En cuenta regresiva para los premios Oscar

Por Colomba Orrego

Todo ya está preparado para la 88º versión de los premios Oscar este domingo 28 de Febrero. Por eso para que vaya calentando motores le dejamos una crítica sobre la película “La Habitación” que puede ver hoy en el cine Hoyts de La Reina. Y es que “Room” o “La Habitación”, es de esas películas buenísimas que te dejan pegado, paralizado. En esencia es una historia terrible y al mismo tiempo esperanzadora. Es de esas que te dejan helado y que no puedes sacar de tu mente. Y por lo mismo no la dejas de pensar y de intentar ponerte en el lugar de cada uno de los personajes. De una manera realmente creativa, su director cuenta una historia puntual y terrible, sin llevarte en viaje directo al melodrama, sino que presenta fragmentos de un cuento donde lentamente el espectador va atando cabos, juntando piezas para intentar saber lo que significa ser privado de libertad, vivir siete años encerrado en una habitación, en compañía de tu hijo de cinco años.

Al principio si no tienes ningún antecedente de la trama, te constará entender por qué madre e hijo viven en un espacio tan reducido. Una constante sensación de ahogo y sofoco, reina en el ambiente y al mismo tiempo esas dos personas tienen espacio para la creatividad, el juego, el amor absoluto de madre e hijo. En un lugar, HABITACION, bastante fea, independiente de lo chico, con unas murallas de color café, que da al ambiente un tono de constante mugre y sin embargo, la madre está todo el tiempo limpiando el piso, lavando la ropa de ambos.

Será el encierro, el intentar por un segundo estar en ese reducido espacio, en donde hay que ejercitar el cuerpo, tras dejar mesa y sillas sobre la cama, la TV en un rincón y entonces saltar, hacer lagartijas, un poco de posturas de yoga, todo en un ritmo lúdico para enganchar a Jack que tiene cinco años. Además de enseñarle a leer, escribir, contarle historias, mirar la TV e ir creando en la conciencia del niño que todo lo que ve tras la TV es irreal y lo único cierto son él y su madre. En el techo un tragaluz que les muestra un pedazo de cielo azul, a veces de nubes que pasan rápidamente, en el invierno la lluvia, después la nieve, un exterior que para Jack, es el espacio donde viven los marcianos, los malos de quienes deben mantenerse a salvo. En los significados la muerte es volver al cielo, de donde vienen los dos, como él que antes de nacer estaba allá y después apareció en La Habitación. Los amigos imaginarios como el perro Lucky, los juguetes hechos con cascaras de huevo y papel aluminio.

En el ritmo de las historias que narra voz en off el niño Jack, vamos presintiendo que están prisioneros, que no es normal que vivan en un cuarto, sobre todo uno tan estrecho. Sentimos los ruidos que emite una cama de tanto en tanto, ruidos que mecen y después se agitan, sonidos que llegan usualmente cuando Jack debe esconderse en el clóset porque viene el “viejo Jake”, quien los provee de comida y enseres para el hogar.

Así es como comprendemos que la madre y Jack son prisioneros del “viejo Jake”, ignoramos los por qué y sin embargo los intuimos. Cada vez que sabemos más la sensación de asfixia se apodera de nosotros. El espacio de La Habitación se reduce más y más. Mientras Jack y su mamá mantienen la rutina de comer, ejercicios, lectura, escritura, lavarse los dientes, jugar o tomar de la teta de su madre cuando es el momento de ellos dos. También están los momentos en que la mamá, generalmente después de la visita del “viejo Jake”, decide no levantarse de la cama, no preparar comida, ni jugar, hacer ejercicios, leer, nada, nada. Jack la observa y piensa voz en off que ella nuevamente está en su “día ido”.

Lo impresionante de La Habitación, 2015, dirigida por Lenny Abrahamson, es que si bien tiene una duración de casi dos horas, dividida en la fase encierro y otra de liberación, jamás se hace larga, tediosa, existe eso sí las sensaciones desagradables muy bien logradas de la mala vida de los protagonistas, sin practicarlo demasiado uno logra ponerse en el lugar de ella y el niño y padecer el encierro, la desesperación, la asfixia y pese a todo, al menos a mí me pasó que no quería que la historia concluyera, me sentía tan parte de los dos, tan unida a ellos, como si fueran parte de mi vida.

Supongo que será porque las actuaciones de la madre (Brie Larson), como de Jack (Jacob Tremblay), son tan increíbles, tan creíbles, que calan hondo y sin pedirlo uno les toma más que cariño, complicidad y resurge la sensación una y otra vez, que pese a todo la historia no termine nunca.

Pese a ello, el fin llega y uno se va a continuar la vida. En mi caso confieso que esa noche tuve pesadillas sin parar, pesadillas de sensaciones, no de ser la secuestrada, atrapada, pero si de un miedo latente, de una sensación de desagrado constante, de sentir el miedo tocando los talones y querer escapar, correr, correr, correr. Realmente una historia perturbadora y al mismo tiempo cautivante, imposible de olvidar, imposible no pensarla mil veces, rememorar el dolor de ambos, la esperanza, el continuar adelante y la belleza de ese encantador niño Jack.
Entonces uno se siente feliz de saber que tremenda película está tan bien concebida, no por nada está nominada en los Oscar, en la categoría de mejor director, mejor película y mejor actriz principal. Así que ya lo sabe con o sin premios, no se la pierda por nada del mundo mundial que no la olvidara en mucho, mucho tiempo.

Totalmente recomendada!!!

Datologia

  • Donde: Cine Hoyts (Ossandón con Simón Bolívar) La Reina.
  • Horario: 19:40
  • Estacionamiento:

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