El Huerto nunca pasa de moda

Por Colomba Orrego

Creerán que voy de restaurante en restaurante. Pues sí créanlo. Pero no todos los días, que la economía no da, pero un par de viernes al mes todos somos felices. Y como de lo que se trata es de aprender a comer, comer sabroso, conocer otros sabores, abrir la boca y la cabeza para permitirnos descubrir olores, formas, sabores y colores. ¡Vamos!

A mi me encanta comer, no sé si se habrán dado cuenta y lo que más me gusta es que el plato sea diferente a lo usual. No me gusta competir, me aburre tremendamente, pero creo que en la cocina, como yo cocino en mi casa, me gusta ir a probar cosas que me abran retos, que me enseñen que se pueden cocinar productos impensables, dar una vuelta de tuerca y terminar probando platillos deliciosos.

Es por eso que todo lo que sea para comer, yo lo quiero probar. Y con El HUERTO, me pasa algo particular, si bien existe desde 1980, en mi caso lo vine a descubrir de mano de mi hermano mayor, que es muy ecologista, después lo convertí en mi centro de operaciones. Ya que años atrás EL HUERTO (Orrego Luco 054, entre Providencia y Costanera), daban las mejores onces nunca probadas. Y como siempre he sido una adicta al pan y sus circunstancias, invitaba amigas para conversar y comer esas deliciosas canastas de panes integrales, mieles casi con abejitas volando, mermeladas de frutas verdaderas, jugo de frutas maravillosas y tés auténticamente chinos. Pura poesía. Y con ese recuerdo este restaurante quedó plasmado en mi estómago y corazón por siempre jamás.

Actualmente esas maravillosas onces, ya no las sirven (lero, lero), ya que el restaurante está abierto en horario continuado desde las once de la mañana y lo que se sirve es lo que su carta muestra, más el menú de almuerzo del día.

Otro gran plus que sumó EL HUERTO y con el que fuimos felices todos los que caímos en sus redes, fue el chef que se gastaba, nada menos que Pepe Acevedo, quién además hizo un libro (que se compra en el restaurante) con todas sus maravillosas recetas, las cuales puedes degustar, una a una, en su carta. Y realmente son platillos único, creativos y maravillosos. Como por ejemplo el ceviche de algas, la poesía es nada al lado de esos sabores a nuestro mar chileno, salado, frío y con aroma a cochayuyo. El arroz integral, la quinoa con verduritas, las verduras salteadas, la variedad de hongos, las pizzas con harto queso, rúcula, tomates cherri. Todo es poético, delicioso en EL HUERTO.

Además que en este restaurante, no existe eso de porque son verduras y cosas raras, uno se queda con hambre. Yo considero que el menú de almuerzo, es un tanto light para mi estómago, pero para los que después tienen que volver al trabajo, está perfecto. Pero si el día viernes tiene ganas, échele un vistazo a la carta, porque ahí no existen los platos “light”, no por comer verduras, con productos integrales, el comensal tiene que quedar hambreado, eso no ocurre aquí. Porque tienen la gracia de combinar verduras, con proteínas como tofu, arroz integral, quinoa, cosas que llenan, si lo que buscamos es la saciedad del rugido de estomago. También puede rematar con alguno de sus postres, que son otra poesía.

Además de la atención de sus meseros. Creo que de ahora en más siempre hablaré sobre este punto, será porque yo también en mis años mozos lo fui y sé lo importante que es ser bien atendido, que te sientas como en casa, pero mejor aún porque son otros los que levantan la mesa y lavan los platos. Los y las meseras del Huerto son personas muy amables, dispuestas a explicarte con detalle cada uno de los platillos, hacerte sugerencias y eso siempre se valora, porque no falta la persona tímida que come pésimo porque no se atrevió a preguntar o el que quiere expandir su paladar.

Y qué decir de la decoración del lugar. Si bien se llama EL HUERTO, cuando voy me siento más bien en una casita en un árbol. Todo tiene un aroma, un toque, una decoración a naturaleza, a vegetación, a estar realmente en contacto directo con la naturaleza, como el mural que hay en el comedor interior, porque los dueños de EL HUERTO, están muy comprometidos con el medioambiente y apoyaron públicamente en su momento Alto Bíobío y ahora Patagonia Sin represas. Son personas pensantes que valoran la naturaleza como tal, para vivirla y disfrutarla, sin intervenirla. También hay una fuente con flores de loto flotando y velitas, un especie de santuario de la naturaleza bajo techo, lo que produce una sensación de tranquilidad que les aseguró es muy sano, para cuando uno esta por comer.

O sea, que si le gusta comer como a mí, no deje de visitar EL HUERTO, no se va arrepentir, puede llevarse el libro de recetas de Pepe Acevedo y hacerse asiduo del lugar o simplemente caer a la hora de almuerzo.

Datologia

  • EL HUERTO
  • Dirección: Orrego Luco 054, Providencia
  • Horario: Lu-mi: de 12:15 a 23:00 hrs; Ju-Sa: de 12:15 a 23:30 hrs; Do: 12:30 a 16:30 hrs

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2 Respuestas

  1. AI dijo:

    Después de esta nota, hasta al Huerto de los Olivos dan ganas de ir a comer … Y a la descripción detenida, elocuente y deliciosa: le está permitido revelar los precios?
    En cualquier caso, la invitación pasa por la saliva.

  2. Francisca dijo:

    Buenisimo articulo! Me dio hambre! Mañana mismo voy a comer al huerto. Me encanto su forma de escribir… Gracias!

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