El “Divino Anticristo” y la función civilizadora de la gentrificación – patrimonialización.

* Por Bosco González Jiménez.

Por el año 1987 llegamos con mi hermano Luciano, desde el norte a vivir a Santiago, traíamos solo los recuerdos de una ciudad con historias de abuelos de la pampa y memorias de amplias playas que entretuvieron los primeros años de nuestras vidas.

Nuestra llegada a Santiago fue abrupta, del aeropuerto a Santa Isabel con Portugal, lo que mis queridos amigos del barrio, el Daniel y la Luz, le llaman hoy por hoy “Bajo Lastarria”, con una ironía intertextual bastante marcada.

Las primeras impresiones, la Calle San Camilo -que espero no se gentrifique como ha sucedido con otros barrios, que, de ser barrios con tradición, han pasado a ser una suerte de vitrinas de identidad para gente que no la tiene- la Posta central, los Flypers de Ahumada con Alameda y el “Falabella” una de las denominaciones históricas de quien hoy es clasificado como “El divino anticristo”. Para nosotros, unos pelusones chicos, el señor del carro…

Mi abuela y la Sra. Blanca, ambas habitantes del barrio, desde la década de los 70, nos contaban que era llamado así, por estudiantes de la actual FEN de la Universidad de Chile, sin entregar mayor detalle histórico de la temporalidad de esta denominación, nos explicaban que era una denominación que los estudiantes utilizaban como un juego sarcástico entre sus arapos y lo que en aquella época Falabella tenía de discurso, elegancia, buen vestir, etc., etc., etc…

De pequeño tengo recuerdos de haber interactuado con el Señor del Carro, como le llamábamos en el barrio, al ir a jugar pelota al Parque san Borja, nos atrevíamos a decirle un par de cosas, a las que casi siempre recibíamos como respuesta un par de garabatos: “cabros de mierda” o “cabros culiados”, era el significante más recurrente ah y también su trasero desvestido, era algo frecuente en el paisaje visual que lograba construir, en Portugal con Marcoleta.

Luego esto se convirtió en un juego, si decidíamos ir a robar unos chocolates al “Supermercado Gigante” (Portugal con diagonal Paraguay) o a hincharle las pelotas a los Punk de la Picá de “Don Chito” y a los Skaters de la remodelación san Borja, siempre, estaba ahí el Señor del carro, Falabella, para las abuelas y el Divino Anticristo Contemporáneo, siempre ahí, tirando la palabra incomprensible para el infante y una que otra vez mostrando el poto en plena calle. Sin embargo para mis recuerdos de infancia, pero sin lugar a dudas, nunca dejo de ser un señor, un gran señor, quizás para un discurso normalizador, el señor de la locura…

Lo más interesante de todo es que comenzamos a crecer y el no envejecía mucho, aparentemente, nuestra capacidad de comprensión aumentaba y nos atrevimos a cruzar la frontera de Alameda y en cuanto atravesábamos, cual rito de transición, la Alameda hacia el forestal, por este barrio extraño llamado Lastarria, comenzábamos a ver más nítidamente al Señor del carro. Un personaje más del barrio, que no solo gritaba garabatos, sino escribía textos difíciles de comprender, solo comprensibles para quienes se entregan al desafiante análisis del discurso y otras técnicas académicas de comprensión.

Tengo la impresión que el Señor del carro cambió y en la medida que este barrio Lastarria, comenzó a transformarse, él también se comenzó a transformar, de hecho, fue más recurrentemente su espacio de localización.

En la medida en que este barrio comenzó a llenarse de cafés y a convertirse en esta fotocopia sin tinta, de las capitales culturales del mundo, el Señor del carro pasó a ser el Divino Anticristo, propio de los actos de habla, que siempre son colectivos y nunca individuales, alguno que otro detallista dirá que él se autodenominaba así en sus escritos, al menos desde el año 1999, pero como el significante es una producción colectiva, creo que no tiene sentido discutir si esto es una denominación propia o del medio social.

Ahora, si es el Viejo del Carro, Falabella, o el Divino Anticristo, no es de mayor relevancia, son solo especificidades, lo que realmente me parece interesante y nos permite, tomando todas las precauciones del caso, es el hecho que la modificación radical de este barrio, puede ser leída desde la modificación de la estructura del lenguaje de nuestro querido Viejo del carro, cada vez más cuerdo lógico y racional.

Hoy, a propósito de la muerte del digno Señor del Carro, Meribel González de Marcoleta decía que últimamente, cuando salía de su casa, le decía “Hola Maraca Fea” al igual que a nosotros, fuera del tiempo presente y del espacio gentrificado, nos decía cabros culiados y exponía su trasero desvestido de civilización (el comentario de Meribel González fue extraido de su muro en Facebook).

No sé si será mi paso de la infancia a la adultez o el disciplinamiento y normalización que operó sobre él, por quienes hoy, se pelean las redes sociales para celebrarlo…como una mercancía más del barrio, nosotros, preferimos recordarlo como un gran señor que nos gritaba garabatos y a veces tiraba cosas, que este civilizado ser, que opinaba más lógicamente, para la cámara o la grabadora extranjera que hoy lo monumentalizara.

Sin lugar a dudas, pasando la Alameda hacia el forestal, todo es un poco más civilizado, y el anticristo era un poco más divino y también algo más cristiano…Como también el barrio, que hizo de la intrigante librería Cronopios una boutique de pañuelos y otros accesorios…

Datología:
Qué: “El Divino Anticristo y la función civilizadora de la gentrificación”.
* Quién: Bosco González Jiménez. Sociólogo. Programa de doctorado en historia U. de Chile. Director Centro de Estudios Camanchaca www.camanchacasconsultores.com – colaborador de www.hoyensantiago.cl

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5 Respuestas

  1. joe dijo:

    Como pasa el tiempo y los recuerdos toman cuerpo….

  2. Juan Obreque dijo:

    Creo que yo te acompañe más de una vez a robar esos exquisitos e inocentes Chocolates en el Gigante. Saludos!.

  3. Andres Jose Vial Larrain dijo:

    Que buena crónica, un par de veces me tocó toparme con este peculiar individuo. Gracias Hoy en Santiago por compartirla.

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