Personajes en la ruta: Ignacio Agüero

Por Colomba Orrego

Mucho se habla de que la comuna de Providencia, es actualmente, la ruta gastronómica o del happy hour, pero mucho antes que la panza y el trago fueran elementos fundamentales del ser humano, aquello que le daba valía a un lugar, conocido como cultura, había llegado para quedarse.

La cultura no solamente la tenemos que entender como los buenos modales de las personas, de si una es más leída, culta, inteligente, sabia, que la otra; sino también como identidad, como lo es todo lo que nos rodea arquitectónicamente, medioambientalmente, cívicamente.

En esta ocasión, enfocaré el tema de la cultura en algo que tenemos un tanto olvidado en las ciudades que conforman el territorio nacional, en la capital, en los barrios y en las comunas: los personajes ilustres que pueblan dichos lugares y que han sido catalogados como “ilustres” desde su trayectoria en el mundo de las artes.

En el caso de la comuna de Providencia, tenemos cineastas, montajistas, pintores, fotógrafos. Hoy  les hablaré de un particular vecino que se podría decir es absolutamente oriundo del lugar, ya que está aquí desde su adolescencia, cuando su padre murió y él con su madre y hermanos volvieron a vivir a la casa de los abuelos maternos. Después ya grande elegiría nuevamente esta comuna para comprar su casa, el lugar donde vive desde hace más de una década.

¿Quién será esa persona?, se preguntará usted, pues esta persona ha ido armándose de cierta fama y popularidad, eso sí en un círculo más bien pequeño como es el del cine, específicamente a través de sus documentales.

Se trata de Ignacio Agüero, realizador audiovisual, cineasta, documentalista, 63 años, soltero, cuatro hijos. Actualmente además de director es actor, ya que tuvo el honor de participar en algunos de los últimos proyectos cinematográficos de su colega, Raúl Ruiz, y después vendría Torres Leiva a repetir esa prueba.

Ignacio Agüero, por si todavía no le dice nada su nombre y apellido, es el realizador de documentales como “Cien niños esperando un tren”; “Aquí se construye”; “El otro día” y la controvertida “El Diario de Agustín”, entre otros.

De hecho, ya que hablamos sobre cultura comunal, los trabajos “Aquí se construye” y “El otro día”, cuenta un poco la historia de lo que significa vivir y ser parte de un barrio. En el primer trabajo, narra  cómo una familia es pasada a llevar por el transcurrir de la modernidad y el progreso inmobiliario, ya que negándose a vender su casa, son despojados del lugar que los vio nacer y crecer. Y como con la demolición de varias casas, la identidad de pertenecer a un lugar, con tales o cuales características desaparece de un plumazo.

En “El otro día”, o Agüero decide filmar a todas las personas desconocidas que tocan  su puerta, como los que piden limosna, vendedores ambulantes y varios personajes. En esa realización  el director los invita a tener un diálogo con él y después el cineasta les devuelva la visita.

Creo que sería un poco avasallador dar la dirección de Ignacio Agüero, pero puedo decirles que es un ciudadano que habita la comuna en un cuadrado entre Nueva Providencia y Santa Isabel de norte a sur y entre Seminario y Pedro de Valdivia, de este a oeste.

Pero de ahora en adelante y mirando la foto que dejo de él, si usted fija la vista podrá verlo en su bicicleta los días sábados. O tal vez tomándose un café en alguno de los muchos locales que ofrece la calle Manuel Montt. Y si es más afortunado o afortunada puede verlo repentinamente desplazarse en su auto verde, rumbo a un nuevo objetivo cinematográfico.

Sobre “Cien niños esperando un tren”

“Es uno de esos documentales que surgen de una necesidad profundamente sentida y en medio de circunstancias adversas, todo lo cual terminó potenciando el resultado. Aparentemente la anécdota no podía ser más inocente: un registro del taller de apreciación cinematográfica que realizaba la profesora Alicia Vega en una población de Peñalolen, en medio de dificultades y límites que amenazaban la sobrevivencia de la actividad. La profesora logra salir adelante recurriendo al ingenio y a la capacidad lúdica de los niños, pero el documental de Agüero va mucho más allá de su anécdota y termina transformándose en una verdadera denuncia del estado del país durante la dictadura. Los niños entrevistados dicen lo que piensan y cómo realmente sienten las cosas, aun desde posiciones que parecieran una abierta contradicción con su propia realidad. El niño que desea ser policía para pegarle a todos los demás es del tipo de escenas que debieran ser vistas en todos los colegios del país y que dice más de los signos de su tiempo que un informe de la ONU. Cuando se les pregunta con qué tema desean rellenar el fotograma que tienen delante, la mayoría opta por las protestas y dibujan policías y helicópteros, jóvenes combatientes y muertos por las calles. Difícil decir más con tan escasos recursos”. (extracto del sitio www.cinechile.cl)

Ver el documental completo:

https://www.youtube.com/watch?v=GqW4HvZ3_xo

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