HOCHA, un mundo aparte.

Por Colomba Orrego.

Me acuerdo que la primera vez que supe de HOCHA, fue por un comentario en donde todas las flores del paraíso, iban destinadas a la bondad del local. Lo describía como “El” lugar donde podías comer pura y santa comida vegentariana y/o vegana. Y cuando fuimos con mi sisterna Manucita, la verdad, lo que me quedó y gustó, fue contemplar que en realidad, más allá de todo, HOCHA era un espacio de convergencia juvenil.
Las viejas éramos mi hermana y yo, el resto, chicos punk, emo, comunes y corrientes, veganos, vegetarianos casi todos, escolares, universitarios. En lo personal, confieso que además de comer me gusta mirar, mirar a los comensales, que como una, están ahí para engullir obviamente. Mirarlos y contarme historias sobre los por qué llegaron hasta ese lugar, que quizás vienen por primera vez, a lo mejor son asiduos, a saber y por lo tanto, en ese saber, imaginar o ensoñosar sobre sus vidas, aunque más no sea a punta de apariencias.

Una especie de socio-antropologización de la sociedad juvenil chilena. Y la verdad HOCHA, es el sitio perfecto para este ejercicio. Las variaciones generacionales, apariencias, escuchar sus conversaciones, quiénes los acompañan y ya que estamos qué es lo que más gustan de comistrajear.

Todas las veces que hemos ido con mi sisterna Manucita, nos ha tocado que el público sea principalmente juvenil. Ahora último también se ha sumado el fenómeno familias completas, liderados por algún miembro menor de 25, que es el descubridor del sitio y quien los lleva.
Y pasando al tema del bocado, creo que una de las razones que provoca la afluencia juvenil, además del ítems vegano, son los Bubble tea. “La” bebida sin alcohol, que la lleva entre jóvenes. Esta hecha en base a té verde o rojo, hielo para el verano y caliente para los enfriados, tapioca o taro en vez de leche (son veggie), miel, azúcar para los que somos más dulces que nada y para que sea Bubble, unas bolitas o cuadrados, simulando hielos hechos de jalea con aloe vera, chocolate y otros sabores, que en lo personal, la primera y única vez que los probé se fueron por el popote (pajita) directo con el líquido y casi muero, asi que nunca más.
Pero descontando los Bubble, el jugo o bebida, es delixius. No estoy muy segura que sea la bebida nacional de Taiwán, ya que he ido a otros restoranes del rubro y nunca me había encontrado con tal líquido.

Pero volviendo a HOCHA y su carta, confieso que con mi sisterna, nos hemos hecho un poco adictas. Ya les conté del bebestible, en materia de platos, los hay variados y singulares. Como es Taiwán, es una oda al bambú, aunque esté en extinción y sea la comida de los pandas, que tampoco digamos que abundando en el mundo pero… Nuestros platos consentidos son los guisos con fideos. El Nio rou mien ($5.300), que es asado de tira, con condimentos, salsas nativas, que producen un caldo donde se cocinan los fideos y un toque de cebolla fresca. También los Espaguetti estilo TW ($3.900), es decir, Taiwán, que consiste en espaguetis elaborados artesanalmente, con salsa secreta (miedo!), salsa de ajo, aceite de sésamo, cebollín y cilantro. Los sirven en unos pocillos bastante generosos. Para entrada o tan solo para comer, están las gyosas fritas (5x $1800) y al vapor, con carne o verduras, Arrollado primavera (5x $1.500), acompañado de una salsa (misteriosa) pero bien rica, entre agridulce y salado. Otra cosa bien novedosa y sabrosa es el Tofu Frito ($3.500), que es tal, pero como fue preparado en base a una salsa, los tofús están teñidos en un color café bien particular, pero lo bueno viene cuando los introduces en la boca, además del sabor de su salsa, que es muy, muy rica. Otra cosa extraña y sabrosa, son los Huevos estilo TW (3x $1.300), que obviamente no son aptos veganos, menos mañosos, porque el huevo que se coció en una salsa particular, como el tofú, quedó con un color medio cafesoso, amarillo, o sea alguien podría pensar que se echaron a perder, pero NO!, son sus salsas misteriosas, que le otorgan un sabor dulzón, que para mentes amplias y colmillos largos, es una experiencia satisfactoria.

Para los aquí denominados “veggie”, existe una carta aparte, enmarcada en verde, para que no se pierdan. En ella podrán encontrar, champiñones fritos (Plato grande $2.800) o el mismo tofu frito ($3.500), los cuales para que el comensal, no quede con el colmillo salido por ser tan sanito, ambos dos están rebosados en un delicioso apanado, que creo debe ser panko (harina de arroz) y sus aliños secretos. Después están las gyosas y arrollado veggie, que son rellenos al son de la verdura. Para los valientes, que gustan de lo verde no por onda, ni por maña, está la prueba de fuego, que es el Bambú estilo TW ($4.300), ahí sí que los quiero ver, porque además de quitarle el alimento a los pandas, quiero que prueben esas ramitas de lo que alguna vez fue un bambú, sientan la textura en su paladar y lengua, lo mastiquen y al tragárselo, si sobreviven, comenten qué les pasó. Porque es una textura, sensación y sabor, sin prescendente.
Y por supuesto para que los veggie, no mueran de hambre ya que no solo de verde (era mi prado), viven, está el Espaguetti veggie ($3.900), el Veggie bung ($4.300), que es un guiso con carne de soja.

En materia de postres, hay uno solo que es transversal para carnívoros como veggie, tema del cual todavía tienen mucho que aprender porque es la oda a la fomedad llevada al plato: Cheescake ($2.800), que a mi parecer, es la escusa del muerodulce, veggie, vegetariano, para inyectarse una infusión de azúcar, en altas dosis y continuar viviendo. Chéquense nomás sus ingredientes: Nutella, Trilogía de chocolates negro y/o blanco, frambuesa, chocolate blanco, mango, trufa de naranja. O sea si eso no es una puercada ¿Qué lo será?

Para beber además de los tés que les comenté al principio, pueden tomar Jugos de calpis ($1.700 – $2.100), Té de melón dulce ($1600 – $2000) y para los que ya no aguantan más, Café helado ($1800 – $2200). Eso sí, que aquí la leche no es de soja, no es de almendra, si no que de tapioca.
Bienvenidos al mundo aparte de Taiwán – HOCHA, sean todos.

Datología:
Dirección: Nueva Providencia 1346, Metro Manuel Montt
Web: www.hocha.cl
Horario de atención: 12:00 a 23 horas.
Estacionamiento: Sí.

También te puede gustar...

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *