Consumo sano de mariscos y pescados en semana santa.

Para devot@s y goloz@s, en estos próximos días en que nos sometemos a la purificación del alma, nada sería más terrible que la devoción sea lo último que hiciésemos.
Por eso es que le entregamos algunos datos no menores, a la hora del deleite al consumir, de forma religiosa o pagana, los mariscos o pescados.

Primero que nada, hay que tener en cuenta el color y textura que deben tener los productos del mar, para asegurarse que sean frescos.

Si la primera alternativa es pescados o mariscos, se debe considerar que la demanda de estos alimentos es muy alta en esta fecha, particularmente, en viernes Santo, por lo que los comerciantes se abastecen de grandes cantidades de estos productos para la ocasión y, a veces, su almacenamiento no es el más adecuado.

Lo ideal, es comprar en lugares confiables. Directamente en el terminal pesquero, supermercados o pescaderías establecidas con buen sistemas de frío óptimos para mantener los pescados y mariscos durante varios días.
Hay que recordar que al terminal pesquero y, por consiguiente, a las pescaderías que se abastecen de ese proveedor, llegan los pescados y mariscos frescos desde el mar los días martes, jueves y sábados.

Si quiere comprar pescado, fíjese que los ojos de éstos estén brillantes y traslúcidos y con un cierto volumen, no opacos ni hundidos. Que las agallas tengan un color rojo intenso, no café o negruzco o presentar un exudado lechoso. Las escamas debe estar firmes y la carne sentirse tersa al presionarla con el dedo.
Si las escamas se salen fácilmente y el pescado queda hundido al presionarlo, no lo compre, no es fresco o perdió la cadena de frio y no está apto para el consumo. Los pescados frescos no tienen olor desagradable y deben estar exhibidos para su compra, refrigerados o sobre una gruesa capa de hielo.

Para el pescado congelado, también es bueno reparar en ciertos detalles: fijarse que no exista un bloque de hielo en el interior del envase, porque esto significa que se descongeló en algún momento.

En materia de “mariscos confiables”, si están frescos, en su concha, estos deben estar vivos; las conchas deben estar cerradas o ligeramente abiertas y reaccionar el bivalvo al tocarlo cerrándose. Al cocinarlos deben abrirse, si no ocurre esto debe desecharlos. El olor de los mariscos es característico de los productos del mar, no debe tener un olor desagradable similar al amoníaco u otro aroma raro, porque esto indica que están descompuestos.

A la hora de comérselo, si está pensando en ceviche o congrio al plato o mariscal o sopa de mariscos, la duda Hatmeliana de ¿Pescados y mariscos crudos o cocidos? Obvio que cocido es más seguro, pero el paladar también decide. Porque si los productos están frescos y de buena calidad, pues nada mejor que hacer un ceviche peruano, chileno, austriaco y acompañarlo de un buen mariscal. Qué sino también puede inclinarse por las preparaciones en caliente, el diente y el estómago serán los que decidirán.

En cuanto a los mariscos congelados y/o en bolsa, éstos deben estar sueltos y deben poder separarse. De lo contrario significa que ese producto perdió la cadena de frío y el hielo que los une es agüita mala. Si es bolsa de mariscos congelados, asegúrese que la bolsa tenga la sigla IQF (significa que han sido sometidos a un glaseado de hielo, lo que asegura su calidad original). Tampoco compre los productos cuyos envases están rasgados, molidos en las puntas o dañados en cualquier parte de su superficie.

Por último recuerde que lo único que verdaderamente cocinará al pescado y al marisco, serán las llamas del fuego de la cocina, asadera, parrilla, el limón no lo hará ni sentándose una vida a esperar el milagro.

Datología:
Qué: Consumo sano de mariscos y pescados.
Cuándo: Semana santa.
Dónde: Mercado, supermercado, ferias.

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