Kaivalya, Casa Yoga en Providencia

Por Colomba Orrego

Las razones por las cuales uno hace ejercicio, son variadas. Hay quienes practican el movimiento del esqueleto por simple placer, otros para ser cada día más bellos, otros por razones médicas, porque quieren mantener una vida sana, porque les gusta, porque se les da la gana. Motivos hay miles y podríamos amanecernos enlistándolos.

En mi caso, confieso que llegué o volví hacer yoga, porque mi vida y desempeño laboral, son tremendamente sedentarios y sentía que mis nalgas se expandían más allá de la silla, sumado a algunos dolores de espalda, a veces lumbagos, o sea la oda a la vieja de mierda, entonces había que atinar.

Es así como decidí que debía moverme y como no soy mujer de gimnasio, rutinas de ejercicio, músicas altisonantes, galopar sistemáticamente y cual oveja, junto a la manada, sobre elípticas, trotadoras o demases, las opciones eran irme a la mierda, caminar hasta llegar a China o hacer yoga.

Pero con los años uno se pone maniática (¿o sólo yo?) y hace reparos sobre cuál es la clase de yoga que desea tener. Por ejemplo, una que ha pasado por varias academias, estudios, salas, el factor que más privilegio es la calidad del instructor, es decir, que de una u otra forma sepa que existo y vigile mis posiciones. Después que la sala de clase sea ventilada y si es posible, que no esté llena de humanoides. No hay cosa que aborrezca más que el exceso en ninguna actividad (excepto las marchas) con demasiadas personas. Tanto porque con mi metro 77, no puedo estirar piernas, brazos y nalgas, como porque odio todo aquello que suene a rebaño. En fin las manías son manías y no estamos aquí para mejorarlas.

Así fue como un día, un tanto desesperanzada por encontrar el lugar correcto, me topé con el que se convertiría en la razón de mi vida: Kaivalya, Casa Yoga. Una hermosa casa en la calle de Miguel Claro 1544, comuna de Providencia. Que más allá de la arquitectura de la casa, que es preciosa, cuenta con un estudio, salón de yoga, sublime, aireado, espacioso, hermoso, luminoso. Unos ventanales que miran hacia diversos puntos del patio interior, lo cual mientras estás realizando alguna postura, nada mejor que observar a través de la ventana y contemplar el verde de los árboles, los colores de las flores, realmente poético.

Y como todo yoga debe tener su filosofía, Kaivalya no queda exenta de ella, porque el nombre que la distingue significa o busca el sentido en: “Un estado de libertad de todo apego y del ego, Kaivalya, es la ausencia de “un otro”, tampoco existe la necesidad de ser o de poseer, no hay dependencia por el mundo”. O sea tremenda tarea que tenemos para los que pretendamos alcanzarla.

Las clases que se imparten son de yoga Hatha (con implementos) y Dinamic. La primera, es la clásica y maravillosa, hermosa, poética clase de posturas sostenidas, que generalmente las da Elizabeth, que es una joven y excelente profesora, dulce y exigente, cálida y rigurosa, que pese a su figura menudita y delgadez perfecta, tiene una fuerza impresionante, se los digo yo, que al principio pensaba “si esta chica cree que podrá sostenerme, ya le explicaré cuando la tenga aplastada bajo de mi” y jamás me he caído, menos la he aplastado, siempre me he sentido contenida, sostenida y guiada. Una poesía.
Las clases de Dinamic, son impartidas por Alejandra. Dinamic es más activo, las posturas van sumándose una a la otra como si estuvieran preparando una coreografía, en mi caso paso, porque la coordinación y la rapidez no son mi fuerte, pero bien sé que son clases muy buenas y uno sale con las piernitas tembleques y con mucha energía.

Tanto Alejandra como Elizabeth, generan confianza, calidez, contención, siempre están ahí observando, mejorándote las posturas, dando consejos, recordándote respirar y respirar. Y cual si fuera poco, dos veces al mes, en Kaivalya – Casa yoga, a los que asistimos continuamente a clases, nos invitan a un plus “intenso” de clase –gratuita- de yoga. Esto ocurre viernes por medio, donde uno queda realmente con el bofe de fuera, pero también lleno de energía, vitalidad y alegría por sentir al cuerpo latiendo a mil.

Las profesoras, estudiaron yoga en Chile y continuaron cultivándose en Argentina e India. Además de tomar sus propias clases de instrucción, en este caso de Iyengar, con Elisa Garrido, una de las pioneras del método en el país.

O sea que si usted está buscando dónde hacer ejercicio, para cualquiera de las motivaciones que tenga, no deje de acudir a Kaivalya – casa yoga y pida su clase de prueba gratis y le aseguro que no querrá irse jamás de los nuncas. Tanto porque el lugar es hermoso, porque las profes son unas maravillas tanto humana como en instrucción yoguil, además de ser lindas, encantadoras, simpáticas y uno se siente más cómoda y feliz casi que en su propia casa, sumado a que después de cada clase uno se marcha con alma y espíritu lleno de amor y alegría.

DATOLOGIA
Dirección: Miguel Claro 1544, Providencia.
Email: kaivalyacasayoga@gmail.com
Facebook: kaivalya casa yoga.
Cel: 998068829.
Horarios:
Los horarios son:
Lunes, miércoles y viernes horario mañana Hatha: 9:15 a 10:15
Lunes, miércoles y viernes horario tarde Hatha: 18:30 a 19:30
Lunes y miércoles Dinamic horario noche: 20:00 21:00
Les prometo que no se arrepentirán jamás de los nuncas.

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