La bitácora de Mari

Por Mari Valdi

Ya intuía yo, que éste sería un día especial.

Tiempo atrás mi cuñada me comentó que quería un gato, y que no había conseguido ninguno. Me pareció extraño porque antes siempre veía avisos por ahí donde regalaban gatos, pero según me explicó, parece que me quedé en el pasado, porque ahora con tanto veterinario, defensores de los animales, tiendas de mascotas, o mejor dicho “pet shop”, los mininos escasean.
Días después estando en la peluquería, conversando con la Eli, mientras me hacía las manos, me comentó que estaba feliz porque su gata daría a luz por estos días, lo malo es que ella no podría hacerse cargo de sus hijos. En ese momento me acordé de mi cuñada, hice el cruce de información, y la dejé comprometida con un gatito.

Desde esa conversación han pasado casi tres meses y entre tanto me he convertido en intermediaria oficial, por opción, (nadie me lo pidió, yo solita me metí en el cuento, en realidad tengo una capacidad enorme de meterme en problemas, no hago ni un esfuerzo, se me da solo) Así, comencé a mostrar fotos de los recién nacido, entregar el informe pertinente del parto, luego de su desarrollo y crecimiento, fui haciendo algo así como el “control del gato sano”. A través de las fotos se escogió a la futura integrante de la familia, porque la idea era que fuera niña.

Hace dos días recibí la llamada de la Eli, para contarme que los gatitos estaban listos para ser entregados, ya comían solos y no eran dependientes de la madre. El único problema es que la “cuchita” escogida, no era tal. Se trataba de un “cucho” y que estaría listo para ser entregado el día sábado. Le consulté sobre este asunto a mi cuñada y me dijo que no tenía problema en recibirlo, a pesar de ser macho.

Debía presentarme a las 10 am en punto, para retirar al “elegido”. Llegué puntualmente con una caja de cartón con orificios, simulando ventanas y con toda la ilusión de hacer el trámite de la adopción, rápido y sin traumas.

(Antes de seguir con mi historia, creo importante aclararles, que a mí los animales me encantan, pero no tengo debilidad precisamente con los gatos. Ellos no tienen la culpa que yo no los adore, es debido a que mi mamá sufre de Ailurofobia, un nombre elegante que no es otra cosa que fobia a los gatos. Razón por la cual he pasado gran parte de mi vida abriéndole paso y alejando a cualquier gato de su camino. Es decir, cero posibilidades de encariñarme con una bolita de pelos que maúlla).

Después de aclarar este importante punto, continúo….
Les decía que llegue a mi encuentro con la mejor de las expectativas y llena de ilusión. Me asomo al auto donde tenían tres cachorritos a la espera de ser retirados, y claramente éste era el más despierto y activo. La Eli cariñosa, lo besa, se despide y lo mete a la caja que le serviría de casa momentáneamente, me dijo que no la cerrara, que no sería necesario seguramente se iría durmiendo como un recién nacido.

Al subirnos al auto, hago caso omiso de la sugerencia y cierro la caja. Yo no tengo manejo en gatos, lo mío son los perros. No me sentía muy cómoda, el maullido constante, no lo entendía.
Me fui a “velocidad control gato”, no había avanzado media cuadra, cuando salta el minino de la caja y yo a mi vez del volante, con el corazón en la boca. Creí morir, impresionada observaba a ésta bola de pelos que saltaba sin control de un asiento a otro como enajenado mental, ya no maullaba, emitía unos sonidos agudos propios de la locura gatuna, trepó por mi pantalón y subió por el sweater, con una facilidad sorprendente, cero respeto por mi persona, con una confianza propia de amigos íntimos.

Tuve que detener el auto y estacionarme como pude a un costado. Ni así se detuvo, finalmente logré bajarme y con temor lo agarré, porque a estas alturas la bolita estaba entre los pedales. Me senté al volante con él entre mis manos y lo mire intentando ser empática, le hablé para tranquilizarlo y enloqueció nuevamente. Claramente no soy gusto de gatos y la conversación no nos conducía a nada, la química entre él y yo no existía.

En eso estaba cuando veo por el espejo que se acerca un auto de “Paz Ciudadana”, como pude abrí el vidrio, con terror a que la bestia saltara y le hice señas para que se detuviera. Más que señas, parecía un aleteo desesperado de un pájaro a punto de emprender vuelo. Veo con emoción que mi “aleteo” poco digno, surgió efecto y que del auto se baja su chofer aproximándose a nosotros. Me saluda diciendo “Buenos días, ¿puedo hacer algo por usted?”
Sin pensar mucho le contesto “Mas de algo, ¿sería posible que se subiera al auto conmigo?” Ahí me doy cuenta de que mi mensaje no era apropiado para la ocasión, el tipo estaba claramente desconcertado.

Le digo, “lo que pasa es que tengo un gato con crisis de locura, y está escondido en algún lugar del auto, si fuera posible que me ayude a buscarlo para poder regresarlo a la caja. ”Pude ver en sus ojos la desconfianza de lo que le explique, sin embargo apelé a mi lado histriónico y le puse los ojitos de súplica del gato con botas, en Shrek. No muy convencido accedió a subir y me dijo con voz profunda: “vamos a ver si encontramos su gatito” con un tonito irónico en su voz.
“¿Que se cree?” no le he dado la confianza pensé, pero no alcancé ni a molestarme, porque el cucho le salta por la espalda y el hombre con el grito lo deja inmovilizado.  Finalmente, logramos meterlo a la caja, y mientras la afirmaba, me dice, “no la suelte, voy a mi auto por un cordel para amarrarla, porque usted no puede manejar si no nos aseguramos que esté firme”

Me despedí del buen hombre, muy agradecida por su gestión y seguimos viaje hacia su nuevo hogar. En cada luz roja, si el minino no maullaba, le movía la caja porque con tanto despliegue de energía, y ataque de nervios, temía por su vida y dudaba que su corazón resistiera tanta emoción. La felicidad de mis sobrinas estaba en juego si no llegaba con el protegido.

Sin duda este fue un día muy especial, casi inolvidable……

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7 Respuestas

  1. Ian dijo:

    Excelente!!! Tan aguda en las cosas cotidianas y simples……gracias por las sonrisas que nos arrancas cada viernes

  2. susana miranda dijo:

    Q gracioso …q habra pensado realnente el sr en cuestion??? Suerte q cuchitl llego a su nuevo hogar …justo coincide con nuestra nyeva integrante una gatita cachorrita q lleva 5 dias en casa y mi huja le puso un curioso nombre…. Lana !

  3. Fabiola dijo:

    Tremenda responsabilidad. Claramente su buena voluntad provocan este tipo de anecdotas tan divertidas. Genial como siempre. Cariños.

  4. Maria Isabel Escobar dijo:

    Cada vez más graciosa y entretenida!!!

  5. Maca dijo:

    Jajjaajaj solo tu!!!!
    Por ser tan solidaria jajjaajaj
    Me imagino a el papa riéndose en el cielo?

  6. Me encanta tu espacio Mari, eres realmente chispeante, encantadora y clever!!!

  7. celia dijo:

    Nuevamente sorprendida con tu simpático y entretenido relato ,tienes gran facilidad de adjetivar y haces de una historia cotidiana algo interesante .Un abrazo,esperando el próximo.

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