Caminando por la ciudad: Los acordes de Johnny Blues

Por Alejandra Córdova

Ciego desde los 14 años. Abandonó su casa en San Bernardo para adentrarse en los suburbios capitalinos. En su deambular por los viejos barrios de Santiago, durmió en la calle y a orillas del Mapocho. Aprendió a defenderse en un lugar donde solo sobreviven los “valientes” y en donde se forjan las amistades más duraderas.

Los acordes de una armónica que escuchó a lo lejos lo paralizó. Había escuchado hablar de los músicos callejeros, de esos que cargan sus guitarras y cantan en las esquinas, afuera de un bar o en alguna estación de metro. Quiso ser uno de ellos y decidió sumarse con su guitarra y su vieja armónica.

Es Juan Cárdenas, el “Johnny” Blues. “Un blanco con alma de negro”, comenta en una entrevista que circula en las redes sociales. Y es que su música es el blues, pero ese blues callejero que nace de la tristeza y melancolía que marcó a las comunidades afroamericanas en Estados Unidos.

Oculta sus ojos con lentes oscuros y se guía por un bastón que le golpea contra la acera. Rara vez permite que lo ayuden a cruzar alguna calle. Le molesta. Y es que dice conocer de memoria cada una de las calles y veredas de una ciudad que escucha sus canciones.

Se le acercan sus amigos músicos. Es invitado a tocatas y hasta fue a la televisión en los 90 para participar en el programa Cuanto Vale el Show. Compartió con Sergio Lagos una entrevista con Vivi Kreutzberger, la hija de don Francisco.

Su rutina es la misma desde hace 20 años. Una guitarra unida a su espalda como un crucifijo que se lleva con fervor religioso. Solo o acompañado. El caso es el mismo, cuando lo que importa es cantar y ser escuchado.

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