La mensajería, lo top en comida chilena.

*Por Javiera Moraga R.

Fue un jueves el día que escogí para conocer La Mensajería, el restaurante de comida chilena que se me había metido durante las últimas semanas entre ceja y ceja. Primero había analizado su carta por internet (puede sonar bien nerd, pero es algo que hago a veces, como un pre-reporteo gastronómico), después había hablado con algunos críticos y finalmente decidí ir para probar y ver todo con mis propios ojos.

Mi mayor inspiración para ir sin pausa, y con mucha prisa a este restaurante, ubicado en pleno corazón de Providencia fue, tal vez, un verso poético que extraje de la misma carta de comidas: “En el mar tormentoso de Chile vive el rosado congrio, gigante anguila de nevada carne. Y en las ollas chilenas, en la costa, nació el caldillo grávido y suculento, provechoso”, un extracto del poema la Oda al Caldillo de Congrio que Pablo Neruda escribió para este maravilloso plato marítimo chileno.

Así que como se lo imaginarán una vez sentada, y cuando el mozo llegó a atenderme y me pasó la carta pregunté si estaba el plato, y cuando asintió fue un momento completamente feliz. Y es que para las bajas temperaturas era como un sueño hecho realidad. Así que pedí el Caldillo de Congrio de fondo. Mientras tanto revisé cuidadosamente la carta para ver que pedía de entrada.

La Mensajería es un restaurante reconocido por la comida típica chilena. Después de comer me acerqué al chef, Rodrigo Jofré para felicitarlo. Porque soy una convencida de que las cosas buenas hay que decirlas. Los chilenos siempre tenemos la tendencia de ver el vaso mucho más vacío que lleno, y yo quería transmitir todo lo contrario, y no precisamente porque esté atravesando por un período zen en mi vida (que lo estoy), sino porque no suelo ser complaciente con nada, y menos con la comida, así que si tengo que devolver un plato o reclamar cuando algo no está bien, créanme que lo hago.

Pero La Mensajería es un concepto que me encantó. Es el lugar que uno está buscando para disfrutar de nuestra cocina chilena, en un formato tradicional, pero de almuerzo o comida (es horario continuado), con esto me refiero a que los platos son generosos, pero jamás desbordados, como sucede a veces con esos restaurantes en que debes pensar bien qué pedir y saber que la mitad del plato quedará ahí. A la hora de almuerzo de un día de semana, eso es algo que me carga, porque hay que seguir trabajando y esos platos enormes son para siesta. En la carta se pueden apreciar platos tradicionales como charquicán, cazuela, pastel de choclo, que están bautizado como “Los caseros”. En definitiva comida chilena de verdad, no esa que “parece” chilena, pero que es un híbrido entre un poco de siutiquería y ni ‘chicha ni limoná’.

Después de almorzar obtuve buenísimos datos para aquellos que quieran visitar La Mensajería (por ejemplo que está abierto de lunes a sábado desde las 08:00, porque tienen unos desayunos de miedo y cierran a las 23:00 horas). Me enteré que fue el primer restaurante que se ganó el derecho a usar en su papelería el logo de la Fundación Imagen de Chile, por rescatar el patrimonio cultural gastronómico de nuestro país. ¡Que tal! Eso me hizo anotarlo en mi libreta de recomendados para mis amigos que siempre preguntan: ‘javi quiero ir con un amigo extranjero a comer platos chilenos ricos’. La Mensajería ya está en esa lista y por supuesto con ese gran “aderezo” de reconocimiento.

Otro must de este restaurante son las famosas empanadas. La Mensajería trabaja 20 variedades horneadas y fritas, que las preparan con una masa especial. Otro punto que no quiero que se me vaya es que tienen una cocina abierta a los ojos del público donde uno puede ver cómo se hacen las preparaciones, esto no sólo le da un toque moderno al lugar, sino que se pueden apreciar los ingredientes, que son de primerísima calidad.

De entrada disfruté empanadas de chupe de loco (horneada) y empanada de camarón queso (en la categoría de fritas). Mientras escribo esta reseña gastronómica me doy cuenta que mi almuerzo fue totalmente marino. Para tomar quise irme por la sidra de manzana-berrie. Hablando en otro momento con Ilan Senerman, Director Ejecutivo de La Mensajería, quien ha hecho un gran estudio de las raíces de la cocina chilena y cuyo propósito es poner nuestra cocina en el lugar que se merece, es decir, “de absoluto orgullo nacional e internacional”, me explicó que sólo trabajan con proveedores de productos chilenos. Y que si bien la sidra no era de tanta salida, últimamente se había puesto de moda y la pedían bastante. A mi me encantó, sin embargo me equivoqué con ese acompañamiento “bebestible” que elegí, debería haber sido más tradicional y pedir un vino blanco.

El postre fue uno de los platos que más disfruté. Comí unos deliciosos churros con manjar y salsa de chocolate. Y la verdad es que la torta de hojarasca me hacía ojitos, al igual que el mote con huesillos, pero hacía un poco de frío para ese postre y con la torta no hubiera podido seguir mi rutina del día. Después me tomé un buen cortado que me dejó con toda la energía para el resto de la tarde.

De todas formas volveré pronto, porque quedé enamorada de un sándwich que lo probaré antes de empezar con el mantra “por un verano con bikini” y es el Doña Juana, que es de merluza a la plancha, en pan amasado con chilena y salsa tártara, acompañado de su buen borgoñita, que nunca está demás. Está vez pasaré de tarde. Antes, eso sí, visitaré la librería Qué Leo de mi amigo Juan Carlos Fau. Un gran panorama. De todas formas para esta nueva incursión en La Mensajería estoy buscando algún comensal que sea amante de la comida chilena. Si alguien quiere ir…¡me avisa!

Datologia
Restaurante: La Mensajería
Dirección: Nueva Providencia 2034 (Providencia)
Días: Lunes a Sábado
Horarios: 08:00 a 23:00 horas

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