Festejar comiendo en Plaza Garibaldi

Por Colomba Orrego

El sábado pasado rompí mi cábala de salir a comer los días viernes. Pero la disculpa es que festejaríamos el cumple de un querido amigo. El cumplía en sábado y eligió Plaza Garibaldi, para la conmemoración. Y que mejor que contarle todos los detalles hoy que estamos a horas del grito de la Independencia de México…es decir de la celebración de las fiestas patrias de ese país.No están ustedes para saberlo, más yo sí para contarles, que entre Plaza Garibaldi y yo, hay una historia larga. Porque ocurre que tuve la suerte de ser amiga de los hijos de la dueña, quienes en mis años mozos, me dieron trabajo como mesera en ese restaurante mexicano. Lo cual también daba ventaja al tomarme como mesera toda mi experiencia, ya que yo viví doce años en ese maravilloso país y puedo deletrear, explicar y saborear las especialidades aztecas, mayas, con toda seguridad.

Entonces volver a Plaza Garibaldi, fue literalmente como regresar al hogar. A las nostalgias miles, que digamos me encanta poseer. Y de esas cosas buenas que pasan en la vida, me encontré con mi querido Rodrigo, que todavía cumplía las labores de mesero, maitre y cajero de Plaza Garibaldi. Así que además de disfrutar el cumple de mi amigo, comer rico, compartir con otras personas tuve tiempo de ponerme al día en chismecitos de aquel lugar que tantos recuerdos me trae.

Pero esta ocasión, no compartiré los chismecitos, sí en cambio lo bien que lo pasamos con el cumpleañero y cómo gozamos comiendo, riendo, degustando, todos los manjares que en este restaurante uno puede encontrar.

Para comenzar, pedimos unos totopos con guacamole, que en chileno vendrían siendo nachos con palta y sus aderezos. Sólo que tengo que aclarar que nunca será lo mismo probar totopos originales, dígase provenientes de las verdaderas tortillas de maíz, crujientes, de un color amarillo pero no versión pollo como los nachos envasados y con un toque de sal, no a la oda de sodio que suelen tener muchos de los productos sellados al vacío. El guacamole (palta) correcto en su sazón, dígase la justa cantidad de tomate, sal, picante, cebollita. Una verdadera poesía.

Cuando comenzó a llegar más gente, pedimos otros totopos pero esta vez con queso derretido, algo parecido a un fondue pero en vez de pinchos para agarrar, los mismos totopos (nachos), que era casi para mejor, porque las tremendas hilachas de queso envuelto en el totopo que uno podía lograr, creo que no se consiguen igual en otro formato.

Para pasar por el buche estos deliciosos alimentos, tomamos, empezando por el cumpleañero, michelada completa. ¿Qué es la michelada? Es la combinación de cerveza, limón, sal y ají. Se le dice michelada porque es la abreviatura de “mi chela (cerveza) helada” porque al que le guste la cerveza caliente, realmente que atienda desde el manicomio. Y la michelada completa, es aquella que además de los ingredientes antes mencionados, se le pone un toque de salsa inglesa y si pidió Corona, Tecate o Sol, es decir cervezas lager, claras, en su vaso surgirá un tono turbio, digno del Lago Ness con todo y monstruo. A mí me gusta con cerveza Negra Modelo, así Ness, no tiene manera de salir a flote.

Otros pidieron agua fresca. ¿Qué es el agua fresca? Pues no es tan difícil imaginárselo, pero igual se los explico. En México se le dice agua fresca, a toda agua de sabores que es servida con hielos, además de venir nadando en un tambo (frasco, florero, jarra) con hielos. Entonces está hélida. Que para los países como México, siempre será un placer tomar algo hélido cuando hace un calor hot.

Las aguas frescas del Plaza Garibaldi, son de Jamaica y tamarindo. Pero estos dos productos no tienen nada que ver con nada que usted haya oído o pensado. El tamarindo mexicano, no tiene nada que ver ni en color, menos en sabor, con el que le dan en la comida china, tailandesa. Éste es café y tiene un cierto amargor. Y la Jamaica es una flor que solo se encuentra en los países cálidos. Por ejemplo los peruanos, en los negocios de comida ídem, tienen unos sobres de jugo de Jamaica, que bueno, es para que se den una idea muy remota de lo que realmente podrían probar, pero algo es algo.

Una vez que los totopos con guacamole o queso derretido, pasaron a mejor vida y que las chelas comenzaban hacer sus hazañas en nuestro hablar, decidimos que había llegado el momento magno de pedir el almuerzo. Como había mucho amigo que iba por primera vez al restaurante y el mesero Rodrigo, no daba abastos, decidí retomar mis conocimientos del pasados y explicarles y aconsejarles, conociendo a muchos de ellos, qué les podría gustar más.
Porque existe mucho el mito ese que la comida mexicana es picante porque sí, bueno, la verdad que así es pero eso ocurre sólo en México. En Chile, a pesar de tener nombre de producto que entra en una tortilla y de comer pebre en los asados, chancho en piedra, ají en salsita, a la mayoría de la población no les gusta el picante (quizás porque tienen miedo a que se les pegue y queden hechos unos picantes). El tema es que Plaza Garibaldi, es de los pocos restoranes en los que puedo poner mis manos al fuego y jurar que no les picara por arriba, o sea tampoco por abajo. Estén tranquilos.

Entonces si son veganos, vegetarianos y no aguantaron quedarse en sus casas comiendo zanahorias, les recomiendo entrarle a los “Chiles rellenos”. Que son pimentones verdes, rellenos con choclo, crema y queso derretido, acompañado de un pocillo de frijoles negros y otro de arroz blanco y si se aviva también puede pedir su canasta de tortillas. Para los vegetarianos no fanáticos religiosos, sino que más bien sanos, les aconsejo el “Salmón Acapulco”, que es pescado con una deliciosa salsa de aceitunas, tomate, con sus aliños secretos y arroz blanco. Muy sabroso realmente. Y para los osados, también está el pescado al chipotle que podría ser el más temerario pero creo que pensando en chilenos, le han sacado el potle y les han dejado el puro chi, o sea no pica.

De los platos así famosos que les aconsejo, no aptos para cardiacos, ni veganos, menos vegetarianos, están el Mole en sus diversas modalidades: Pollo con mole, enchiladas con mole. Que puede ser mole negro o mole verde. El mole es una preparación en base a cacao, maní, nuez, pan, algunas especies mágicas y ajíes, pero como es a la chilena el ají no está tan presente. En un mundo real, dígase mexicano, el mole verde sería el que provocaría un incendio, ya que está hecho en base a chile (ají) poblano, que de tamaño se parece al pimentón verde, pero es más alargado, delgado, de piel muy tersa y brillante y enchiloso como la mamá mía. Pero aquí no ocurre así.

También está el Lomo a la Tampiqueña, Lomo con rajas, Lomo al chipotle, que son unas delicias. El primero lleva frijoles y unas tortillas de maíz dobladas con una salsa roja y un poco de queso derretido, que se les conoce como chilaquiles. El segundo las rajas, no son las que está pensando, son rebanadas de pimentón verde (a falta de chile poblano), con queso derretido. Y el tercero ése sí que es para valientes porque tiene arroz, frijoles y el lomo fue bañado en una salsa de chipotle, que es el ají rojo más poderoso, un especie de cacho de cabra.

En materia de postres, como era cumpleaños comimos la torta que llevaban, pero para los que se animen a visitar Plaza Garibaldi, les recomiendo el Pie de coco, que no camina, pero se deshace con una gracia infinita en el paladar. Es una especie de flan, bañado en salsa de chocolate, que cualquiera podría morir de amor después de probarlo. De hecho cuando era mesera, varias veces estuve a punto de ser echada de mi trabajo, porque en variadas ocasiones morí de amor por él.

Entonces pues, si quiere comer mexicano a la chilena, tranquilo, sin consecuencias, pero en un lugar grato, atención cinco estrellas, sobre todo si le toca Rodrigo, no deje de visitar Plaza Garibaldi. No se asuste si se hace adicto, que a diferencia de otros restaurantes, este es rentable y no provoca estragos futuros.

  • Datologia
  • Dirección: Moneda 2319, esquina con Ricardo Cummings
  • Horarios: Lunes a sábado de 12:00 a 15:00 y de 19 a 24:00 horas

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