda sobre la “Adriana” perteneciente al Cuartel Lautaro, a las violaciones a los derechos humanos, la ruta se pone pedregosa intentando limpiar lo que nació mugriento.

Confieso que cada una de las escenas donde aparece Adriana y cuenta su “disque” verdad, se me apretaba la guata y quería vomitar. El descaro de esta gente, tan agresiva, tan ordinaria, tan poco humana, en contraste al respeto, educación, de los nosotros comunistas rojos, come guaguas….son características que el documental deja bien clarificados y que en lo personal, siempre me han producido repeluz esa agresividad violenta, salvaje de la derecha pinochetista, seguramente exceso de ignorancia versus las marchas, actos de los nosotros de izquierda, en donde el dolor que provoca escuchar el discurso de Allende, los momentos previos al bombardeo de La Moneda… es tal la tristeza, el dolor, que no da espacio para violentarse, gritonear deseos de violencia excesiva, por más que los hayamos pensado, sentido, otra cosa es hacerlo. Y esa es la diferencia feliz, ensoñada que nos distancia, separa y por la que me siento feliz, pese a muchos peros, al pertenecer al para mi, lugar correcto.

En fin, mil detalles. Eso es de los elementos más que rescatables de “El pacto de Adriana”, que está lleno de detalles, de situaciones que al espectador le van a llegar de una u otra forma. Hasta si es de derecha y quiere ir a enterarse de las patrañas de los comunistas, hasta de nosotros los comunistas.

Y creo que cuando un trabajo audiovisual te deja por varias horas, días, semanas, rememorando, recordando, repiqueteándote y además como queriendo contactarte con la directora para preguntarle otras miles de incógnitas que van surgiendo…. Me parece que es cuando estamos ante un buen trabajo. El que hace dar vuelta las neuronas, es para mí el valor más allá de todo. Y si a eso le sumamos, bien para Lissette Orozco que su documental, a donde va gana premios, mejor todavía, porque eso hará tarde o temprano que más y más personas puedan acceder a verlo.

La excusa que no me cierra, pero eso es materia de otra conversación, es ¿Por qué si Hoyts ha dedicado una sala para los documentales no extiende los horarios de proyección? Porque en este momento este docu, comparte sala con “Robar a Rodin”. No puedo evitar hacer uso de la enseñanzas sabias de mi sisterna Manucita de “piensa mal y acertarás”, en donde este ser la única cadena de salas de cine que la exhibe, no es por tratarse de la personoficación del bien, sino más bien un impresionante ojo comercial, en el que acertó al mil por ciento, convirtiéndose en “LA” sala en Santiago que la emite produciéndose ¿Qué? Forración de dinero por montones, porque aunque no es común que suceda, la fución se ¿Qué? Llena. Ojalá que en el proceso de forración monetaria, también reparta con democracia a la realizadora.

Para verla.
– De lunes a domingo, en el cine Hoyts de La Reina, sala 9, en el único horario de 12:55 horas.
– Hasta el 12 de noviembre, Matucana 100, sala “Microsala”, 19:30 horas, $2.000 la entrada.

Volviendo al documental, les diré que después de verla y a medida que han pasado las horas, siguen surgiéndome cantidad de interrogantes, detalles, preguntas, que quisiera plantearle a Lissette. En un momento pensé en compartirlas con ustedes, pero les cebaría la mitad del documental, porque tendría que contar más de lo necesario y no hay pecado mayor que narrar lo que otros no han mirado. Así que si les late, les propongo que después que cada un@ la vea, nos reunamos por interno, dígase en versión “comentarios” e intercambiemos enfoques, puntos de vista, interrogantes y si sale un coloquio pues después lo edito y publico ¿Qué tal? Jajaja.

Así que por mientras, la dejo hasta aquí y ustedes cumplan su parte ¿cuál? Que si valoran mis comentarios cinematográficos y consejos y si está en Santiago o viaja para aquí, no pierdas la oportunidad de verla, porque quién sabe cuándo vuelva a ocurrir, sabes que nuestro país tiene el mal de la desmemoria, exceso de snoberia y lo que hoy es moda, mañana ¿quién sabe?
Totalmente recomendada!!!

Datología
Qué: Crítica cinematográfica de “El Pacto de Adriana”.
* Quién: Colomba Orrego Sánchez.
Dónde verla: Cine Hoyts La Reina, Avenida Ossa 655, La Reina.
Horarios: Sala 9, 12:55.
Cuándo: De lunes a domingo.
Dónde: Matucana 100 – Microsala, hasta el 12 de noviembre, 19:30 horas, entrada $2.000

También te puede gustar...

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *