“No intenso agora” documental brasileño en SANFIC 13.

Por Colomba Orrego Sánchez.

Anoche en el contexto de SANFIC 13, Santiago Festival Internacional de Cine, fui a ver “No intenso agora”, un documental brasileño, de Joäo Moreira Salles. Que me encantó!!

Era más largo que el hambre (120 minutos), pero confieso que nada de aburrido, quizás a veces sentí, no tantas, que un par de tijeretazos cortando excesos de detalles e imágenes, podrían haberle hecho bien, pero así como quedó de todas formas, lo devoré feliz de la vida.

También será que la modalidad, documental historia, narrada por su propio director, el cual posee una voz muy agradable, tranquila y brasilera, siempre será una poesía a la oreja. Porque no sé ustedes, pero a mi me pasa que con la lengua brasilera, al escucharla sin leer subtítulos, como que hay ciertas palabras que uno entiende literalmente y otras, que aunque no, presientes desde un estado lingüistico que desconocíamos tener, sabemos más o menos para dónde van las ideas.

En materias estrictamente cinéfilas, el documental, trata sobre los eventos del mayo francés (1968), La Primavera de Praga y la China comunista. Aunque en realidad, el cineasta hace un paralelo entre lo enardecido que estaba el mundo para el ´68 (aunque mundo para él eran solamente Francia, China, una pincelada de Brasil y Checoslovaquia), que también uno pensaba, “con las dos horas de duración del docu, a la hora que nos cuenta qué pasaba en el mundo, mamá mía, todavía estamos viéndolo (jajaja)”. Y la visita, que por esos mismos años, hiciera su madre a China, viaje que evidentemente marcó su vida.

Si entramos al detalle de desmenuzar el documental, que no es mucho mi estilo, menos si es en términos técnicos, diré que es muy bueno por lo sencillo. Es decir, los elementos que utilizó para contar esta historia, como es documental, son: imágenes para dar y regalar y su voz.
En el tema imágenes, hay que aplaudir de pie porque hizo una exhaustiva investigación y recolección de los mejores archivos visuales de Francia, Brasil y Checoslovaquia. Ya que el material de China, es propiedad de la familia. Una poesía ¿Qué no? En el de la voz, ya les dije que era poesía pura.

Y de ahí la gracia de un buen director, sumado a su editor, es tomar esas imágenes y lograr contar una historia. Como lo hizo él, dándole una cronología de los procesos sociales acontecidos a fines de los ´60 en París, así como también en Praga, los de carácter sentimental en Brasil y China. Aquí el entendimiento goza de un placer inmenso, porque la cantidad de hechos que son contados, con un detalle de lujo, que para algunos fue un fastidio, para mí poesía pura.
A veces pienso que los festivales de cine, deberían tener una sección en el área de documentales, rótulados como: “históricos – historia – aprenda viendo”, donde podrían entrar tantas aristas, como éste, como biografías a personajes ilustres, como la de arquitectura, digo yo.

Así es como Moreira Salles, cuenta la historia social de un movimiento francés y a también checo, sumada a ratos muy sutiles, por la historia de su madre. Seré mala y mal pensada, pero obvio que ahí hay una “mamitis” que agárrate canijo. Que qué tanto y la verdad me gustó mucho.
No están ustedes para saberlo y yo sí para contárselos, pero antes de morir, quiero hacer algo parecido para mi abuelo. El tema es que en esa personal oda a la madre, como que uno intuye que algo va a pasar o ya pasó y no es precisamente alegre.

Sumado a que en la narración histórica social, hay un ápendice incluído por el director, donde cuenta sobre un documental, realizado por aquellos revoloteados tiempos, que se tituló: “Morir a los 30 años”. Existe, existe, búsquelo y lo encontrará. Y que cuenta sobre una especie de costumbre o casualidad, que se generó entre algunos de los líderes del “mayo francés”, de morirse a los 30. De hecho, en el listado que no es menor, hay un tal Renault, que efectivamente existió y murió a esa edad. Y pues no sé ustedes, pero para mí esa fue una señal punzante, con la que uno dice: “la mamá, difícil que haya muerto a los 30, pero creo que muerta igual está…”.

Así es como en este tiempo personal que el director se toma para contarnos todo lo que ha reflexionado, creído, pensado, aprovecha de abrirnos su corazón a la vida familiar, la cual se desarrolló en gran medida en París Francia, junto a sus padres y hermanos y que era en los veranos cuando se trasladaban a Brasil, de ahí vendrá lo de pincelar un poco 1968 en esas latitudes. Sumado a que nos cuenta poéticamente la impresión que para él fue este estilo de vida, ya que encontraba que Brasil era sinónimo de luz, calor, alegría, mientras que Paris, frío, oscuridad, estreches, ya que la residencia fija era un departamento y en cambio la de vacaciones, segurante un campo amplio y verde.

Este constante paralelo entre el “Mayo ´68” y los momentos en que la madre tan feliz fue, tanto por lo que muestran las imágenes, como por lo que ella escribe en su bitácora de viaje. Como que uno sigue latiéndole que prontamente algo pasará… al menos yo, saqué por conclusión, que la mamá ya no estaba entre nosotros y que sin hacer un melodrama, Moreira Salles, hizo de este docu, un homenaje para ella. A saber si me pasé el rollo o estoy en lo cierto.

Por otra parte, para los que no estén muy enterados de todo el meollo del asunto del Movimiento Estudiantil de Mayo 1968, pues aquí casi que si van con lápiz, linterna y papel, podrán tomar nota o atender a la clase – documental, que realmente es muy completa, detallada y uno aprende mucho, muchísimo. Sin contar con el pequeño detalle, que uno va dándose cuenta que los humanos seres, a lo largo de la historia, nos hemos dedicado a no aprender nada y a rebotar contra las mismas piedras.

El documental está dividido en dos partes.
La primera se llama “La llegada a la fábrica” y una segunda, que es “La vuelta a casa”. En lo personal no entendí los títulos, porque en ninguno de los dos, se centran en él. O sea el primero que es más de la mitad del documental, es contar la historia de su madre, este viaje que con amigos hacen a China y en paralelo, siempre juntos, la historia del “mayo francés”.

Después para la segunda parte, que la verdad uno dice “ay mamá mía esto ¿tendrá una tercera parte también?, no hay demasiados retornos a la casa, ni él con su madre y familia regresan a parte alguna, ni los franceses, checos o chinos, se les ve en tales actividades. A saber qué se le habrá pasado por la mente o quizás es un sesudo de aquellos y son una metáfora de algo, que evidentemente se me arrancó (jajajaja).

Pero centrándonos en el aprendizaje obtenido en el documental, puedo decirles que ocurre, al menos a mí me pasó como nunca jamás y por tal, no lo olvidaré, de los jóvenes estudiantes franceses que se tomaron el país durante el mes de mayo. Tuve a bien conocer a la celebridad de Daniel Cohn-Bendit, que hay que decir que se las traía. Además de guapo, que siempre suma, era un dirigente muy inteligente, que se dio vuelta a Charles de Gaulle, por un rato, lo hizo quedar como un tonto, en esa ambigüedad de cantar la Marsellesa y al mismo tiempo ser tan fascista.

Así también, se metió al bolsillo a los medios de comunicación, que querían todo con él. Después vendría la consiguiente caída del ídolo y uno no deja de pensar, que eso fue en 1968 y en pleno 2017 o qué decir si nos remontamos a nuestros viejos buenos tiempos 2011, nos pasó casi lo mismo y aquí estamos sin nada, ni ilusiones, ni sueños, ni dirigentes. Porque aunque Cohn-Bendit, tuvo la inteligencia y lucidez, para darse cuenta que se lo estaban comiendo, no pudo evitarlo y fue fagocitado para después ser olvidado.
A mí me encantó, ojalá que a ustedes también!!!

Datología:
Qué: Documental brasileño: No intenso agora.
Dónde: SANFIC 13.
Cuándo: Viernes 25 de agosto, 21:30 horas, Hoyts de La Reina.

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