23º Aniversario de vida, en democracia del Archivo Central Andrés Bello.

Hoy 10 de agosto, el Archivo Central Andrés Bello, que pertenece a la U. de Chile, cumple 23 años trabajando en el compromiso con la educación pública y gratuita manifestándose por una ley que fortalezca a las Universidades del Estado.

Veintitrés años pensando al Archivo Central Andrés Bello, desde la vuelta a la democracia, cuando comenzó a funcionar de manera oficial en 1994, aunque por su propia naturaleza y dada su pertenencia a la universidad, puede trazarse una genealogía mucho más extensa.

La historia.
Esta se remonta a la Biblioteca del Instituto Nacional, la cual inició sus actividades de acopio y uso de impresos en 1813.

Buena parte de nuestros actuales acervos proviene de la Biblioteca unificada del Instituto Nacional y la Universidad de Chile, la cual dio continuidad al Gabinete de Lectura instaurado en 1852 por el naturalista Ignacio Domeyko al alero de la misma casa de estudios (de donde proviene parte de la actual Colección Americana, conjunto de libros declarado Monumento Histórico Nacional en 2009).

La biblioteca unificada del instituto y la universidad se trasladó en 1884 hasta el edificio ocupado por la iglesia San Diego La Nueva, de la Orden Franciscana, ubicado en la esquina de las actuales Avenida del Libertador Bernardo O’Higgins con calle Arturo Prat. Este edificio fue demolido inopinadamente el año 1929, dejando huellas indelebles en nuestro patrimonio bibliográfico.

A casi un siglo de su fundación, la Universidad de Chile requería un espacio que reuniera sus diferentes colecciones bibliográficas y que, al mismo tiempo, facilitara la consulta a estudiantes y profesores. Con tales propósitos se fundó en 1936 la Biblioteca Central, antecedente directo de AB, la cual funcionó en las instalaciones de la Casa Central universitaria.

En 1936, durante el rectorado de Juvenal Hernández, se rescataron materiales de la Biblioteca Universitaria compartida con el Instituto Nacional, con el fin de crear la Biblioteca Central. Esta se enriqueció con sucesivas donaciones, como por ejemplo la del ex Presidente de la República Pedro Montt (1906-1910).

Entre 1936 y 1957 dirigió la institución Héctor Fuenzalida, escritor y pionero de la bibliotecología en el país, cuya gestión fue esencial para concretar la donación de la biblioteca personal de Pablo Neruda junto a sus más de siete mil caracolas en 1954.

Dicho legado imprime a nuestro actual archivo el carácter de museo, pues en el año 2009 esta colección fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Asume la dirección de la Biblioteca Central el abogado y bibliófilo Alamiro de Ávila Martel, quien accedió al cargo en 1957, siendo rector Juan Gómez Millas, y permaneció en él hasta 1990.

Dos transformaciones marcaron la gestión.
Durante la década de 1960 se implementó el espacio que actualmente ocupa el archivo, adosándose una torre de cinco pisos a un costado de la Casa Central, cuyas dependencias se fueron adecuando a las necesidades de una biblioteca universitaria con un carácter crecientemente histórico.

En forma paralela se inició el aumento de las colecciones por medio de donaciones muy valiosas. Entre ellas destacan:
Antonio Quintana (fotógrafo)
Domingo Edwards y José Zamudio Zamora (bibliófilos)
Fanor Velasco (hombre de letras decimonónico)
Armando Braun Menéndez (historiador magallánico)
Desiderio Papp, Eugenio Pereira Salas, Yolando Pino Saavedra, Eliana Dobry y Emma Salas (académicos de la Universidad de Chile).

El archivo y el siglo XXI.
Entre los años 2007 y 2010, el Archivo Central Andrés Bello puso en vigencia un nuevo plan de desarrollo cuyo objetivo fue profesionalizar la gestión desde lógicas contemporáneas de archivos, bibliotecas y museos.

Su misión y visión se enriqueció al hacer de la democratización del patrimonio su eje central, abriéndose una nueva etapa en el año 2010 cuando AB pasa a ser parte de la nueva Vicerrectoría de Extensión y desde el año 2013 de la nueva Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones.

También desde 2013, AB tiene a su cargo la gestión de la nueva Sala Museo Gabriela Mistral en la Casa Central de la Universidad de Chile.

En 2007 asumió la dirección del Archivo Central Andrés Bello la antropóloga Sonia Montecino, en el marco de una política institucional respecto al aporte de las mujeres en cargos directivos durante la administración del rector Víctor Pérez.

Montecino inauguró una nueva etapa de la historia del archivo, marcada por la apertura del mismo hacia la comunidad académica y una lectura renovada sobre el patrimonio nacional, concebido como entidad del pasado que vuelve a cobrar vida con las miradas del presente.

En consecuencia con ello se inició un proceso de puesta en valor de nuestros acervos, organizándolos en colecciones, y cuyo diagnóstico e investigación permitió la declaratoria de tres de éstas como monumento histórico nacional el año 2009.

Este proceso fue liderado por la historiadora Alejandra Araya Espinoza -quien sucedería como directora a Montecino en 2010-, llevando a una redefinición de las colecciones y a concebir la triple identidad del Archivo Central Andrés Bello.

La triple identidad del archivo.
1.- como lugar donde se conservan objetos de gran valor e interés cultural, es decir, museo (tal es el caso de la Colección Neruda y la Sala Museo Gabriela Mistral);
2.- Biblioteca o espacio donde se guardan ordenadamente libros (es el caso de la serie de colecciones bibliográficas destacadas como la Americana);
3.- Archivo, o sea, edificio donde se conservan documentos manuscritos o impresos generados por instituciones o personas en el ejercicio de sus funciones o actividades (tal es el caso de la Colección Manuscritos, acervo que recupera además el vínculo de la universidad con Andrés Bello, su primer rector).

Desde el 2010 a la fecha se consolidó el plan de trabajo para la puesta en valor de colecciones, inventario, difusión y acceso, por medio de publicaciones y contenidos en línea.
La incorporación de AB a la nueva Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones ha permitido consolidar la apertura a la comunidad de los tesoros patrimoniales que AB resguarda, e implementar un área de educación y difusión consistente con la nueva política de extensión liderada por la actual Vicerrectora, profesora Faride Zeran.

Datología:
Qué: Aniversario 23º del Archivo Central Andrés Bello.

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