Personajes en la ruta: Sophie Franca.

Por Colomba Orrego Sánchez.

A través de la observación, aquella que mira y atraviesa el objeto, llenándose de él, es que en las caminatas que hago ya sea por mi barrio, por las comunas y la ciudad, ojalá pronto que a lo largo de todo el país, voy encontrando personas, personajes, particulares, distintos, diversos y todos, todas, entretenidos, sublimes, encantadores.

En esta ocasión toca turno a Sophie Franca, una mujer nacida en Francia y que llegó a Chile en 1988. Aquí estudió cine en el ARCOS, especializándose en montaje. Poco se sabe de cómo realiza su trabajo, en qué piensa, qué lee para la inspiración digamos. Pero observándola, creo que justamente mediante esta misma técnica, sumado al silencio, lecturas, introspección, el arte de reflexionar, mucha concentración y al mismo tiempo funcionando en el mundo doméstico, Sophie, va creando, sumando imágenes, que utilizará en su jornada laboral para unir y dar sentido a películas y documentales, que son las áreas cinematograficas a las que se dedica, sumado a los cortos obviamente.

No sé cuál tendría que ser el perfil de una francesa tipo.
En el caso de Sophie, como es mezcla de uruguaya también, sumado a su propia cuota, de típico no tiene nada. Salvo que todavía se le escapa el “Pepe Lepuf” que lleva dentro y que al pronunciarlo con una salpimienta de chileno, la hace aún más divina.

Que a diferencia del gato al que le pintaron una raya blanca en el lomo, no soporta los apretujes físicos, excesos cariñosos, menos los melosos. Entonces, obvio que lo que más me gusta, es apretujarla, abrazarla, hacerle cosquillas, para que en un champurrado franco-castellón, pida socorro. Y para rematar la maldad suelo decirle “Chofi”.

Esta mujer, deámbula por la ciudad, generalmente arriba de su bicicleta, a veces por las ciclovías y otras por las veredas (pero como la quiero no le pego), cruzado al hombro lleva su carterita naranjo fosforescente, o un mochilón de excursión.

En invierno o verano, viste faldas con pantalón, abrigos gruesos o de lino, según la estación. Generalmente sus ropas tiñen en tonos gris, negro, azul marino. Le gusta usar aritos pequeños y creo lleva los mismos hace años. Usa el pelo corto y no se pinta el rostro. Aunque no es mujer de perfumes, siempre está olorosa rico y fresco. Y si la miran con atención, descubrirán que en la solapa de su abrigo o blusa, cuelga algún objeto curioso, como puede ser un set de cubiertos enanos, unas caras de gato, algún pajarillo negro, una lagartija, nopal, etc.

Entre parlanchina y callada, se inclina por lo segundo. Escucha y observa y si el emisor es entretenido o hay interacción, deleitara con su risa, algún comentario o pregunta, o tan solo con su lindo y simpático rostro, expresando interés, diversión, enojo, impresión, sorpresa y probablemente risas.

Profesionalmente, es una grande, aunque nunca habla de lo que hace, ni cómo lo hace, ni en qué se inspira para hacerlo. Dice de su trabajo: “he montado principalmente documentales, aunque también he trabajado en cine de ficción”.

Sophie, es una mujer más bien callada, pero las ideas las tiene más que claras, como sus gustos y en materia de inclinaciones laborales, de sus trabajos preferidos dice: “las películas más queridas que he montado son: “Porque no tenemos nada, queremos todo, de Ulises Gómez; Aquí se construye, de Ignacio Agüero; Nema Problema, de Susana Foxley y Cristián Leighton y El corredor también de Leighton”.

Observándola y escuchando las pocas veces que sobre su trabajo ha dicho algo, sé que Sophie, trabaja todos los días, desde muy, muy, temprano en la mañana, hasta las 14 o 15 horas. Después vendrán los trabajos de casa, lecturas, criar a su encantador hijo León en conjunto con su pareja, Javier Molina.

Seguramente reflexionará lo que está montando, a lo mejor a través de esas lecturas, o mientras encera los pisos, lava la ropa, la tiende, vive la vida junto a su familia, la cabeza está llena de imágenes.

Según yo, todas estas otras actividades post laburo, son la semilla que dará fruto a la mañana siguiente. Me imagino, porque como digo, no la he visto en acción. Vive en un constante estado de concentración. Concentración que viaja desde el interior de su cabeza, cruzando pensamientos, ideas, por sus emociones, y que en el silencio de quien está creando, haciendo y a la vez, interactuando con el mundo real y domestico, encuentra imágenes, que utilizará en su jornada creativa.

Y ¿Por qué? Dirán ustedes, pues porque estoy segura, que el verdadero artista, el que crea, produce, lo hace rebuscando por aquí y por allá, sin aspavientos, sin hablar, pero no por ello en un silencio muerto.
Y esa es Sophie, un poco solitaria, un mucho silenciosa, otro más observadora y lectora. Y cuando quiere hablar, es la más jovial, simpática, entretenida, divertida, al menos yo he aprendido mucho a su lado de formas de ver la vida, el mundo, el cine, la música.

Y cual si fuera poco, ama a los gatos ¿Qué más se puede pedir?
Si la busca en Google o en algún portal de cine chileno, verá que no miento, porque si hablamos de la crema y la nata y la cresta de la ola, en fama y fortuna no sé si tanto, Sophie es la clave.
No por nada es la creadora -montajista de documentales como: Al otro día, Como me da la gana II – Ignacio Agüero; Locas mujeres – María Elena Wood; El diario de Agustín – Ignacio Agüero.
Máxima!!!

Datología:
Qué: Personajes en la ruta: Sophie Franca, montajista.
Donde: Hoy en Santiago.

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3 Respuestas

  1. joe dijo:

    Guuau! tremenda nota! es Verdad.

  2. Raul França dijo:

    Colomba, un retrato bello y perfecto !

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