Crítica de cine: Dans la maison.

Por Colomba Orrego Sánchez.

El otro día, tenía un hambre de ir al cine, de ver películas, ojalá de buena calidad. Entonces me acordé de El Biógrafo y fue “grito y alegría”, porque estaban dando dos cintas francesas, lo que se le dice “dar y regalar”.

Les hablaré de la que fui a ver, que es DANS LA MAISON, que está en los horarios 15:30 y 19:30, de lunes a domingos. Y es que al mismo tiempo y porque todo mezclado queda mejor. No puedo evitar hablar de mi maravilloso hallazgo “Cine El Biografo”, sin tocar un tema que me repiquetea en la cabeza de tanto en tanto, como lo son los casi extintos “cines de barrio”.

Porque hubo una época en el que existían los cines de barrio y a veces hasta cerca de donde uno vivía. En mi caso, tuve el placer de disfrutar hasta que ya no se pudo más, del Pedro de Valdivia (Bilbao y Pedro de Valdivia) y del Cine Arte Tobalaba (Providencia pasado Holanda). De hecho en éste último, gocé hasta que lo cerraron, entretenidos ciclos de cine italiano, de todas las épocas existentes. Otro poco de francés, de polaco y de ruso. Y era tan entretenido salir un sábado o escaparse en la semana, a ver una o dos películas. Existía esa magia, que no encontramos en los cines en cadena, a los que también voy, que se llama “sobriedad”.

En Guadalajara, Jalisco, México, donde me crié, también existían los cines de barrio. De hecho cerca de donde vivíamos estaba uno, al que íbamos con mis papás duro y parejo. Y tenían al igual que los de barrio en Santiago, esa sobriedad que no permite luces fluorescentes por los pasillos, porque tan solo contaban con el hall, la ruta al baño para mujeres y otro para hombres, sólo que en los de México vendían golosinas pero tipo “lenguas de gato”, chocolatines, galletas, jamás cabritas (pop corn) porque eso remitía en un dos por tres, a los otros cines, los grandes, fastuosos. A veces vendían bebidas y café.

Y es que en Santiago, ya casi no quedan cines como estos, que podemos llamar de “barrio”, o de los cines pequeños que están a veces cerca de la casa, del trabajo, de la casa de un amigo. Entonces llegar a ellos, es un paseo corto que uno puede hacer a pie, en bicicleta, pero no en micro, metro, auto. Y así también uno se pregunta ¿por qué están ubicados sólo en algunos sectores y no en todos? Y se han fijado que casi todos, están de Plaza Italia para abajo… El asunto es que estos cines, cercanos, de barrio, de ciertas comunas, que por unos ratos largos no nos remiten a los otros, a los enormes y por tales características de amplitud, llenos de gente, de sonidos, luces, comida, crunchis crunchis. Y si nos tomamos la molestia de contar cuántos de estos cines austeros van quedando, creo que lo hacemos con los dedos de una sola mano y la lista es más o menos así: El Biógrafo, Cine Arte Alameda, Normandie, la Cineteca, Museo de la Memoria, Matucana 100 y creo que estaríamos dejando la contadera.

Para mi placer y suerte, cuando sentí el estremecimiento estómacal por ver cine, pude ir al Biografo a devorar la cinta francesa “DANS LA MAISON”. Entonces eché en falta con todo el corazón a estos cines. Aplaudo que existan los que están y ojalá se mantengan por los siglos de los siglos, revolución.

Y bueno, hay que decir que El Biógrafo, como una de las alternativas de cine de “barrio”, aquello de cercano, no tan grande pero tampoco una menudencia, sobrio, encantador, que remite inexorablemente a recordar cuando se abrió y era lo más bacán a lo que podíamos acceder porque era el primer cine (después del occiso Santa Lucía) que tenía sonido Dolby, la pantalla era más grande que lo usual. Y es que realmente es un agrado ir a El Biógrafo, otros además después quizás toman ruta al bar del mismo nombre, de los mismos dueños (ya no Hübner), otros no. Pero es un acierto que siga y que como dicen las señoras “dios lo mantenga ahí por los siglos de los siglos”. Porque al menos para una, que no vive tan lejos de esa ruta, irse y volver caminando y además deleitada por una buena película, creo que es lo más parecido a la gracia divina.

Y como decía al comienzo, me recordó al Tobalaba, porque como pude revisar, concienzudamente de todos los afiches de películas, que anuncian llegar, todas provienen de Europa, casi de los mismos países de los que hacía gala el Tobalaba. Un plus para una que gusta de ese continente y su cine, una pena que el otro cine no pudiera continuar.

LA PELICULA.
Pero en materias cinematográficas, específicamente DANS LA MAISON, tengo que decirles que es de las cintas de Ozon, una realmente encantadora. Y que se los digo ahora y repetiré después, si gustan de este director, no pierdan tiempo y vayan YA porque no le queda mucho en cartelera y además, hay que llegar temprano porque aunque no lo crean “hay colas”, se llena y puede sucederle, como a mi hace una semana, que se agoten las entradas.

DANS LA MAISON, es realmente una película entretenida, que atrapa. Como les digo llegué a ella porque hambrienta de cine, busqué a El Biógrafo y descubrí que estaban dando dos buenas cintas francesas y la primera nada menos que de Ozon, de las que yo he visto (8 mujeres, Bajo la arena, La piscina, En pareja, Gotas de agua sobre piedras calientes, y La estudiante). Francois Ozon es un cineasta francés, que se dedica a tramas que aparentemente son complejas para algunos, rebuscadas para otros, en lo personal, nunca he salido descontenta de las que le he visto. Tienen un toque de ironía maldadosa, según yo que puede sonar prejuicioso intuyo o creo que es gay, ya que tiene una devoción por la belleza, no solo masculina, sino que también femenina. Es muy estético en sus ambientaciones, todo pulcro, ordenado. Evidentemente es una persona culta, además de cineasta, porque sus personajes, hombres, mujeres, jóvenes, jovencitas, viven rodeados de un cierto confort intelectual, casas con libreros muchos y bien repletos, pensando en Francia quizás es normal que todos a raja tabla sean lectores, unos más extremos que otros. Quizás también hay mucho de clase social alta, no sé, porque no pertenezco a ella y generalmente las conversaciones que tienen, los referentes que tratan, los conozco de siempre y no me considero precisamente de la elite. A lo mejor esa cultura que uno podría pensar solo posible para los ABC1 es algo que en Europa se da en forma pareja, que todo el que lee puede acceder a cuanto libro publicado exista. Algo que evidentemente por estas tierras no sucede, ya que si no es el precio, es el IVA, sumado al desinterés de muchos.

Retomando a DANS LA MAISON, en este caso, la historia se centra entre un profesor de colegio y en particular, uno de sus estudiantes. El profesor es el de castellano o literatura o español, como bien lo conozcan. Y aunque lleva chorrocientos mil años dando las mismas clases, a los jóvenes del mismo nivel, con las mismas edades, pero de rostros distintos cada año, insiste en intentar – como buen pedagogo-, inculcar algunos valores literarios en sus pupilos. Es así como comienza la historia, ya que el Profesor Germain, ha dado de tarea a los estudiantes, que cuenten cómo es un fin de semana en la vida de cada uno. Y asqueado por las breves palabras con la que expresan en lengua francesa, que el fin de semana es aburrido (fome) porque no pueden ver toda la TV, salir a donde quieran y los padres les quita los celulares, la vida es una miseria. Hasta que entre los papeles da con uno, de Claude García, un estudiante del que no tiene idea de su existencia y que ha escrito con lujo de detalles sus impresiones a cómo vive su compañero de curso Rapha. Un escrito para el Profesor Germain, lleno de ironía, burla y sarcasmo, sobre todo cuando se refiere a Esther, la madre de Rapha, como “el aroma a perfume de mujer de clase media”.

A través de esa tarea es que comienza a trabarse un vínculo entre Claude y el Profesor Germain, porque éste cree ver en este pupilo, un escritor en ciernes, pero al que hay que guiar y pulir para ello. Y uno mira la cara de Claude, quien cada día nutre al profesor con más y más aventuras dentro de la casa de su compañero y por supuesto intuye que aquí pasará algo, pero no precisamente dentro de aquella casa y con esas personas, sino más bien entre el profesor y su estudiante.

Y aquí vamos con los detalles que hacen de una película, con sello Ozon. Los dos jóvenes que aparecen en la historia Rapha y Claude, son realmente elegidos no sólo con casting sino con pinzas, porque bueno o sea, es verdad es Francia y no por nada de ahí salió un Alan Delon, un Jean- Paul Belmondo y otros tantos más y otras tantas más hermosas mujeres. Sólo que estos son jóvenes y también bellos. Sumado a la presencia de Kristin Scott Thomas, que es una mujeraza hermosasa, Emmanuelle Seigner y la particular Yolande Moureau. Qué dirán lo que digan pero estoy segura de poner mis manos al fuego, que tanta belleza, tanta estética, la pulcritud de cada una de las casas, la sala de exposiciones en donde trabaja Scott Thomas, todos esos detalles quizás inaparente para muchos, no lo son ni para Ozon, menos para mí.

Sumado a esa ironía que no cesa en el rostro de Claude (Ernst Uumhauer), cada que lleva su tarea, con un nuevo capítulo, sobre lo que ha fisgoneado en la casa de su compañero de curso, para deleitar la curiosidad del profesor. Que puede que el jovencito haya nacido con esa cara tan risueña y por eso lo eligió Ozon, quizás, pero estoy segura que fue así porque era lo que necesitaba, una cierta malicia, teñida de ironía. Como bien dice el propio Profesor Germain, en un momento cuando la historia avanza “acaso estamos ante la réplica de una escena de Pasolini”. Le falto decir ¿Claude, te crees Terence Stamp de Teorema? Y aunque no hizo la pregunta, sin querer caer en nada, porque la historia aunque igual es dramática no va directamente por esa ruta, además de mi que era la espectadora, había varios en pantalla que se sentían fuertemente atraídos por Claude. De hecho, su propio compañero Rapha. Y oníricamente tanto Emmanuelle como Scott Thomas.

Porque las cintas de Ozon, son así, le gusta jugar con el espectador, con el morbo sin hacerlo evidente, con el amor. Y el que sienten los adultos entre sí, los jóvenes también y por qué no jóvenes con adultas y adultos con jovencitos.
Aquí a diferencia de La piscine u 8 mujeres, le faltó la parte musical de los hechos. Aunque quizás también quería irse más por lo aparentemente cómico y su cuota de drama. En fin, una película llena de detalles, grandes actuaciones, espacios, lugares, hermosos, mucho verde, bosques, naturaleza. Todo hermoso pero no ostentoso, ni la mujer de aroma a clase media, ni el profesor junto a su mujer la galerista (Scott Thomas). Y sin embargo quizás mucho para uno y todo el tiempo pensaba que me vendría de perlas vivir en cualquiera de las dos partes.

No sé, esa sensación de felicidad que producen las buenas películas, que te vas, caminando por las calles con rumbo a casa y sientes que estuviste en una pradera verde, mullida, gozando del mejor día de tu vida. Si esa sensación no es el resultado de haber visto una muy buena película ¿qué lo será?
Totalmente recomendada!!!

Datología:
Qué: Crítica de cine: Dans le maison, Francois Ozon.
Dónde: Cine El Biografo, José victorino Latarria 181, Santiago.
Cuándo: De lunes a domingo.
Horario: 15:30 y 21:15 horas.
Entrada: $3.000 de lunes a miércoles – $4.000 de jueves a domingo.
Fono: (2) 2633 4435

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5 Respuestas

  1. Maria Elena Jaureguizar Lopez dijo:

    Deleite tras deleite, me encanta Colomba

  2. Hoy en SCL dijo:

    Gracias Maria Elena!

  3. Juli dijo:

    Qué ganas que en la Patagonia Aysen existan cines de barrio!!
    Maravillosa experiencia la que nos compartes

  4. Julia dijo:

    Qué ganas que en la Patagonia Aysen existan cines de barrio!!
    Maravillosa experiencia la que nos compartes

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