La bitácora de Mari

Por Mari Valdi

Cómo no hablar de mi papá si fue parte de mi vida y lo seguirá siendo hasta que yo deje de existir. Tengo miles de anécdotas y en muchísimas de ellas, él está presente. Edmundo, era una persona increíble, un padre protector, preocupado, pendiente de los detalles y sumamente perfeccionista. Ordenado y estructurado. Pienso que le costó mucho aceptarme, porque con la facilidad inmensa que yo tengo de meterme en problemas, le generaba una inseguridad permanente, lo sacaba de sus esquemas y constantemente trastornaba su vida, (su área de control). Aunque en el fondo de él, existía esa parte rebelde que intentaba ocultar, y que sin duda reconocía en mí.

Que le haya dado cuatro nietos, lo convirtió en un abuelo presente y siempre preocupado de estos niños para nada tranquilos que siempre estaban necesitando de su tiempo y atención. Es decir, de una u otra forma me encargaba también de ampliar sus preocupaciones.

Irme de vacaciones significaba cumplir con ciertos requisitos, en los cuales mi papá no transaba. Uno de ellos, era llevarle mi auto a su negocio -el día anterior al viaje- para hacerle una revisión exhaustiva. La otra exigencia y casi un ritual, por la importancia del hecho, era que una vez que cargaba el auto y lograba que los niños también entraran en él, antes de salir a ninguna parte, debíamos pasar a despedirnos del Tata.

Era ese el momento en que mi papá verdaderamente se realizaba, le salía el maniático que existía en su interior, y encontraba que todo, absolutamente toda la carga estaba mal dispuesta al interior del vehículo, y por lo tanto debía re-ordenarla. Para ello comenzaba sacando, tablas de surf, pelotas, paletas, quitasol, bolsos, silla de playa, triciclo, toallas y todo lo que uno normalmente lleva cuando va de vacaciones con niños. Y comenzaba a ordenar “como correspondía”. Me explicaba cuál era la razón de que el palo del quitasol debía ir abajo, y las toallas amortiguando la carga.

Debo reconocer que nunca le puse atención a lo que me decía, yo estaba pendiente en que los niños estaban jugando con los perros, todos transpirados y sucios, y lo único que pedía era que terminara pronto para irnos. Esta parte era un verdadero suplicio, porque al final después de ordenar todo, igual le costaba que entraran los niños al auto, pero él quedaba feliz, porque estaba todo bajo control. Se despedía de cada uno de sus nietos, no sin encargarles que cuidaran de su mamá, es decir de mí. Pienso que tenía la secreta esperanza de que estos niños crecieran pronto para protegerme. Finalmente partíamos…ya cerca de mediodía, con un sol intenso, pleno Enero en Santiago, cuando sientes que del cemento salen brazas calientes que te envuelven.

Después de una de esas despedidas típicas, previas a las vacaciones en Algarrobo, fue que cruzando el peaje, me detiene carabineros. Tenía terror cada vez que me controlaban, porque los niños comenzaban a hablar entre ellos, cosas como:
-“Mamá, te dije que no corrieras, venías soplada”
-“A mí me gusta andar rajado, igual que formula uno”,
-“¿Nos van a dejar presos?”
-“¿Le va a pasar un parte a mi mamá?… Te van a retar, leru, leru ”

No es que los comentarios fueran ciertos, pero intimidan.
Me solicitan los documentos, y…los documentos no estaban en ninguna parte. ¡Podría morirme, le digo!, ¡no los tengo!
¡¡Mis pasajeros aplauden atrás emocionados!!….
El carabinero, no lo puede creer, yo pienso que más que nada le entró un pánico tremendo, de solo pensar que haría con esta mujer y sus “enanos del terror”, súmale a esto el auto atestado con cosas. Pero no tenía vuelta atrás, su mala suerte le había permitido detenerme y no podía dejarme ir.

Como angustiado el pobre hombre, me pide que piense donde los pude haber dejado. Mientras tanto por la ventana contraria a la que estoy conversando, decide bajarse uno de los niños y corre sin control; el carabinero no lo piensa y lo persigue desesperado hasta que lo atrapa y lo devuelve al interior del auto, por la misma ventana, no sin advertirle que los autos pasan muy rápido y lo pueden atropellar.

Parece que con el susto de la situación, recuperé de golpe la memoria y le digo emocionada: “los tiene mi papá”. Me dice que me espere un momento y se dirige al interior del retén. Yo noté que iba entre incrédulo y avergonzado a transmitir lo que sucedía a su superior, porque claramente todo esto lo estaba superando y no era para nada usual.

Al rato regresa y me dice, “mire, mi superior me dice que le daremos todas las facilidades para solucionar su problema, por los niños, claro. Si usted dice que los documentos los tiene su papá, ¿lo puede llamar y pedírselos? Le facilitaremos el teléfono para ello”. No podía creer tanta amabilidad, después me di cuenta que más que amabilidad era la necesidad imperiosa de deshacerse lo antes posible de este personaje y sus “revoltosos adjuntos”.
“¡¡Aló papá!!”
“¡¡Mari, llegaste, que alegría!!”……
“No papá, estoy en el peaje con los carabineros”
“¿Te pasó algo? ¿Estás bien?
“No tengo los documentos del auto y me tienen detenida”
“Pero, no puede ser, te deje los documentos junto a las llaves ayer cuando viniste a mi oficina a buscar el auto”
“Lo que pasa, es que solo tome las llaves y los documentos quedaron ahí”
Sin pensarlo un minuto, mi papá me dice: “No te muevas de ahí (a donde me iba a ir, aunque lo único que quería era arrancar, porque por la voz, sabía que estaba furioso, además de muchas cualidades, mi padre era conocido por tener un genio un tanto ligero), voy para allá”.

Creo que no pasaron 10 minutos cuando veo acercarse rauda una moto, y los niños gritan a un tiempo, “el Tata”, como si fuera una aparición. Se presenta como Alguacil de Carabineros y se disculpa por la situación causada por su hija. Creo que todos respiraron tranquilos después de eso, significaba que podía seguir mi camino y dejarle la paz a mucha gente. Nos despedimos y subimos al auto, pero antes de partir escucho a mi papá que le habla al Mayor y le dice: “Quisiera pedirle un servicio”, le contesta “diga usted”. “¿Sería posible que escoltaran a mi hija hasta pasado el túnel, para evitar que se devuelva?”.

¡¡¡Qué paciencia tuviste conmigo papá!!!!

También te puede gustar...

10 Respuestas

  1. Patricia Valdivielso Crichton. dijo:

    Querida Marisol: Me entretuve mucho con tu relato de la preparación del viaje de vacaciones:
    Toda la preocupación que demostraba Edmundo revisando auto etc., era por el gran amor que tenia por ti ,que se le veía en sus ojos cuando conversaba sobre ti y tu familia en algunos martes que nos encontramos en el almuerzo de Monseñor Edwards un abrazo.

  2. Fabiola dijo:

    Jajajjajaja notable. Como dice el dicho: de tal palo….
    digna hija de su padre. El humor y la alegria a flor de piel. Genial como siempre.Cariños

  3. susana miranda dijo:

    Valdi no dejas de sorprenderme jajajaja rres un mundo de sorpresas …q divertida situacion .

  4. María Elena Larrondo dijo:

    Jaja… Mari valdi, genial tu relato, con ese papa tu no podrias ser diferente. Besoooosss

  5. CELIA dijo:

    Muy divertido tu relato,debe haber sido muy entretenido tu papá !!! muy bueno!! cariños.

  6. Sofía dijo:

    jajaja… Me imagino toda la situación y el gran Edmundo enojado suavizando a los carabineros, buenísimo. Una vez más, un gran relato, felicidades!!

  7. María Isabel Escobar dijo:

    Me reí, me emocioné, me entretuve, sencillamente me encantó. Como siempre, pero más

  8. patricia dijo:

    lo retratas tal cual era,,,
    SU preocupacion por la familia, adoraba a tus hijos, y era tan maniatico para sus cosas, que eso lo hacía ser tan especial.
    Cuando yo tenía algún problemón, corría a su oficina, porque sabía que su consejo era el perfecto, amigo de sus amigos a morir,
    Tu descripción, le faltó la parte del humor que era genial
    Nunca olvidé,,, jamás,,,
    Supo que era el día del cumpleaños de mi madre, y él la invitó a comer,,, pueden entender eso de un amigo -socio de mi marido, haga eso por una anciana, que lo adoraba..
    .

  9. patricia dijo:

    lo retratas tal cual era,,,,
    Adoraba a sus nietos de los cuales estaba orgulloso.
    Si, maniatico para sus cosas, porque era perfeccionista. y con un sentido del humor muy genial. siempre tenía algún salida buena para cada ocasión.
    Cuando tenía un problemón, recurría a su oficina, porque sabía que el consejo sería el mas perfecto para el caso.
    Nunca olvidaré, venía el cumpleaños de mi madre, y ella lo adoraba, porque siempre tenía una saludo dulce para anciana,,, la convidó a comer a un restaurant,,, se imaginan para ella, lo que eso significó,,, el amigo-socio,, le hacía los honores festejándola,.çGracias Edmundo por gestos como este.
    Marisol, así como él estaba orgulloso de sus nietos, que siempre estaba hablando de sus triunfos, también lo estaba de ti…
    Y lo has recrodado como un retrato hablado.
    Sigue escribiendo,, me encanta.

  10. Maca dijo:

    Me hiciste llorar y transportarme a aquella época!!!!
    Que gran padre tuvimos… Y una vez mas tus anécdotas son totales Mari…
    El libro cuando????

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *